lunes, 9 de marzo de 2009

Lo inacabado

1. Encontré la llave

“La pared obstruye las ideas y éstas flotan uniéndose en el aire.

La pared es en realidad cuatro paredes con dos aurales: una puerta (entreabierta) y una ventana. Por esta ventana quisiera el imaginario germen atravesar pero hoy no:
hoy sólo ocurren nacimientos artísticos de las cosas de la habitación; hoy no concibo la idea de pensar en algo que no sea de esta habitación.

Realidad que no es tanta, abstracción que deviene turismo mental, poesía que es suicidio. Cinco realidades y cuatro paredes y el organismo se quiere reconciliar consigo mismo: no lo dejaré.

No hoy.

No hoy que las ideas no atraviesan la pared y que, encerradas, suenan. No hoy que es un débil hoy de domingo que es preparación que es víspera
que es muerte.
No hoy.

Ya pasaron 12:23 hs del día de hoy: me propongo no perder ni un segundo más.”


Tomás Vhejar, La imbecilidad invisible
2. Sobre Sinécdoche, New York, escrita y dirigida por Charlie Kaufman

Cómodo en la subestimación literaria, Alejandro Dolina dio vida al director teatral vanguardista Enrique Argenti en El Libro del Fantasma (Ediciones Colihue, 1999) y Bar del Infierno (Planeta, 2007). Argenti considera al arte una rebelión ante la estupidez de los sucesos cotidianos y es creador de experiencias teatrales como el Teatro a Oscuras, una sublimación de la imaginación surgida de un corte de luz y El Intervalo, obra que tenía lugar en un receso de una soporífera obra y que se la pierden quienes no salen al hall a fumar. Además, Argenti hizo una obra en donde dos plateas se enfrentaban; cada platea tenía público que había ido a ver una obra diferente y que creían que la multitud que veían enfrente eran actores. Los “actores” pagaban las entradas y el acto.

Las acciones paratextuales de Argenti siguieron con la creación de un grupo de Justicieros que, bajo una implacable conducta teatral, irrumpían en una obra para imponer el equilibrio, desde el público. Y luego –y a eso íbamos– monta lo que sería su obra capital, Vidas.


Vidas consistió en una obra sin escenario que comenzaron doce actores. Éstos interactuaban con personas que desconocían su realidad ficcional y sus destinos guionados. “El escaso público –escribe Dolina– se retiró enseguida, pero la función continuó durante años, en distintos foros y arborizando su argumento hasta lo inconcebible.” La obra de Argenti se desarrolló ocho años y a los actores se les hizo imposible cortar con las obligaciones que en este tiempo adquirieron; contratos, trabajos, hijos. En dicha representación, un actor cometió homicidio y pagó en cárcel sin excusarse, otro llegó a ministro, otros se casaron y algunos hasta fueron reemplazados, todo bajo el influjo de la trama.

El film de Charlie Kaufman se rige bajo esta idea madre del director teatral representando la realidad con un ejercito de actores, pero de manera diferente. Allí donde Argenti atacaba, hería, a la realidad, Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman) la representa, la mitifica, la intenta domesticar para así poder transformarla.

En el film, Caden es un director teatral que sufre una grave crisis personal que es intensificada cuando su mujer y su hija parten a Berlin. En ese momento gana un premio que le permite financiar una obra monumental y él compra un edificio gigantesco en donde da vida a la trama, en la sinécdoque supone la parte (el edificio en Schenectady) que se da por el todo (el Mundo). (O “pinta tu jardín y pintarás el mundo” llevado al análisis artístico.)

Kaufman había demostrado su inteligencia como guionista de Being John Malkovic y Adaptation (Spike Jonze. 2000 y 2002, también con cruces realidad/ficción. dentro/fuera) y Eternal Sunshine of the spotless mind (Michel Gondry, 2004) y aquí pasa a ocupar también el papel de director, luego de que se bajara del mismo Spike Jonze, para ocupar sólo el rol de productor. Es obvio que la carga irresoluta de la primera hora se debe a las primeras armas del director y que Jonze o Gondry hubieran hecho una película menos inconducente, más tranquilizadora. (Otro sería el caso de un Lynch.)

El agobio que se vive en la primera hora y media ha creado alrededor del film un grupo de admiradores (minoría) y detractores (mayoría) desde su exposición en el festival de Cannes a mediados del año pasado. Lo cierto es que la falta de un conflicto puntual hace que la película se disemine en uno mismo esperando saber qué está pasando para luego de resolverse estar insaciable.


3. Interlaxos

El idiota es de todos.
El útil, de nadie.
Y así es como invierten los órdenes luego.

La ideología del tiempo
perdido:
perdida.




4. Pensar y garchar

El político griego Pericles prohibió por ley los matrimonios entre miembros de distintas clases. Tiempo después repudió a su mujer y vivió con una prostituta. Platón recomendaba la abstención carnal pero se sabe que Aster, Dionisio, Fedro y Alepsis fueron amados suyos. Sócrates fue virgen o peor, si seguimos las palabras de Alcibíades: “Sabedlo todos ¡Por los dioses y por las diosas! Después de haber pasado toda la noche a su lado, me levanté como si hubiera dormido con mi padre o con mi hermano mayor”.

Marcel Proust se enamora de su ayudante pero éste ni bola. Proust lo conoce después de los cuarenta y al parecer no pasa nada.

¿Y?

