domingo, 25 de mayo de 2008

Fiestas

- 1. Fiesta en primera persona del singular
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Hacer el post inmoral fiestero Babel todo de golpe. Primero nombrando a estos neoyorkinos balcánicos con reminiscencias bregovicienses y kusturizados en imagen y sonido (por no hablar de cierta Boratización del asunto). Hablamos de Gogol Bordello, la nueva banda nueva, con el video del invierno, un short film que incita al rejunte de placeres cortoplacista.

La gema fiestera es ésta (doblemente con y sin acento):
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2. Fiestas propiamente dichas. Separador de radio.
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Hay distintas clases de fiestas.
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Fiestas del sentido, del lenguaje, del sexo. Fiestas ideológicas, económicas, políticas. Fiestas que son un exceso en sí mismas y fiestas que comienzan demasiado tarde. Fiestas peores, sin importancia, y hasta demasiado largas, con el Sol y la vida saliendo al unísono.
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Rayos impuros, de exaltación, de ebriedad, de conciencia pura brillando y perdiéndose en los renglones del sentido. ¿Que otra cosa es el libre albedrío sino la manifestación de la última conciencia, la del hombre íntegro e inhábil, destruído pero siendo una unidad, un criterio y un alma, caminando sin poder, ya quebrado, ebrio, drogado, afiebrado, alucinante, y sin recordar lo sucedido más tarde? Hay conciencia, en el plano posterior al sentido, y parece haberla sin sentir éste.
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El hombre, ascendido al plano cero de existencia; la conciencia del recién venido y del loco, con su esencia, con sus márgenes instintivos, con su devenir eterno.
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La fiesta, para ser fiesta, supone una conversión del devenir. Esto (la fiesta, lo que sucede en la fiesta) no es lo que estaba siendo, es otra cosa. Un escenario con otras reglas, otras leyes y otras personas (que son, aunque nunca lo son, las mismas; es decir, éste devenir de conciencia). Una fiesta es un cataclismo, un rayo, que parte los supuestos y da nacimiento a supuestos nuevos. Y estos supuestos, en el fragor, en la inventiva de la improvisación, son naturales. O sea, una fiesta que surge, que eyecte, que es parte de un momento, de un capricho, de una conjunción de pedidos inconcientes y que no se permite el lujo de tomarse en serio, es el summum del concepto y su única posibilidad. Es la fiesta en estado natural, el cambio de leyes por obra de un momento, no de un pedido ni de un plan ni de una moda, ni de un deseo externo.
No: la fiesta se impone o no es fiesta. Surge o es una máscara social, un símbolo decadente, una sensación que no tardará en extinguirse. Y también es un estado que, por fuerza, por imposición, por cambio abrupto de normas, de posibilidades, al irse, deja al participante desubicado. Regresando al estado anterior luego de un salto de conciencia desde el cual, el arrepentimiento, la desubicación y la incomodidad, ante el desorden, lo aturde.
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Fiestas, de segundos, de años, de vidas. De imposición, de violencia, de guerra. De conciencia, de sentido, de alienación.
Segundos, segundos, Segundos. La forma se eyecta y vuelve. Cada segundo la cambia.
La forma, que es una porque es muchas, vuelve.
El momento, el orgasmo, la panacea, el paraíso, han prostituido al cuerpo.
El alma, que le dicen.
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3. La respiración del texto
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Ahí está el apunte. Consumo más inversión más gastos más importaciones menos exportaciones. Y el gasto público. No: al revés. Más exportaciones menos importaciones. ¿Y consumo? Tienen todo. Pero yo para que entiendan lo que leen. Producto bruto nacional. Demanda agregada es siempre el total. De todos los bienes. De un país.
Las dudas que tengan fijensé cómo las pueden formular. Lean el apunte. La de Castillo y la de Estructura Tributaria. ¿Quieren entrar? Decir algo. Bueno. Vamos a pasar unos volantes. Es importante saber lo que pasa. Estamos llamando a la movilización hoy a las 19 hs. La emergencia presupuestaria que declaró el decano es una muestra de la falta de interés del gobierno. Un superavit que no es.
La falta de políticas. Va a haber una charla hoy. En el auditorio a las 19 hs. Los que pueden ir que vayan. Y ahí está el boletín que sacamos. En la urna pueden contribuir. No tiene precio. Es sólo lo que pongan… Bueno. Gracias.
Hay varias finalidades del texto. Ingresos y gastos. Lo tienen en el cuadro del anexo. El del sector público. Les dejé un apunte en la fotocopiadora. El debate actual. ¿Qué se dice sobre eso? En las dos notas que traje se habla del tema. Con el superavit fiscal. Se está –dicen, son notas alarmistas–, gastando mucho. El año electoral. El superavit fiscal actual es record. Dos el tipo de cambio, el aumento de ingreso, no se paga parte de la deuda. Un achicamiento del gasto. A nivel nominal se achicó. En el 2002, 40 % de inflación. En el 2003, más. Desde el 2002 a esta parte hubo muchísima inflación. Si a un docente se le aumentó un 10%, un 20 % entonces el gasto real se achicó. La diferencia entre nominal y real.
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Sí, podés anotarlo. Subite los pantalones.
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4. 24 hour party people
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"Quiero que legalicen a Chespirito" gritaba un grupo de beodos circa 2001. Siete años después, el mejor tema de rock nacional del mes es el absolutamente beatle "Himno a Bolaños", del nuevo disco de Intoxicados, Thend, el exilio de las especies. Cristian "Pity" Alvarez interpreta una melodía notable sobre una fanfarria militar llena de trompetas Sargeant Pepper, con melodías del propio tema musical del Chavo del 8 y presto de una sonrisa telefónica notable. El tema es infinitamente mejor que aquella versión que había dado el propio Alvarez frente al cheto embajador de Palermo Hollywood, y yo le deseo un videoclip en una plaza de mayo repleta en donde la presidenta le entregue la llave de la ciudad a Roberto mientras el Pity comanda los tonos de la orquesta.
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El disco de Intoxicados, ya que preguntan, es ideal para esas personas de bien que habríamos deseado que Calamaro siga drogándose y haciendo quinientos discos por semana. Thend es en muchas maneras el sexto disco de El Salmón, inimputable por completo y repleto de bellas plantas creciendo en defecaciones del Cebú. Brillan hits tan subjetivos como "Casi sin pensar" o "Pila Pila" junto a temas como "Comandante", que hablan por sí solos. Por supuesto que está mal hablar bien de Intoxicados y está bien hablar mal pero tampoco este sentimiento de irrupción se justifica por esto. Simplemente es.
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5. Flexibilización laboral
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Antes: "donde se come no se caga". Hoy: "donde me cagan no se come".
Y aumentar el sueldo junto con el aumento de las horas a 80 minutos.
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6. Luz
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Se apagó la luz.
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No hay televisión. No hay sábanas, no hay cama. No hay paredes ni techo ni piso ni blanco ni cuerpo. Hay percepción del negro o el negro es todo. El negro como parte de la intervención extracerebral (expresión imposible), como sentido múltiple, como senda incaminable, existencialismo post-mortem, filosofía de lo no conocido.
La luz, en eso estábamos. La luz. Brillo que contrasta, claridad que genera, a su vez, oscuridad. Lluvia que seca, aquí y allá, otras realidades. Otros días.
Distintos.
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Alguien se levanta de la cama. Crea el universo. Desarrolla el tiempo, el espacio, un sistema de causas y consecuencias regido en principio por éstos. Se las ve con la materia, los átomos, el creador del infinito y su propio ser, omnisciente eterno.
Antes se suicida.

lunes, 19 de mayo de 2008

Nunca, Tarkovski, la felicidad relacional y el infierno de los deseos cumplidos

“Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”
Santa Teresa


Entro a la casa y ahí, en el prohibido lado de adentro, está Nunca, despertándose en el sillón de tres plazas. (Mi colchón no es de una plaza, dijo el chico: mi colchón es una plaza.) Y yo trueno de mil maneras y le digo “te odio, te odio”. Pongo la mochila en el sillón y la dejo a ella mirándome y tratando de entender algo. Ingreso en la habitación, llena la alfombra de plumas de almohada, violadas y corrompidas ambas por el insaciable animal.

–Odio tu casa, odio tus autos –le grito al canino mientras lo echo.
A los dos segundos, ya retornada, me sigue mirando desde el sillón. Necesita del otro.

Esta situación tiene paralelos en todas las disciplinas. En la gramática, en la física, en la política, en las relaciones humanas. Lo cierto es que el aspecto relacional, y más aún su felicidad (esa de la cual nos habla Sean Penn en la maravillosamente beatnik Into the Wild) parece ser al fin y al cabo el destino paradójico del egocéntrico ser. Hay dos constancias: una, el ser es un arrojo de deseos y le importa tres carajos el otro y, dos, la felicidad, en un alto grado, parece ser relacional, dependiente de otro, pero por razones narcisistas. Ser feliz y exitoso sin constancia de ese éxito y felicidad por un tercero, parece ser un escenario triste; ser triste y vivir la angustia también, y de ahí la queja de Dostoyevski por los quejidos en Memorias del subsuelo, gritos de dolor que encuentran en la exteriorización y el contagio del desgarro interno un placer. El primer teléfono de Graham Bell necesita del segundo, Adán palíndromo se somete al cirujano y el chiste del tipo en la isla pidiéndole a la hermosa mujer que se disfrace de amigo. Y, claro, buscar vida en otros planetas pero no en el nuestro.

