domingo, 23 de marzo de 2008

Canibalismo y el amor autodestructivo

Todo comenzó con la overtura 1812 de Tchaikovski y ese final de bala de cañón altisonante e ingresar benemérito en google la siguiente sucesión de palabras: “caníbal + sexo + complicidad”. Y una cerveza Bock de Quilmes a las 14 hs del sábado. Yo buscaba el testimonio de eso que había llamado, la noche anterior, la gran historia de amor. Esa en la cual dos varones se unían en un rito en el cual tenían sexo mientras uno, metódicamente, cortaba y cocinaba los restos del otro y, juntos, comían el resultado de esa unión. Unión de patologías formidable, algo así como la única rehabilitación que puede tener alguien que tuvo la desgracia de sufrir tal patología (y ni hablar de otras, pedófilos mediante) y tener una vida con placeres burgueses, si se quiere.
Los resultados, en cuanto a google se refiere, son dispersos: una película con Roth, un mexicano que escribe bien pero que falla en el por qué y un ensayo bastante interesante que arroja frases como ésta: “Solitarios, carnívoros, desesperados. Machos así son buenos candidatos a visitar estómagos femeninos.”; o como ésta: “Morir buscando amor.”. Y otra noticia que da cuenta de otro suceso: “De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), el llamado Poeta Caníbal descuartizó a las tres mujeres y aparentemente comió parte de sus cuerpos.”
Y la tipografía cambiante y el diseño coral pero nada de mi noticia (y las cursivas que le agregan un acento a la i).
Me pongo más extremista y pongo en google: “canibal + sexo + hombres + gays” y aparece el link sobre un asesino serial de Milwaukee, Jeffrey Dahmer. La crónica tiene momentos de incertidumbre y casi genialidad como este párrafo: “Como dato adicional se sabe que la madre tuvo ciertos problemas durante el parto 'como si el cuerpo de la mujer rechazara el maligno producto que venía al mundo'”, o éste otro: “Seguramente desde la niñez comenzó a experimentar las abstractas y complejas fantasías que los asesinos seriales desarrollan”… Lo que se dice concreción periodística.
Pero por fin, luego, llego a puerto deseado: Nuestro señor se llama Armin Meiwes (42), más conocido como "El caníbal de Rotemburgo". Clarín nos expone el aviso que dicho caníbal publicó en Internet: "Busco un hombre bien constituido que quiera ser comido". Sigue: "Se presentaron cuatro, pero sólo uno accedió llegar hasta el final: el también ingeniero Bernd-Jurgen Brandes (41), a quien se comió en 2001” Escucho ahora la 7ma sinfonía de Beethoven y no puedo dejar de resignificar todo esto en algún club de marginados patológicos predestinados y antiestética-éticamente felices, en un reality show montaña mágica de carnes y vísceras y penes y ojos que miran siendo comidos y párpados que se cierran de placer y de dolor y, en fin, el territorio de lo políticamente incorrecto, desmoronándose el edificio-estructura alemán sostenido por esas columnas de post guerra y todos, prolijamente, afeitándose el bigote. Y el final de Beethoven, antropomorfo.
Entre los mails que la policía recopiló en la residencia de Meiwes se descubrió una red caníbal de no menos de 800 miembros en Austria, Suiza y los EEUU. Clarín: “En otros correos, Meiwes bromeaba con Brandes —su víctima— diciendo que el canibalismo era una buena solución para los problemas de superpoblación en el sudeste asiático y China”.
Y entonces el foco cambia. Ya no aparece la historia de amor antedicha sino como suceso sexual-instintivo-obligatorio, el amor como acto egocéntrico extendido y desgarrante, necesitario de un tercero (algo así como el impresionante final de “El Perfume”, libro de Patrick Süskind (1985) y film de Tom Tykwer (2006)). El caso de esta unión supone también coincidencias en el caso. Nietzsche brindará por la entrega ciega a los instintos, no mediada por condicionamientos (el espacio vital como corpóreo), y Foucault alejará toda pátina moral del planteo.
Y el tema de la persona sobreviniendo. Cómo se cuida a una persona. Haciéndola vivir o impidiéndola morir. Es un límite impreciso y con multitud de grises, casi todos negativos. “Pero qué le importa la eternidad de la condena a quien en un segundo ha encontrado la infinitud del goce?”, diría, peligrosamente, Baudelaire (Charles Baudelaire, “El mal vidriero” , El Spleen de París, Bs. As., Losada, 2005, (1868)).
Y si la condena es sólo contra uno mismo y la agresión es no sólo consentida sino buscada, y en un casting de cuatro personas, bueno, déjenme no hacer juicios moralizantes, por lo menos.
Entonces el egocentrismo caníbal de todos. Da lo mismo el deseo o las supuestas bondades que se invente el deseante, y menos aún la felicidad o el cumplimiento del deseo ajeno.
El amor existe, se discutía en un post más abajo. Las voces fueron determinantes.