Kinski era un adicto al sexo y por el contador de sus visitas uno presupone grandeza y constancia. Lo mismo puede decirse de Neal Cassidy, de quien Allen Ginsberg dijo que hacían por tener sexo con él "viajes transatlánticos". (Los beatniks en general se recomiendan mutuamente y se han cogido bien entre ellos). Borges habrá cogido una decena de veces en su vida, y por obligación de alguna pareja. Era, según los rumores, peor que yo y que ustedes: impotente, falto de afecto, desganado. Según él contó, comenzó como trauma cuando su padre lo llevó a debutar a los 18 años, en Suiza. Su biógrafo oculto Bioy se nos presenta como contracara: apuesto y dispuesto, se garchó todo lo que pudo.

En recientes archivos se demostró que Marilyn Monroe se quejó ante una psicóloga de su intimidad con Arthur Miller, diciendo que en ésta el segundo no tenía ganas y la primera era una gran actriz. Supongo que el casi homónimo Henry Miller, por sus palabras y sus sexus nexus plexus se desarrolló con una coherencia artística.

A Nietzsche le negaron dos veces matrimonio y acusó que Lou Salomé sufría “atrofia sexual”. Ésta última sería luego groupie de Sigmund Freud para pronto regresar con su esposo. Al parecer Sigmund tenía una nostalgia sexual de la cocaína que, pese a su razonable propaganda negativa, es un activador de la lívido. Kant nunca tuvo esposa. Dalmiro Saenz cuenta que se cruzó con una ex esposa que le dijo "qué bien lo hacen los otros". Enrique Symns dejó en claro en su libro biográfico que ya de grandecito la cocaína le brindaba maratones de impotencia sexual y deseo exorbitante.

No debería haber anotado nada de esto. Es de poco código, es la inercia de una educación mediática, de un placer epístolar medio pelo (¡blog!). Es una porquería inacabada o ¡peor!, imposible de deshacerse. No concluir no por falta sino por resto. Excederse del margen y hacer ilegible lo todo, moral y estéticamente.

Decía Unamuno que uno tiene hambre de eternidad y lo sacía con símbolos, con intelectualidad, o con hijos. La lívido búsqueda de inmortalidad se te va y cuanto más intelecto tenés, más constancia del mundo y de sus conexiones y cuanto menos, menos.


5. Cuando dicen pretencioso

Crisis. Las pandillas de sicarios, huérfanas de patrón, se repiten en el territorio. El territorio se reparte.
Las ¿víctimas? son galácticos de cielo y cohorte inexpugnable. Los abstemios desean convertir a todos a sus hábitos, burgueses que dividen el futuro y escriben el pasado. Detrás, dictadores de salón se rasgan las vestiduras.
Aquí amables testigos ciegan su memoria mirando lo todo.

Nosotros: recordando cosas que no sucedieron y brindando por otro año de este mundo cada vez más parecido a sus habitantes.
¿Sientes acaso que tus debilidades son más fuertes?
¿Crees que nunca sucederá lo inevitable?
¿Sientes? ¿Todavía?

¡Salud! Los célibes eyaculan a escondidas.
Su fin es el mundo.

10 comentarios:

180 dijo...

Continúe con su trabajo.

emeygriega dijo...

Mirá Arqueck, lo de pagarle los abogados al gordo deforme que tiene abogados para zafar de todo es tan dulce.
Tanta síntonía fina que tenés y tan gruesa para otras.
Nene: Maradona es un mal pibe, a ver si lo decimos de una vez.

Aguante Román y su pechito caliente.

arqueck dijo...

Para los que se preguntan qué es eso, yo pago cualquier abogado que enfrente un liticio contra Jorge Rial. Ese asco de la sociedad.

¿Alguien me puede explicar por qué saltan todos cuando el tipo dice que quiere a un jugador más adelante, en los últimos veinte metros, y ese mismo tipo dice después que un tercero tomó merca y tiene un vicio y nadie dice nada? Eso es romper códigos. No las boludeces futbolísticas y las mariconeadas de diva de ambos bandos.

El tema del año: http://www.youtube.com/watch?v=VdTUSKdRHC8&feature=PlayList&p=90D5BB1C4917EE1F&index=5&playnext=2&playnext_from=PL

180, gracias por venir. Intentaré.

180 dijo...

(permítamed) Mr. Thinker: El problema es más profundo que Rial, la farándula, maradó, el fútbol, la guita. Usted ya lo sabe. Hay un corazón detrás de todo eso, un móvil (y no periodístico).

Esta persona, MY, que escribe una nota sobre riquelme: qué busca? hacia dónde está guiando?

emeygriega dijo...

estoy guiando un rebaño de cabritos hacia un arroyo cercano, a beber.

Xaj dijo...

Todos buscamos nuestro zoom anatómico.

Alan Robinson dijo...

A bueno!
emeygriega reconoció la hilacha católica-patoral-evangelista.
Nunca lo hubiera imaginado. que ingenuo soy (es una broma señorita, que guarda algo de mi verdad.)

meridiana dijo...

Sí, siento, todavía, que mis debilidades son más fuertes, me asusta la serpiente que antes se escondía en la maleza y ahora está a un paso de mis tobillos y del de todos.

pregunta: cómo fue que este post derivó en Maradona y Riquelme?

Lilián

arqueck dijo...

El estructuralista Pancho Ibañez lo resumió en el "todo tiene que ver con todo".

Riquelme - Diego: he ahí lo inacabado por exceso.

Y que vuelen los planetarios mientras Deborah de Corral se da besos con algunos.

Reno dijo...

Don't come

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