Nunca ingresa en la habitación derribando una banqueta que le traba la puerta, se acerca con ojos de víctima y me busca. La echo a patadas. Un minuto más tarde intenta ingresar por la otra puerta, trabada. Vuelve a por la primera modalidad y aquí está, sentada en la alfombra roja. Cuando me ve escribiendo en el teclado decide irse a romperle las bolas al tacho de basura, al sillón o a cualquier cosa que amenace con ejercer alguna acción que la saque de su aburrimiento.

Cualquier relación hace la experiencia más justificada pero también tiene dentro el gérmen de su destrucción. Cualquier relación, cualquier acto o circunstancia de unión con fines específicos, camina, junto con Todo, hacia su propio fin. Ya sea una sociedad anónima, una pareja de amantes, un cuerpo y el tiempo, las neuronas presinápticas y postsinápticas o un par de átomos, todo tiene un fin desde el punto humano de finitud y mucho más en el plano del deseo relacional.


Y la felicidad relacional y la felicidad individual. Will Smith queriéndose suicidar porque le mataron al perrito y se quedó solo en New York. Tom Hanks pintando la pelota de vóley. Zarathustra que abandona la sociedad rumbo a las cavernas y sin embargo dice: “Compañeros de viaje vivos es lo que yo necesito, que me sigan porque quieren seguirse a sí mismos e ir adonde yo quiero ir” (Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra, Andrómeda ed. Bs. As., pág. 27). Los miles de anacoretas del siglo IV que abandonaban bienes y familias para retirarse en soledad en los desiertos de la Tebaida, en Egipto, en busca de Dios; desprecian la relación mundana por la divina pero creían y vivían en relación. Con algo: con un Otro.

Es decir que uno vive reflejado en un mundo del que espera respuestas, provisto de oídos que reciben sustancia, cuerdas vocales que la reproducen, tacto para experimentarlo y herramientas visuales para conectar lo antedicho y entregárselo en bandeja al entendimiento. Estas funciones también comunicándose.

Echo a la perra nuevamente y escribo. Justo hoy vi el film Stalker (Andrei Tarkovski, 1979), una película intelectual acerca de tres personas que parten hacia un lugar de cierta y divina realización personal, con un potencial digno de otro grado de conciencia. En el viaje hacia La Zona –dicho lugar protegido por ejércitos, desaparecedor de personas–, los tres viajantes, el Stalker, el Escritor y el Profesor, se sumergen en sus propios miedos y se encierran en una red de relaciones que los lleva a echarse las culpas los unos a los otros por sus miedos, deseos y ambiciones de destrucción. El lugar en el cual se cumplen los deseos, finalmente, es el lugar de las consecuencias puras, el lugar del resultado frío, amoral, final. El que refleja tus intenciones y tu maquiavélica capacidad de acción. El infierno mismo. (Ten cuidado con lo que deseas porque puedes conseguirlo”dijo Wilde en El Retrato de Dorian Gray). Ese lugar no puede ser deseado por uno mismo pero, menos que menos, por un tercero. Y hay veces en que ese lugar, el lugar de la realización personal, es ni más ni menos que un tercero (uno de los caminos de la película es éste, el de perjudicar lo deseado por los medios, el de corromper algo buscando no corromperlo). Esto puede ser en términos temporales o espaciales, y puede durar un segundo o una casa o quince años. Es ahí, en el Otro como la realización del deseo, en donde toda felicidad es relacional. Porque esa felicidad es la búsqueda y el desarrollo del deseo. Ya sea ver una película, cogértelo, comprarle un pancho, que te hable o que llegue a tal hora. O simplemente que esté ahí, presionando las letras en el teclado mientras lo ves tirada en la alfombra, ahora que entraste por la puerta del pasillo destrabada y la alfombra está llena de plumas.

domingo, 11 de mayo de 2008

15 momentos desafortunados del Universo Simbólico

Muchos puntos todos sobre el aire. Hoy, decires, charlares, diálogos, modismos. Todas esas cosas que si tienen correlato en el mundo físico sucedieron pero si no flaco, andácantarleaGardél y otro le travaladna porque la ventana te mira y hay sol y son quasi mafiosos, como la palabra, un medio o un fin, la palabra como brazo armado de la moral y cuarenta semiólogos en un cabaret.
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1. La mejor frase de todos los tiempos.
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“El deber del escritor, del poeta, no consiste en irse a encerrar cobardemente en un texto, un libro, una revista de donde nunca más saldrá, sino por el contrario, salir fuera para sacudir, para atacar al espíritu público, de lo contrario ¿para qué sirve? ¿Y por qué ha nacido?

Antonin Artaud.


2. Argentina, oíd el ruido: derrotas, cadenas.
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1.– Y dígame, ¿qué papel tiene usted en esta sutil pero abrumadora trama de mentiras, violencia y cinismo?
2.– Yo soy el cocinero.

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3. Nora Dalmasso, o por qué la gente copada muere
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P.D.: Miguel "francés" Rohrer, con vos todo bien.
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4. La invención de Morel

Hace dos domingos con M llamamos a Boris, otrora Jim Morrison de Villa Adelina y hoy padre primerizo en condiciones de pareja que desconozco (su señora esposa le prohibió cualquier vínculo conmigo), en lo que fue (ver entre paréntesis anterior) la única charla que tuve con él este año.
–¿Cuándo nace tu hijo? –le pregunto.
–El sábado, domingo que viene –me dice–… igual, le dije ya a M, nos vemos el viernes.
Yo le descreí por motivos obvios y se lo hice saber cuando lo encontré por casualidad en la estación Adelina tren Belgrano el miércoles.
–El viernes nos vemos –me repitió.
Y, sorpresa, otro encuentro. Esta vez la mañana del mismísimo viernes, yo con resaca y festejando el encuentro.
–Al final nos vimos el viernes –le digo.
Y él me dice:
–Hoy a la noche nos vemos.
–Dormiré siesta entonces –concluí.
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A las 23.21 recibo el sms.
“Deseaba mucho esa liturgia anti apostólica. Pero ya ves, mi mente era la contratapa de mi vida. Y yo soy el actor más principal y más extra. Quedará en los sueños pasados mi rebelión. Ahora Charly necesita morir y vos nacer.”
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Y al otro día se me aparece en casa dos veces, una de las cuales me dice la frase del 2008: “Si te suicidás, es por falsa modestia”.


5. Por qué la dialéctica no tiene importancia
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(acerca de mi Nick “cero viernes”)

Matt espuma de mar dice:
y si.. es sabado.
Cero viernes dice:
las convenciones nos ganaron pero nos tranquilizan: si nos despojamos del clasificatorio, días, meses, años, nos encontramos desnudos.
Matt espuma de mar dice:
seria tan lindo.. pero no en esta epoca por q hace frio
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6. Por qué aspirar coca está mal