Existe. Y es voraz. Y amoral.
Y tiene hambre.

6 comentarios:

ciscópata dijo...

Simple vouyerismo, uno disfruta de intrometerse en otro, y ese disfruta de ser comido por sus ojos.

V. dijo...

Estimado:

Hola!! En la actualización de esta semana, tenemos novedades;

Daniel Burman: "El trabajo con los actores es la película"

Dando inicio a nuestra sección de entrevistas, el equipo de Glauber conversó en exclusiva con el cineasta argentino Daniel Burman, en el marco de su paso por Santiago, mientras afina los últimos detalles de post-producción de "El nido vacío", su nueva película, que será estrenada el próximo 24 de abril en Argentina (y durante los próximos meses en Chile).

Los invitamos a ver un video con un resumen de la entrevista realizada hace un par de días, en donde Burman comparte algunos interesantes apuntes sobre su concepción del cine.

www.cine-glauber.blogspot.com


Un abrazo!


Equipo
Blog Glauber

ledecimosnoalparo dijo...

Sobre el canibalismo y aunque literalmente no refiera al post, permítame:
Buenos Aires, 27 de marzo del 2008



En el marco de un conflicto que afecta a toda la sociedad y entendiendo que, más allá de matices, errores y equívocos, lo que se trasluce hoy es la pugna entre dos modelos políticos, económicos y sociales de acumulación, los que firman abajo entienden que un paro de esta intensidad y por tiempo indeterminado es comprensible en momentos de apremio, por una muerte, por un hecho que acorrala y empuja a la defensa. No lo es por el deseo de ganar más o reformular un impuesto. El paro por tiempo indeterminado es una de las últimas armas de la acción política. Cuando no hay urgencias, la salida natural debería ser el diálogo.

Con ánimo de promover el debate y no de clausurarlo, entendiendo que esta situación perjudica a todos los argentinos, sabiendo que nuestra voz es muy pobre frente a los hechos de la realidad, pero aún así con ganas de fijar una posición, por este medio, los que firmamos queremos dejar en claro que entendemos el paro que llevan a cabo las instituciones agremiadas a la actividad agrícola-ganadera como una medida desmesurada, abusiva y completamente injustificada. Y si sabemos que no se debe tratar de la misma manera a los grandes grupos y a los pequeños productores, queremos revindicar las políticas de retenciones sobre los sectores de la economía que producen con mayor valor agregado, en tanto son estas políticas de redistribución positiva de la renta: necesarias, inclusivas e históricamente nucleares del proceso de desarrollo de la República Argentina.





Juan Incardona

Diego Vecino

Patricio Erb

Juan Terranova

Ignacio Maciel

Sebastián Morfes

Celia Dosio

Carlos Godoy

Diego Sánchez

Agustin J. Valle

Gabriela Vulcano

Mercedes Halfon

Juan Pablo Lafosse.

Luciano Lamberti

Emma Peel.

Fernanda Nicolini
Marina Mariasch

Blanca Soledad Fernández

juan manuel strassburger

Carlos Romero

Facundo Di Genova

Mariana Yañez

Podés enviar tu Adhesión a
ledecimosnoalparo@gmail.com

Agradecemos la difusión.

nomade dijo...

che viste que buena está la Bock de Quilmes?
+
Charles Baudelaire también diría "Me parece que yo siempre estaría bien allí donde no estoy."
+
Al tema canival agregaria: "Viven", que le da otro enfoque a la cosa.

besos.

Ren.

Cece dijo...

esto
me dio hambre
y miedo

Novia de América dijo...

Claro que el amor es voraz y siempre se quiere fagocitar algo. El amor es egocéntrico porque parte de la propia necesidad (de amar, de ser amado, de estar con otro, de tener a otro).

Ahora que leí tus búsquedas en google me pregunto por cuál de esas habrás llegado a mi blog.
Mmmmmmmmmm.

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