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1.- No estoy de acuerdo.
2.- Pero no dije nada.
1.- Justamente por eso.
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8. Mayo de felicidad y lucidez
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Y AHORA ME LO HAGO SOLA... Y ME VA TAN BIEN. dice:
no sabes mi casa se parece a la tuya
Y AHORA ME LO HAGO SOLA... Y ME VA TAN BIEN. dice:
toda llena de velas
Y AHORA ME LO HAGO SOLA... Y ME VA TAN BIEN. dice:
de botellas
Y AHORA ME LO HAGO SOLA... Y ME VA TAN BIEN. dice:
de mugre
Y AHORA ME LO HAGO SOLA... Y ME VA TAN BIEN. dice:
soy un hombrecito vos en potencia
Atún dice:
la mía, acorde a mi sobriedad, se va limpiando, se pone inofensiva. Te paso la antorcha olímpica contento.
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9. Happiness is a warm dick
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Maco Schuff: ¿Qué harías si escucharas un (BIP) arriba de alguna palabra de una canción tuya?
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Zambayonni- Lo mismo que Fernán Mirás en "Tango Feroz" cuando escuchó que le remixaron un tema.
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10. Parte de Enfermo
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Escena 11: Interior. Sala de espera. Hospital Privado. Mahler (35) está sentado en el pasillo. Se abre la puerta del consultorio Dos. Sale Médico (45) del consultorio, mirando una hoja y diciendo fuerte: "Mahler, Francisco". Mahler se levanta y va hacia él. Entran al consultorio.
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Médico.– (Sentándose y firmando actas) Si, dígame qué le sucede.
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Mahler.– Estaba durmiendo esta mañana y en el sueño, no me acuerdo muy bien, pero empecé a escuchar "¡Shh! ¡Shh!", todo el tiempo, sin parar. Como que me callaban, todo en el sueño. Era una enfermera rubia… Me levanté y todavía lo sigo escuchando, a un volumen muy alto. Pasa cada 3 segundos, algo así. ¡Shh! ¡Shh! Me rompe la cabeza, casi no puedo pensar
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Médico.– Muy bien señor, lo estábamos esperando hace tiempo. Pero no sabíamos que sería hoy. Nos ha sorprendido.
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(Entra al consultorio la enfermera rubia del "Shh" en el sueño)
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11. Comodidad
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Murió a los 50 años de edad; había nacido 28 años antes.
¿A qué se debe la imposibilidad matemática y física?
A un capricho del autor.
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12. Cero.
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1.- Te amo.
2.- Pero ni me conocés…
1.- Bueno, justamente. .
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13. Postdata2
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1.- ¿Estos cinco pesos son tuyos?
2.- No. Jamás tuve tanta plata junta.
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14. Desnuda
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El dibujo fue cobrando vida en un proceso gradual pero veloz. Primero fueron los trazos que contorneaban la figura; luego se oscureció la silueta interior, hasta quedar definida en dos colores la imagen. El sombreado fue lo más gratificante, no me costó nada realmente.
Un segundo de mar, fue la firma, más tarde.
Y luego entregarlo a la comunidad, fingir humildad ante los inevitables halagos de la obra, la última del contrato nefasto.
Pero él se había levantado, a mi derecha.
–¿Ya estás desnuda? –me dijo, dándose vuelta, recobrando la conciencia.
Toda la pared estaba llena de cifras, poesías, escritos desordenados y dibujos.
–¿Ya estás? –apuró, levantándose toda su delgadez atormentada.
No hubo respuesta.
Ninguna.
Ninguno de los dos sabía que habíamos nacido para desentendernos en ese andrógino lugar subterráneo, ninguno de los dos –perdónenme la frase– sabía nada. Absolutamente nada.
El curso del Nilo era menos inevitable que nosotros, en el medio de mi memoria.
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Nunca sabré si alguna vez existimos.
Mis médicos me dicen que no.
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15. Usted ahora mismo.

viernes, 2 de mayo de 2008

Completamente ebrios con Aven

Dibujos y textos by doble arqueck la casa, 48 minutos antes de que se acabe un feriado y diez horas después del momento, en medio del clamor, permítanme señores, ser erróneo, ser efímero y ser humano.


Luis Majul se sienta y sufre
–¡EXTREmISTA? –le pregunta a fernando peña.
–No proyectés –le retruca éste–. Ponete en la mesa que yo te doy y medimos bien– sigue.
La doña mirando y el don mirando. YO te cojo y a ver quién cambia.
–Primero que no va a suceder –dice Mahulk.
–Depende cuánto te pague –dice Peña.
No no no dice Aven. La radio no tiene la suposición polisémica de un texto literario. NO hay nadie que te llame cada dos textos y que te diga “soy Claudio de Lanús y lo felicito por el último párrafo”. El arte es un juicio acerca de la condición humana; el fútbol no tiene nada que ver con eso.

En una raza de inmortales no hay poesía.


Yo leo acerca del imperio paraguayo. Quince mil indios en la frontera de Gaza queriendo ser felices a través de símbolos materiales. Usted tiene demasiada fe al carácter nacional de la fe. Algún que otro rasgo y que lo reconozca como ecuatoriano a golpe de vista.
Crea una mitología, la cumple.
Y no es verdad, no es verdad, no es verdad.
Y si fuera verdad sería una virtud: a mayor sabiduría más consciencia del devenir.
Nuestra despedida todos los días, formatizados á la Beck.
El tiempo de seguir observando lo plausible de vista, entre los espacios de los dedos de la mano en la cara, observando lo terror.
Aven seguirá escribiendo y leyendo. Parece que yo me llevo prestado el libro de De Quincey, el mejor drogadicto según Borges; nunca lo leí. Y además hoy vimos un documental de Herzog sobre la filmación de Fitzcarraldo con la loca histérica de Kinsky, loca de mierda.
Aven me dice “escuchá esto” y pone audios viejos de Dolina y tomo un vino viejísimo y mañana que es ¡¡¡viernes!!!; increíble. Tener resaca un viernes, no me pasaba desde las épocas en que cultivábamos con M y teníamos las flores que se ven hoy en la tapa de THC. (Lugar al cual me invitó Symns el día de hoy el domingo.)
Entonces deme el boleto.
Y no me tutee.
Aven se ríe y Dolina sigue convirtiéndose en los Artic Monkies y es luego de ver a Peña ofender a Su a fines de los noventa, luego de ver a Peña ofender a Pettinato y a Pérez en el aplauso para el asador, Peña duro y champagniado enfrente de Coca Sarli y Aven leyendo a Umberto Eco y luego Henry Miller y luego yo desde el doble aquí, escribiendo el ombligo de los limbos de Artaud, y es pleno Boulogne, sonando todo a lo que da Artaud el enemigo de la sociedad y qué bien que quedás en la pista de baile, la puta que parió, esn 1994.
Y luego un riff indescifrable.

Y el Cabernet Saubignon que traje es mucho mejor que este Malbec tonel que trajo Aven pero antes vino con cuatro Brahma y eso hay que respetarlo.
Es suficiente metafísica no pensar en nada.

¿Qué medida sobre Dios y el Alma?
Dos cosas que surgieron con el idioma.
AAAAAQhhhh, decían los primeros
Vale más la luz del sol que los pensamientos de la humanidad en celo.

Da la vuelta. Viste un jogging horrible. Yo golpeo el teclado piano y golpeo, al unísono, el teclado de letras simbólicas que originan, quién sabe, este texto. Antes era Beck y era mejor.
Pongo "Tango" del disco Rock and roll yo de Mr. Charly García y señores, no es porque esté absolutamente ebrio pero este puto país cultural y libre es el mejor en que podemos vivir. Busquen en los nórdicos y en los Balcanes, no hay este grado de genialidad de una orbe que hace cruzar a Fernando Peña (en la puta cumbre de sus talentos, seis mil metros de altura) con Charly García, Lionel Messi, Diego Maradona, Spinetta, THC, Capusotto, Barcelona y las luces putas del barrio me fui, del barrio me voy… Urdapilleta… caminás diez cuadras y estás en una villa y la radio Colifata y "Ayer" de Melingo cantándolo con Aven como lo cantaba en el auto de mi padre cuando tenía diez, once, doce, trece, catorce, quince, diez y seis (así) años y sonaba “del barrio me voy, del barrio me fui, triste melodía, que oígo al partir”. Aven me dice "esto es genial pero hay otro que también" y le digo o me dice, no sé quién, y ponemos “Narigón”. Narigón compadre, aprendé de una vez a darle.
Y yo me acuerdo del año 1997 yo con 14 años y Bobby Flores diciendo por la radio que el rock había muerto y que Melingo estaba vivo.



Aven intenta abrir mi Cabernet Sauvignon y yo le digo: “Si hay alguien que puede hacer eso sos vos” y acto seguido lo abre y me sirve, a ver…
–Está muy pendenciero –dice Aven.
–NOoooooo –le digo yo–: es agua mineral.
Aven limpia la mesa con diarios y sobre la mesa la Metafísica de Artistóteles.
Narigón compadre, qué hiciste de tu sangre.
Narigón compadre. Aprendé de una vez a darle.

Aven lee revistas Barcelona y de pronto me dice:
–Mirá este título: “Emmanuel Kant o la hermenéutica idealista del ente”.
Yo le digo: “NOoooooooo”, porque Kant es mi ídolo filosófico y leo dos renglones y casi me caigo al piso con las genialidades de Barcelona, la Sur Zur de estos días.
Cubitos y vino oscuro de Cabernet Sauvignon y uno que piensa “mañana me voy a querer matar”, pero mañana es una construcción simbólica utópica y esperemos que antes nos atropelle la gran ola y encuentre al mundo sin sexo.



Pensar a dúo. Aven y yo y Kant y Frida. Sólo que nosotros tenemos a Melingo de fondo. Y a Barcelona.
–Ay –dijo ella–, no me digas que sos de aries.
–Sí –fue la respuesta–: como Hitler.

Melingo, Tangos Bajos, el disco que puso Bersuit en su primer (segundo) Obras, cuando el menemismo era ley y el rock no estaba tan prostituído. Y vos ibas al baño de Obras, luego de cincuenta mil chabones, a tomar agua y vos ni siquiera estabas bebido o nada. Simplemente sed.
(Todo esto pasó antes de que el rock chaboludon matara doscientas personas y se llevara el Ander a la mierda.)


Aven está en silencio y yo cambio la música para generar otro clima de lluvia. Son las 22.25 hs y-… a ver… a ver…
Decido poner “corazón de hormigón” del disco Kill Gil de Charly García, tema que al 200 % de la sociedad le parece horrible pero que con Aven entablamos en la cumbre.
–Con estos temas podemos quedar bien con cualquier nazi –me dice Aven. Es un temazo, y si estás ligeramente ebrio (o como nosotros) es lo mejor del mundo.
–Pasame un poco más de vino –le digo. Y no sé cómo escribo.


Lennon. Mind games. Badía y Sábato se cogen a cualquiera.
Bioy Casares se cogía a cualquiera. Tinayre se cogía a cualquiera.
Fantino se coge a cualquiera.
Fernando Peña se coge a cualquiera.
Y mucha gente que está sacando el celular de su bolsillo derecho
y alguna chica que está sentada frente a una pareja en un bar
y un pibe sólo tocándose
y la chica que ama tocándose sola
y todo el puto Cósmos tocándose
Mientras Bioy
y Tinayre
y Fantino
y Peña
y vos
y yo
Revivimos.
Ante este deseo múltiple.

(Qué placer es escribir sin pensar en nada sino en el acto.)
(Fenomenología, que le dicen.)

Este puto mundo es un placer cuando estás inconsciente
y ocioso
y eso dice mucho;
y si no
Preguntenlé a Tomás Moro.

domingo, 27 de abril de 2008

Cómo hacerse millonario en un baño de mujeres


0. Crónicas del postboom, César Aira, La nueva escritura, 1998.

“En este sentido, entendidas como creadoras de procedimientos, las vanguardias siguen vigentes, y han poblado el siglo de mapas del tesoro que esperan ser explotados. Constructivismo, escritura automática, ready-made, dodecafonismo, cut-up, azar, indeterminación. Los grandes artistas del siglo XX no son los que hicieron obra, sino los que inventaron procedimientos para que las obras se hicieran solas, o no se hicieran. ¿Para qué necesitamos obras? ¿Quién quiere otra novela, otro cuadro, otra sinfonía? ¡Como si no hubiera bastantes ya!”

1. Están rompiendo códigos, dice Benjamin Linus

Todos sabemos para qué se hace la feria del libro: para tomar fernet Branca y robar impunemente ejemplares variopintos. Ahora, debo advertirles, lo segundo ya no es tan sencillo. Pusieron más gente, policías everywhere, mirones, handys, te dan menos revistitas en las cuales esconder los libros a robar… en fin. Un paso atrás en la cultura, ustedes saben.
Y además, con el fernet, la planificación del pequeño ladrón se complica. Los lugares del fernet como referencia, fernet Branca menta dos hielos y sprite, las chicas con pelucas verdes y queriéndose matar porque los bebedores, indefectiblemente, hablan, animadamente. Sólo hablan y beben. Y pagan. No pueden decir a los cuatro vientos que la propiedad privada es un delito porque eso se tomaría como una amenaza, no sólo a los vendedores de libros sino también a las chicas de pelucas verdes que, amenazadas en su integridad, llamarían a los dos policías de enfrente que me miran y se ríen mientras consumen sus vasos de branca menta, sprite y dos hielos.
Parece que, después de tantas muertes, la literatura se trataría de un negocio.


2. Gramáticas

Si hay que decirlo lo decimos. Se hace necesaria la fabricación industrial de sahumerios sabor nafta y de cerveza bajas calorías. Se hace necesario penalizar la ausencia de balanza en las farmacias y la falta de cambio en los colectivos. Decir diciéndose.
Desordenado de tanta estructura.
Decir. Absolutamente relativo.
Como decir vestirse con pieles, un traje de piel por ejemplo, que es estar desnudo; o que se levante el paro, levantar algo ya parado; o que pare el campo, que está, por definición, detenido. Llanuras que se elevan.
En el ámbito laboral también los dichos.
–Che, está cerrada la puerta del baño.
–Ah, ¿vos estás acreditado para ir?
–…
–Mirá, tenés que traer la habilitación municipal, la inscripción impositiva, un extracto bancario en donde figure los números de cuenta y CBU, una fotocopia de 1era y 2da hoja del DNI, el contrato o estatuto social y el Poder.
–…
–El contrato firmado también al dorso, eh.



3. Dame un bienestar y te diré qué maldición contiene

A veces pienso que si no tuviera un plan telefónico tan bueno y no pudiera llamar a todo el mundo a todas horas, por poca plata, mi vida sería un poco mejor y más digna... Y más viendo a Guille, anoche, usurpando y llamando. O decirle a cualquiera que me diga una letra y llamar al primero de esa letra.
Pido perdón.
Por otro lado, Renu tenía razón y ahora el hecho de que haya tantas instancias previas al llamado (sms, msn, mail) hace que la gente cuando recibe una llamada y ve el otro número por el caller id se sienta como invadida y no atienda. O que se sienta importante. Porque el caller ID incentiva el divismo. Y el divismo en el conurbano es tan inmoral como el neoliberalismo.
Y además, es posible que mis horarios no sea bien vistos (pero igual la gente no atiende; comunicación para no comunicarse). En el entierro de Hunther S. Thompson, un editor de Rolling Stone subió al discurso y dijo: “de ahora en más si me llaman a las tres de la mañana sólo serán malas noticias”.
Alguien podría decir eso en mi Nada absoluta y tirarme un balde de agua bendita. Aunque no sirva de nada.

4. Mis planes para el 2008
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
tengo una angustia!
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
me tiran fardos inesperados
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
que ver a mi viejo, que cuidar a mi vieja por el accidente, que reservar la sala, que preparar la clase, que estudiar, que conseguir observación de didactica, que buscar el documento que perdí, que cuidarlo a S, etc,
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
leiste a pasolini?
No creo en el Escepticismo dice:
esa lista depende de que sigas el orden, si no hacés UNA cosa, terminás no haciendo nada y te das cuenta de que todo sigue igual... ví el film SALÖ de pier paolo pasolini, si a él te referís... morboso y horrible... y creo no haber visto/leído nada más
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
poemas, era gay, murio
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
si no sos gay y no te moris no vas a llegar a nada barbas
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
asi es este mundo
No creo en el Escepticismo dice:
son dos cosas que se pueden lograr fácilmente... incluso en la misma acción


5. Hoy

Guille y Aven hablan con el mozo que es proveniente de algún país de Latinoamérica. El mozo pidió documentos y como yo los perdí le mostré el carnet de la facultad de Aven y él ni vió mi cara (la cara de Aven) ni nada. Resultó ser un poeta que utilizaba palabras antiquísimas y tenía la remera de Wally y era exacto a Cirilo, aquel niño actor devenido chorro. Yo llamaba a todo el mundo y después le di el celular a Guille y creo que le dejó un mensaje a varias personas.
El dueño del bar nos miraba y decía, “ya sé”. Y nos enviaba una bandeja con 9 chizitos gigantes y el mozo hablaba y dos chicas en la mesa de al lado me decían que mirá los mensajes que me manda este boludo, es un tarado, es re lento y Aven y Guille leían lo del mozo y yo miraba desde lejos y era obvio que se estaban cagando de risa de sus poemas, pero el Cirilo Wally poeta no lo advirtió y seguía trayendo cervezas y recuerdo nuestra charla cuando me fui que le dije “la semana que viene te traigo el libro que escribí y vos traeme el tuyo”
Dale, dale, me dijo.
Y acá estoy, son las 01.24, otra vez dormí 5 horas y llamó M que me dice “estoy fumándome uno, voy a casa y como algo y armamos algo”.
Quién sabe, quizás sea un domingo de poesía.
Si alguien hace algo, me manda un mensaje que lo llamo.
Yo o guille.

miércoles, 23 de abril de 2008

Noticias, Perón, Moda y Nada

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“Hay días en que no extraño para nada mi memoria… La mayoría, de hecho. Es como saber que fuiste un hijo de puta en tu Vida Previa, y entonces alguien te dice que trates de no aullar más cuando duermes. La cosa empieza a asustarte…”

(Hunter S. Thompson, Mescalito, Seix Barral Únicos, pág. 11, Traducción de Juan Forn.)

1. Noticias

La mala noticia de la semana: Stephen Hawkins, de ahora en más llamado “uno de los boludos más grandes de la historia”, en una conferencia por los 50 años de la NASA reivindicó el genocidio colonizador europeo eufemizmado “descubrimiento” y, al mismo tiempo, como quien no quiere la cosa, dijo que hay que seguir derrochando fortunas en la carrera espacial. Según él “se debe poner en esa carrera la misma ambición que puso Cristóbal Colón en su llegada a América, en 1492”. (Esto lo dice “el diario que desinforma” y, mainstream como soy, lo cito.)


Actualización: 23-04, buen día de noticias: Videla quedó detenido y despenalizaron el consumo de drogas.


2. Qué Perón

Ahora dicen las bolas que corren, las frases rumóricas desde todos lados parece que dicen, escuchan y repiten -todas tienen un norte, dicen-, "dicen", en resumen, que “en unos meses se va todo a la mierda”. Esto ya lo escuché en el 2001 y parece que antes, hace unas décadas, era moneda común. Rumores que se abren y dispersan, oficiales e imperialistas, cipayos y generales, campistas y populares. Y aparece el humito, 292 focos de incendio, y que Clarin y que Perfil y que, encima, los errores del gobierno, y que mirá que poner a alguien como D´Elía de grupo de choque, por Dios, antes teníamos a Walsh y a Bonasso, Verbitzsky, y que bueno, pero a esos los seguimos teniendo, y tenemos a TVR y al grupo Hadad, el canal Cristina 5 Nestor con la cartera de De Vido pero tenemos en contra a Clarin (o que se lo crean) y a Los Simpson, que qué desaparecidos y qué carajo y, claro, yanquis que se meten con Perón, viste, ¿podés creer, vos, Perón? Perón, loco, Perón. A eso íbamos: a volver al PJ, a copar el aparato duhaldista, a correr la mugre, a comprar a la mugre, a integrarse a la mugre, fórmula con Rodriguez Saa pero bueno, zafamos y gobernamos, puerto en Puerto Madero, licitaciones, las ventas abiertas de América Latina, Micelli con las Madres, Schoecklender haciendo quilombo en la sede, todo políticamente correcto e incorrectamente político. D´Elía como el Jack Bauer criollo, obra como autónomo y, ¿no escuchaste?, dicen que en un año, seis meses, se va todo a la mierda. Lo escuché posta, de la emisión del papel moneda, los precios que fija Moreno, que son los únicos que se mueven, mirá que en el campo estamos todos armados y ya lo echamos al Peroncho, mirá que vos no tenés futuro, y encima sos mujer, a la gente le caés mal, estás choreando cual menemista cómoda y esto no es pueblo, esto es campo.
Y Perón que siempre vuelve. Perón figura mundial, ¿qué Perón querés? El pro eje, el embajador militar que visitó con babas a Mussollini y Hitler que pegó en el palo, sí, cómo no, entren, éste es su país, ahí al sur, sí, por favor. Perón ministro e ídolo popular, copar la Plaza, antes de D´Elía; redistribuír, Estado de Bienestar, keynesianismo, capitalismo anti comunismo, ahora ya no hay segunda fuerza, mirá vos, se viene el neoliberalismo, pero eso después, tiempo después. Antes nos vamos rápidos, teniente sin guerra y con ejércitos en la calle; a Madrid a recibir a Galimberti, ustedes banquen allá que después llego yo y los echo de la plaza, mientras Lopecito me arma las a, a, a.
Todos Perón Perón.

Perón, al fin y al cabo, es el ejemplo de la Verdad inaccesible. En Perón cada quien ve lo que quiere ver. Es la subjetividad corporizada (aunque algún kantiano kantista me dirá, con razón que todas las cosas lo son) y por eso, porque la subjetividad termina constituyendo una creación del deseo es que Borges tenía razón. El Peronista es incorregible porque la subjetividad, el fanatismo, es incorregieble. Y el antiperonista idem.


3. La moda

Norberto Napolitano lo advirtió hace tiempo: “la moda pasa de moda porque es moda”. Ahora es flequillo, pegado a la cara, accesorios tecnograsas, glam de país periférico y pantalones chupines. Y luego esperar un lustro y cambiar. Cambiando siempre.
El ejemplo es Cerati, y sumaría a Bosio y Alberti. Una foto de cualquiera de ellos en el `88 es un ejemplo de ridiculez. En el `92 también. Y posteriormente, siguiendo, hasta esta última tapa de Rolling Stone que, si hoy es ridícula, imaginen en diez años.
Esclavización del ser por el consumo.

4. : ¿El tiempo convierte la ontología en nihilismo?

Tres páginas, tres personajes.
Primero arrojar al tacho de basura lo escrito, lo nefasto, para, acto seguido de mayor importancia, asesinar el ser de los personajes. Un momento significativo de nada misma; lo que sucedió fue nada y el hecho de testimoniar la nada, peor. Por inútil, por estéril.
El bollo-símbolo de servilleta nada, negras letras sobre blanco espacio y pensar entonces en los condicionantes de la obra. De ésta obra, éstas letras; ontológica obra producto del fracaso/asesinato anterior. Esta obra ésta posible fracaso condicionante de un escrito futuro o, mejor peor, esta obra ésta fracasando y no generando nada. Una vacía tarde de otoño de un vacío pasado de ningún tiempo que si sucedió o no, no importa, no existe.
No existe.
No existe la hoja-servilleta, ni la mano escribiente, mano de pliegues y de huellas, de cortes y de sexo; no existen las letras negras ni el trazo fino; no existe el pensamiento ni el recuerdo.
Abda R`ha se levanta de su cama, acabada la meditación matutina. Camina unos pasos. Le da el único beso a su esposa y luego la asesina. No existe.
Norman Cault se despierta en prisión. Repite una oración desconocida. Muere. No existe.
Michel Foucault dicta dos conferencias sobre Kant y la Aufklarung, en mil novecientos ochenta y tres y en mil novecientos ochenta y cuatro. Dos editores la traducen al castellano y se editan por las Ediciones de la Piqueta, en Madrid, España, en el mes de marzo de mil novecientos noventa y seis. Al volumen se le adjuntan un prólogo de los editores y otras dos conferencias de Foucault, dictadas en mil novecientos setenta y nueve. Una sobre la razón considerada como una de las bellas artes y otra sobre el intento de una crítica de la razón política.
El libro tiene una hermosa tapa amarilla y verde y reviste una importancia particular puesto que es el resultado de una tercera etapa del nihilismo materializado y ascendente.
El primer hombre, Abda R´ha, comete el crimen. El segundo, Norman Cault, paga la condena. Es Foucault, esas ocho letras, quien los redime. Él escribe sus historias, letras negras sobre blanco espacio, trazo fino sobre una inevitable servilleta-hoja-símbolo de 23,5 cm por 6,3 cm. El espacio recibe sus letras y Foucault arroja luego la servilleta al cesto de basura.
Un segundo después comienza tomando notas sobre lo sucedido, sobre la nada sobre la nada, mano escribiente de dígitos inexistentes, tinta de trazos finos de nada. Y ahí entra Kant. Y sigue con Kant.

viernes, 18 de abril de 2008

Luca Prodan, Armenia, Orbis Tertius

Uno. Melancolías de un tiempo peor.

Todo sucede cuando decido que escribiré un nuevo post sólo, sólo, cuando se arregle la computadora y sabiendo que escribiré sobre la noche del 12-04-08. La ejecución de cualquier página, pienso, que sea hoy o mañana, pienso de nuevo, no cambia demasiado: soy casi el mismo siempre y puedo esperar para tipear lo pensado. Especulo y entra entonces el tema de la inspiración. Inspiración, el concepto, implica pensar la vida como regida por un equilibrio de altos y bajos, de ausencias y presencias, de cielos e infiernos. Y también, el hecho de escribir. Su sentido y ser supone dejar grabado, sellado, un pensar. Concresión.
Borges se recordaba perdiendo un texto y escribiendo otro que, encontrado el primero, era igual. Las mismas letras. ¿O, recordando mejor, era Mailer? Mi recuerdo, verán, mis recuerdos, no son los del autor antedicho. Entonces, si no sos un genio, cambia lo que pensás hoy o mañana. Borges sabía cuando dejaba traslucir que no necesitaba la inspiración.
Dije esto para decir que: una parte de este texto (el comienzo de la noche del 12-04-08) la escribí la tarde del 13-04-08; otra parte (ésta uno que usted lee, esta parte mediada y mediante) está siendo redactada hoy, siendo las 20:03 hs. del 15-04-08, tirado en la cama; la tercera parte (final de la noche del 12-04-08 y misceláneas) se escribirá en algún presente cuando la máquina esté arreglada y yo transcriba este texto. Esa parte final será nuestro pasado presente si es que no morimos antes (yo habré muerto en la víspera simbólica; ustedes en alguna más feliz).

Dos. Luca Prodan, te fuiste a curar del alcoholismo a Turquía, shame on you.

La derivación triádica de la noche del sábado me llevó a conclusiones varias. Primero concurrí al Abasto, a una jornada del Bafici, la capital unitaria del snobismo donde, a decir verdad y lejos de desdecires anteriores, me sentí más a gusto que en cualquier otro lugar este año. Asistí a ver la muy interesante y algo mala Luca, de Rodrigo Espina, gratis y al aire libre. Antes del film (más un documental de tv) tocó Andrea Prodan en un set a la vez ameno y provocativo. “¿Es cumbia esto?”, dijeron detrás de mí. (Ahora mismo, junto al speed con whisky suena “Catch”, de The Cure, y todo vuela.)
Hay varias cosas de interés en el film: la información de la vida de Luca antes de arribar, heroinómano, a la Argentina; los amigos heroinómanos de Luca, italianos e ingleses; los amigos de ácido de Luca; Luca hablando en inglés y en italiano, hablando muy bien esos idiomas y uno piensa que qué poco que sabía de castellano, y que quizás con un par de años más, el rock chabón… en fin; también las intervenciones de Sokol (“en esa época no sabía tocar el bajo… bueno, ahora tampoco”); Pettinato hablando a cámara con su barba bipolar; Luca cantando, junto a alucinado hippie trasnochado, “Alabama song”; el comienzo tan The Doors de la película con Luca talking, siempre tan Morrison él cuando es angloparlante; Luca, casi siempre, usando trapos de remeras; Mollo, con look Pedro el Escamozo; la madre de Luca; Luca yendo en bondi a Obras y la gente que le decía "boludo, estamos yendo a tu recital"; todo. Todo es interesante y cuando ves a los escoceses, en alguna campiña europea, tocar “Crua Chan”, yo no puedo y pude menos que abrir los ojos y respirar.
Hubo poco o nulo nivel de faso y creo que tres habremos bebido algo durante la emisión del film. Clima de intelectuales. Ustedes saben cómo son.


Segundo. De ahí partí, por caprichos de un cyber del Abasto, a Olivos, a la casa de un nunca compañero de trabajo (él ingresó cuando a mí ya me había expulsado y nos conocimos por conocidos en común), un muchacho que parecía tranquilo pero que se reveló como un armenio practicante. Él y otro descendente de armenios me hablaron de ciudadanos ejemplares de ese país, a saber: André Agassi, Charles Aznabour, los System of a Down, Cher. Probé un licor de Armenia que era igual a nuestra Mariposa y un White Horse que supongo habrá sobrevivido, no sin desgaste, a un genocidio turco. Esta gente, además, escuchaba Ron Wood. Increíble.
Por supuesto que alguien tan afecto a la tertulia como yo no tardó ni un instante en reivindicar el arrebato genocida de Turquía, esa matanza de musulmanes para pretender el espacio vital. Por suerte no me tomaron en serio y sigo vivo. El armenio practicante se reía y el pasivo también, y con un par de tragos más.
–Nos vamos a un cumpleaños –dijo éste último –, acá a veinte minutos.
El armenio practicante, otrora afro, decidió irse, sobrio, a su vivienda; antes me mostró mapas de Armenia antes y después de los turcos. Nos fuimos en colectivo al cumpleaños, que sucedía en un boliche de Palermo. A ese lugar yo había ido hacía tres años, en ocasión del cumpleaños de otra persona. Ahora había una cola de media cuadra y veinte pesos de ingreso. Decidí, sólo para seguir la condición triádica de este post, seguir viaje a Vicente López, a una casa en donde tenía lugar una reunión


Tercero. Guillermo Parietti, ustedes pueden saberlo o no, es el humorista más famoso y aclamado de Villa Adelina. Tiene, para las artes del humor, un don genético que no se lleva con la cultura; yo recuerdo encontrar un cuaderno mío de primer grado en el cual se me retaba por quedarme a tras de la fila y reirme “de un chiste de Guille”. Guillermo Parietti es, además, el inquilino de un departamente con vista a lo que se supone es el mar pero que es un edificio y él era, en ese momento, el anfitrión de una tertulia rociada en alcoholes.
Hubo debates acerca del conflicto Campo – K y la continua, persistente y desvergonzada infidelidad de uno de los comensales. Ya se debatía en un orden de gritos y risas y de pronto un comensal se bajó, otro comensal se fue en auto a llevar al caído y, cuando estábamos por ir destino a otra casa, con una vista más propicia a las primeras luces del amanecer, Guillermo Parietti, que además de ser humorista y anfitrión es una nena burguesa, decidió quedarse en su casa.
Estuve en el otro edificio, en Olivos, en piso 17 y mirando todo el río y capital federal y toda la costanera y el hotel alojamiento de al lado y la luz penetrando cada poro. Eran las siete de la mañana y ni una gota de alcohol en la vivienda; sólo un refugio rastafari y una pared de vidrio con vista al océano y ni un centímetro de cortina. Fue un rato y ahora que escribo yo, que son las 20.14 hs del 17-04-08, ahora que por ¡¡¡$60!!! arreglaron mi máquina, formateando y poniendo un windows nefasto, ya sin mis películas; ahora que soy el tres que completa la tríada, el terceto de situaciones y ahora que decido y que por ahora no morí, les digo: escribí lo antedicho sólo para justificar mi actual destino. Lo hice por la familia McFly y porque me miraba desde el pasado. Porque, convengamos, ¿para qué hablé de esa noche? No fue muy interesante salvo por un toque de armenios y la reseña, vista gorda mejor, de Luca.
Pero ahora que tomo el mando y decido cuento el


Tres. El final de esa noche,

de esa noche de hace ya casi una semana, fue de una antología que si reviviera Raymor Carver y se mantuviera algo sobrio un par de horas, escribiéndolo, haría magia. Pero yo lo voy a contar tal cual fue y haciendo que usted, jóven lector, complete lo que insinúo, lo que no digo.

El final fue ese yo que era mí persona en ese entonces, luego de tanto tiempo de recorrer y proveer, discutir y absorver, vigilar y castigar, bajando del colectivo, descubriendo que no había gastado un peso en la noche salvo los pasaje en colectivo y comprando una docena de facturas del Abuelo, en la estación de Villa Adelina. Y, ahí con mis facturas y la luz de las ocho, nueve de la mañana, caminar las 8 cuadras que me separaban de mi casa y comerme los cuatro vigilantes, las cuatro medialunas de manteca, las cuatro medialunas de grasa. Comer y caminar. Pisar y pensar con el bolo alimenticio, hijo del ímpetu jamaiquíno y ahí sí, llegar a mi casa, abrir la puerta, jugar con Nunca que me viene a saludar y recordar que esa máquina de mierda se rompió y que andá a saber cuánto te van a cobrar por eso y qué, ¡ah!, tenés que sacar el D.N.I. que perdiste y que buscar el cheque de la empresa, que no podés cobrar y ahí sí, a la cama directo. Ya vendrá un domingo como todos los domingos.
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*: foto de tercero: Guillermo Parietti fumándose una ficha de Jenga.
*2: este sábado a las 18 hs volverá a proyectarse el film Luca de Rodrigo Espina (2008, 90’) gratis en el Pasaje Carlos Gardel entre Anchorena y Jean Jaures, al lado del Shopping Abasto, parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto.

viernes, 11 de abril de 2008

El comienzo del 2008 y coletazos

Uno.

El ojo avisor estaba a punto.
–Vos no saliste del útero de tu mamá –le dijo–. Sos un inmaduro, estás encerrado, sos depresivo; te encerrás mucho en vos mismo, no tenés decisión propia.
Yo miraba los ojos de Nacho, recibiendo el improvisado veredicto de la grafóloga ante su firma y pensaba: “qué suerte trabajar en estas empresas de mierda”. Todo está desubicado cuando no hay oficio en el trabajo, y eso es la norma y el milagro: no hay ego. Y encima te pagan mal: somos todos mierda. Y eso libera.
Yo he incitado con débiles recursos y esfuerzos a dos filas, en un call center, a tomar whisky de manera casi expuesta. Uno que era cuasi kioskero se ocupó de las Coca-Colas y, hombres y mujeres, todos, se decidieron al placer. Luego beber era cosa de todos los días. Whisky, cerveza, todo. Marihuana, cocaína, pepas. Los explotados tomando el mando de la mecha y recibir llamadas, y llamar. Mejor.
La gente rendida, vive. La resignación de Kierkegaard pero sistémica.
Hay dos momentos de reconocimiento del placer puro. Uno es traicionar y el otro darse por vencido, o sea traicionarse. En los dos hay un rendirse de placer, placer de recaída, de liberación, de éxtasis individual no relacional, de Verdad egocéntrica. Ser, simplemente. Y el fracaso posterior condicionando, potenciando. Y este tipo de trabajos es una frustración esperando liberarse.
La grafóloga, hace unos lustros, vivía de contarle a la gente cómo era. Media hora de curvas de eses, cierres de jotas y ges, vueltas de firma, trazo dejado, trazo circular, etcéteras varios. Cien dólares la consulta y comodidades burguesas a punto. Pero, y sírvase de ejemplo la declamación anterior, le daba culpa. No podía convivir con la culpa. Y decidió cobrar una miseria ($700 - $800) pero vivir tranquila.
Yo le mostré una página de un amigo, escrita en pleno viaje de L.S.D.; quería ver si podía determinar su estado de ser –inefable– y ella, acto seguido, hizo definiciones asombrosas del tipo: a) hay algo que le oculta a la novia (Nota del A: adicción a drogas varias); b) odia a todo el mundo (Nota del A: adicción a drogas varias); c) es muy egocéntrico (Nota del A: adicción a drogas varias). Acertó. Luego, no sin temor, le mostré mi firma.
–Tenés algo espiritual –me dijo. Eso venía en relación a un discurso anti-suprasensible mío minutos antes–... y... mirá esto –una curva hacia atrás al final de la firma–: volvés siempre al pasado.
Guau. Eso sí fue un momento.
–¿En serio? –pregunté automáticamente. ¿Te parece?
Sinceramente, creía que no, que me cagaba en todo y que seguía con mi vida casi como un idiota impermeable al ayer pero ella tenía –y tiene– toda la razón. No puedo cortar definitivamente con nada. Es un tema de una complejidad metafísica y, para mí, hasta aquel momento, desconocido. Reprimido.
El 2008, acaso el año más duro de mi frívola vida hasta el momento, me dio y me da causas y consecuencias para ir rompiendo con todo.
Y eso fue sólo el comienzo.


Dos.

Interior. Cerebro humano. Día de sol, cuatro de la tarde.
Norman Mahllet.– ¿Es posible estar solo en un mundo lleno de gente? Sí. Entonces es posible todo.

Interior. Sala gigante en elegante fiesta. Baila la gente, smoking mediante y vals.
Vos en off. – (Está bien escrito) ¿Espacios secundarios en mí? ¿Realismos de artificio? Nada de nada: todo eso. ¡Gritemos! Esto puede ser real. ¿Encuentran un hilo conductor? En este momento la mano escribe mis labios en la pieza desordenada. La trama, el discurso, dependen de la acción del whisky disparado. ¿Yo dependo de eso? ¿La ontología nihilista depende de eso?

Fundido a placa negra. Se lee: “Hegel construye un gran palacio de ideas y se queda a dormir afuera” (Soren Kierkegaard)


Tres.

Romper creando. A eso iba.
A hacer algo.
Un programa de radio. Este mes.
Pero gente desconocida.
Y hacerlo un mes. De conseguir un espacio y ver luego qué ingredientes arte se mezclan. Pero con seriedad. Con la seriedad del apocalíptico, del rendido, del hombre/mujer, firma en mano, esperando la sentencia.
Mi mail a la izquierda expectante de voluntades sitiadas.

Cuatro.

...una visión sobre el aborto (ahora a las 19.13 p.m.; en cinco minutos, otra).



Maleducado. Word me dice que está bien escrita la palabra. La palabra toda junta. Maleducado.
Pienso, en pasado, que maleducado, la palabra, define la ignorancia del decidor. Del que quiere decir, con la palabra equivocada, “grosero”, “pendenciero”, “improductivo”. Y, en el sentido inferido, casi “librepensador” (en la impermeabilidad de cierta moral o la dedicación a una moral repudiada por tal decidor). Maleducado = librepensador. Pienso que desconocer el significado de “librepensador” es libertarse de las combinaciones del término, dar vuelo al alma de la conciencia evitando su nacimiento. Sin conciencia el hombre se evita una cárcel y un delito anterior; pero sin saberlo. El ser cultural –aún desconociéndolo– subyace de símbolos y artificios. Y es conciencia. Acierta: es mejor experimentar que no darse cuenta. Es mejor la conciencia del sufrir que la no conciencia (por ejemplo: antes y después de la vida).
Una opinión políticamente incorrecta, supongo. Lo lamento.
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Cinco.
Frivolidad.
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Por qué los premiados como “mejor compañero” en la primaria devienen garcas.

Un niño es bueno. Lo premian como “mejor compañero”. De ahí en más él ve la aceptación ajena como un logro, no como una situación natural. Ahí entra la ambición. A partir de ahí, él querrá ser querido y privilegiará la política relacional a la relación normal. Como es imposible quedar bien con todos (el secreto del fracaso, dijo Baudelaire), él comenzará a tramar tejidos sociales para continuar y mantener ese logro. Y así esconderá verdades y críticas y cambiará de opinión según el interlocutor. Al develarse algunas mentiras, queda en evidencia y es reconocido: un garca.

Cero.
antes de lo antedicho:

La computadora se rompió. Es todo un dato.
Entonces, escribir indiscriminadamente y luego arrepentirse. Eso es un blog. Y poner un post y borrarlo a los tres días.
Sí. No hay mejores cosas que hacer.

(Y ahí, la idea del programa de radio, cosa mejor para hacer; y comenzar a escribir sobre Nacho y la grafóloga y este bendito dos mil ocho que pesa por sobre nosotros.)

Cortar con todo.
Y barajar. Sabiendo que la partida está, indefectiblemente, perdida.

sábado, 29 de marzo de 2008

Extrapolación de frases: Condicionamientos sociales


Cinco visiones de un tema. Cinco puntos de vista.
Cinco sentidos.



UNO: Acción: Comenzar a ver los condicionamientos múltiples desde Aldous Huxley y su Mundo Feliz (A brave new world, 1932). Un párrafo de la obra es un pequeño dicho de un superior del establecimiento total, la fábrica: “ –Y éste –intervino el director sentenciosamente–, éste es el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno tiene que hacer. Todo condicionamiento se dirige a lograr que la gente ame su inevitable destino social.” En este pequeño y conciso pasaje, Huxley –otrora consumista diverso– nos hace testigos de la génesis del hombre como sujeto de consumo. El mundo fue alterado desde y hasta el consumo; la inducción al placer es total; la organización, infinita. Una reflexión y un texto de hace más de setenta años. Un libro nada antiguo.

(Aldous Huxley, Un Mundo Feliz, Ed. De Bolsillo, Barcelona, España, 2004 (1932))

DOS: Nos adentramos en la retórica. ¿Qué se entiende por social? Condicionamiento–retórica–cárcel. ¿Libertad? ¿Sintaxis errática? Baja Nietzsche, Friedrich desde el Crepúsculo de los Idolos (1889). Y escribe: “ La libertad significa que los instintos viriles, los instintos que disfrutan con la guerra y la victoria, dominen a otros instintos, por ejemplo, a los de la felicidad. El hombre que ha llegado a ser libre, y mucho más el espíritu que ha llegado a ser libre, pisotea la despreciable especie de bienestar con que sueñan los tenderos, los cristianos, las vacas, las mujeres, los ingleses y demás demócratas.” Ahora sabemos que las vacas son demócratas. Pero sin voz ni voto, claro. Como, otrora, mujeres Nietzscheanas.
No se pueden pedir seis renglones de puro Nietzsche, de puro cero Nóbel de la Paz, que no sean éstos. La voluntad de poder, el desprecio de las formas menores, la supeditación de Apolíneo ante Dionisio, todo esto, signo de una época y nefasto e incitante, está, para bien y para mal –y, aún, más allá de éstos– en estos renglones. El humano, aquí, aplastado por las leyes, el Estado, la moral, la religión y lo suprasensible, demasiado humano.

(Fredrich Nietzsche, El Crepúsculo de los Idolos, Alianza Editorial, pág. 71.)
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TRES: Pero, abrid los ojos: no sólo el mercado y el estado condicionan al ontológico ser inmerso en la sociedad sino que hay, ¡A de Foucault!, también múltiples fuerzas sociales. Nosotros, vosotros, ellos. Inducción, complicidad, neurosis. El hombre, el manifestante político, el hincha espectador activo/pasivo, se someten, también, al alma colectiva. José Ramos-Mejía y su Biología de la Multitud, de 1899. Cita número tres: “El alma colectiva presenta caracteres netos y precisos. La colectividad se convierte en una multitud psicológica, formando un sólo ser sujeto a la ya conocida ley de la unidad mental de las muchedumbres. Cualesquiera que sean los individuos que la componen adquieren esa alma colectiva que los hace pensar, sentir y obrar de manera diferente de la que pensarían y obrarían aisladamente. (...) Hay una verdadera acomodación psíquica, lo que explica la distinta situación moral del individuo después que ha salido del encantamiento del contagio y de la sugestión que experimentaba dentro de esa prisión moral." Y se caen los gases lacrimógenos y el alambrado y los gobiernos.

(Ramos Mejía, José María: “Biología de la multitud”, en Las multitudes argentinas, Buenos Aires, La cultura popular, 1964 (1899))
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CUATRO: ¿Libertad social? ¿Opresión? Sigamos, entonces, al pre beatnik y post Dostoyevski Henry Miller que, desde su Trópico de Cáncer (1934), enuncia, concibe y entiende al hombre que se desata –traumáticamente– de las ataduras : “Si hubiera un hombre que se atreviese a decir todo lo que pensaba de este mundo, no le quedaría ni un metro cuadrado de suelo en que plantar los pies. Cuando aparece un hombre, el mundo cae sobre él y le rompe la espalda. Siempre quedan en pie demasiados pilares podridos, demasiada humanidad infecta como para que el hombre florezca. La superestructura es una mentira y el fundamento un inmenso miedo trémulo. Si a intervalos de siglos aparece efectivamente un hombre con expresión desesperada y ávida en los ojos, un hombre que pondría al mundo patas arriba para crear una nueva raza, el amor que trae al mundo se convierte en cólera y él se vuelve un azote. Si de vez en cuando encontramos páginas que explotan, páginas que hieren y estigmatizan, que arrancan gemidos y lágrimas y maldiciones, sabed que proceden de un hombre arrinconado, un hombre al que las únicas defensas que le quedan son sus palabras y sus palabras son siempre más resistentes que el peso yacente y aplastante del mundo, más resistentes que todos los potros y ruedas de tormento que los cobardes inventan para machacar el milagro de la personalidad. Si algún hombre se atreviera alguna vez a expresar todo lo que lleva en el corazón, a consignar lo que es realmente su experiencia, lo que es verdaderamente su verdad, creo que entonces el mundo se haría añicos, que volaría en pedazos, y ningún dios, ningún accidente, ninguna voluntad podría volver a juntar los trozos, los átomos, los elementos indestructibles que han intervenido en la construcción del mundo.” Hombres condicionados por símbolos y ellos mismos, condicionando mediante símbolos. La serpiente simbólica se muerde la cola, una y otra, y otra vez.

(Henry Miller, Trópico de Cáncer, Ed Bruguera, Barcelona, España, 1981 (1934), pág. 272)

CINCO: Y la razón y la verdad, ambas, llegan por fin: Theodor Adorno nos habla de la razón dominante, que “acota el arte como reserva de irracionalidad, identifica el conocimiento con la ciencia organizada y elimina por impuro lo que no se somete a este análisis.” Tenemos entonces la macroestructura política/económica, la religión y su sistema de moral en caída (o su sistema de caída de moral), las fuerzas sociales, las costumbres, la ley, las instituciones, la cultura, las cárceles, los manicomios y, por último, la libertad. Pero no seamos pesimistas y vayámonos con Sartre diciendo que, debajo de todo eso, “el hombre está condenado a la libertad”. Y, ahora sí, cerremos la puerta. Para protegernos.

(Adorno, Theodor, "El ensayo como forma", en Notas de literatura (1954), trad. de Manuel Sacristán, Barcelona, Ariel, 1962.)

domingo, 23 de marzo de 2008

Canibalismo y el amor autodestructivo

Todo comenzó con la overtura 1812 de Tchaikovski y ese final de bala de cañón altisonante e ingresar benemérito en google la siguiente sucesión de palabras: “caníbal + sexo + complicidad”. Y una cerveza Bock de Quilmes a las 14 hs del sábado. Yo buscaba el testimonio de eso que había llamado, la noche anterior, la gran historia de amor. Esa en la cual dos varones se unían en un rito en el cual tenían sexo mientras uno, metódicamente, cortaba y cocinaba los restos del otro y, juntos, comían el resultado de esa unión. Unión de patologías formidable, algo así como la única rehabilitación que puede tener alguien que tuvo la desgracia de sufrir tal patología para tener una vida con placeres burgueses, si se quiere.

Los resultados, en cuanto a google se refiere, son dispersos: una película con Roth, un mexicano que escribe bien pero que falla en el por qué y un ensayo bastante interesante que arroja frases como ésta: “Solitarios, carnívoros, desesperados. Machos así son buenos candidatos a visitar estómagos femeninos.”; o como ésta: “Morir buscando amor.”. Y otra noticia que da cuenta de otro suceso: “De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), el llamado Poeta Caníbal descuartizó a las tres mujeres y aparentemente comió parte de sus cuerpos.”

Y la tipografía cambiante y el diseño coral pero nada de mi noticia (y las cursivas que le agregan un acento a la i).

Me pongo más extremista y pongo en google: “canibal + sexo + hombres + gays” y aparece el link sobre un asesino serial de Milwaukee, Jeffrey Dahmer. La crónica tiene momentos de incertidumbre: “Como dato adicional se sabe que la madre tuvo ciertos problemas durante el parto 'como si el cuerpo de la mujer rechazara el maligno producto que venía al mundo'”, o éste otro: “Seguramente desde la niñez comenzó a experimentar las abstractas y complejas fantasías que los asesinos seriales desarrollan”… Lo que se dice concreción periodística.

Pero por fin, luego, llego a puerto deseado: Nuestro señor se llama Armin Meiwes (42), más conocido como "El caníbal de Rotemburgo". Clarín nos expone el aviso que dicho caníbal publicó en Internet: "Busco un hombre bien constituido que quiera ser comido". Sigue: "Se presentaron cuatro, pero sólo uno accedió llegar hasta el final: el también ingeniero Bernd-Jurgen Brandes (41), a quien se comió en 2001” Escucho ahora la 7ma sinfonía de Beethoven y no puedo dejar de resignificar todo esto en algún club de marginados patológicos predestinados y antiestética-éticamente felices, en un reality show montaña mágica de carnes y vísceras y penes y ojos que miran siendo comidos y párpados que se cierran de placer y de dolor y, en fin, el territorio de lo políticamente incorrecto, desmoronándose el edificio-estructura alemán sostenido por esas columnas de post guerra y todos, prolijamente, afeitándose el bigote. Y el final de Beethoven, antropomorfo.

Entre los mails que la policía recopiló en la residencia de Meiwes se descubrió una red caníbal de no menos de 800 miembros en Austria, Suiza y los EEUU. Clarín: “En otros correos, Meiwes bromeaba con Brandes —su víctima— diciendo que el canibalismo era una buena solución para los problemas de superpoblación en el sudeste asiático y China”.

Y entonces el foco cambia. Ya no aparece la historia de amor antedicha sino como suceso sexual-instintivo-obligatorio, el amor como acto egocéntrico extendido y desgarrante, necesitario de un tercero (algo así como el impresionante final de “El Perfume”, libro de Patrick Süskind (1985) y film de Tom Tykwer (2006)). El caso de esta unión supone también coincidencias en el caso. Nietzsche brindará por la entrega ciega a los instintos, no mediada por condicionamientos (el espacio vital como corpóreo), y Foucault alejará toda pátina moral del planteo.

Y el tema de la persona sobreviniendo. Cómo se cuida a una persona. Haciéndola vivir o impidiéndola morir. Es un límite impreciso y con multitud de grises, casi todos negativos. “Pero qué le importa la eternidad de la condena a quien en un segundo ha encontrado la infinitud del goce?”, diría, peligrosamente, Baudelaire (Charles Baudelaire, “El mal vidriero” , El Spleen de París, Bs. As., Losada, 2005, (1868)).

Y si la condena es sólo contra uno mismo y la agresión es no sólo consentida sino buscada, y en un casting de cuatro personas, bueno, déjenme no hacer juicios moralizantes, por lo menos.

Entonces el egocentrismo caníbal de todos. Da lo mismo el deseo o las supuestas bondades que se invente el deseante, y menos aún la felicidad o el cumplimiento del deseo ajeno.
El amor existe, se discutía en un post más abajo. Las voces fueron determinantes.

Existe. Y es voraz. Y amoral.
Y tiene hambre.

martes, 18 de marzo de 2008

Winners don´t use sports

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Los cultos y el fútbol
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La pasión por la competencia futbolística está en su auge y ha ganado, en los últimos años, un extraño consenso –oh, horror de Borges– en los llamados intelectuales ("intelecto: uso del…"). Ahora mismo, luego de la canonización de Fontanarrosa, el regreso de Soriano al campo de letras y su discusión, y los híbridos fubolístico-literarios en su esplendor (Alejandro Apo como el nuevo gurú en formato radial-teatral-editorial; los escritores Baldomero Fernández Moreno, ¡Eduardo Galeano!, Sasturain, Eduardo Sacheri; la edición del libro recopilatorio De Puntín, Cuentos de fútbol, y largos etcéteras), el fútbol fobal football ha llegado a la producción artística y al desprestigio de los conocidos.

Obviamente, este fenómeno no tiene puntos en común con el nexo fútbol-rock, ese esperpento hijo de la escasez de conocimientos y de la demagogia de los frívolos rockeros nacionales, sino que aquí, en este actual maridaje, parece haber pistas de un glamour particular, de una cierta rebeldía estética, de un volver a la infancia desde el cúmulo simbólico. Pero no es así: ésa es la justificación del letrado personaje por el placer que le depara el escenario deportivo frívolo, que lo aleja del arte. Y lo sigue alejando: no ya de los planteos existencialistas sino, antes, de tener una vida.
Porque, seriamente, ¿se puede hablar de una contradicción? Quizás no, pero hay algo. Uno advierte un ruido cuando una persona hace un informe sobre el uso del autor en el Cine para, acto seguido, hacer un balance de las copas de verano; o cuando alguien pasa de explicar la noción del intelectual específico de Foucault a explicar el Boca de Russo … Digo: ese ruido se llama la practicidad.

Sucede que el fútbol gusta y hay gente que tiene esperanzas en esta unión literario-fubolística. En  el Diario Crítica llaman a “cultos” para hacer las crónicas de la fecha, en Perfil tienen a Bonadeo y al gran Victor Hugo Morales… El deporte se puede acercar al arte, pero descreo de su éxito y de sus intenciones (vean, sino, al rock).

Y ahí, en esa discusión, los hilos de Norman Mailer y su genial artículo sobre Muhammed Alí en Temas Actuales, o la crónica de Hunther S. Thompson de la pelea Alí vs. Foreman para Rolling Stone, o esa lucha pesca-supervivencia de El viejo y el mar, de Hemingway; pero, aceptémoslo, estos escritores no hablaban sólo de deporte y, además, esos deportes de acciones individuales implican un heroísmo que no tiene, de ninguna manera, un deporte colectivo como el fútbol.

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