miércoles, 8 de febrero de 2012

Spinetta 2012


Lo primero que pensé cuando informaron el cáncer “en estado terminal” de Spinetta es que el estado circular de las cosas hay que evitarlo. Es una estupidez de metafísica simbólica de mercado, pero se me apareció en el cáncer el final del círculo: el cierre en Velez en donde todas las bandas de su vida se juntaron a poner puntos finales en todos lados, acaso con la salvedad de la puerta abierta de la canción de Van Gogh de los Puentes amarillos. Obviamente estamos hablando de sentidos involucrados a la resignificación constante, o sea de cosas que no existen más allá del lenguaje que las crea. Pero ahora el lenguaje crea –en el sistema de pensamiento popular– sistemas de medicina y de referencias numéricas àlla Wittgenstein y ya todos piensan desde las materialidades del símbolo en cuanto a universos regidos entre otras cosas por el quantum, en donde la existencia se prolonga hasta que no pueda más, o deba más. Es un vicio del periodismo buscar siempre el fondo de lo que vendrá, el tema oculto, la última foto. El periodismo post-mortem comienza antes de la muerte.

En fin. Lo segundo y muy extraño que se me vino a la muerte, ya en ese primer momento de hijaputez de primicia, fue que no sentía pena por él. No me daba lástima que tenga cáncer, no lo veía desprotegido ni frágil. Sí sentía el carácter injusto de que muera alguien que tiene a sus padres vivos, y que se muera posiblemente el músico vivo (qué importancia cobra esa palabra desde que Charly García dejó de escribir canciones) más notable de este país. Pero pensemos en una persona.

Pensemos en una persona que tiene la fortuna de nacer. Y de nacer sin complicaciones económicas. Y que tiene la fortuna de nacer con un gran talento. Y que no trabaja de otra cosa en toda su vida que de lo que le da placer. Que es darle forma a códigos de observación y de intuición, de una manera impresionante, compleja (que lo acerca desde otro plano a músicas populares complejas de la zona, como el tango la bossa nova), personalísima (qué otro deseo para un articulador de sentidos y tonos comunes) y aceptada y respetada por el público y sus pares (el Coro Griego del recital de las Bandas Eternas, elevados en su conjunto por Spinetta a la condición de “genios” en la presentación con posiblemente buena intención pero un sentido de planicie para con esas personalidades tan diferentes).

Esa persona tiene una familia numerosa y feliz. Y transita ámbitos de drogas recreativas sin rendir cadalsos temporales públicos ni eternos privados. Esa persona tiene relaciones con las mujeres más hermosas a las cuales puede acceder y vive un aviso de muerte que lo ubica en un coletazo de despedida (porque sí, hay un arte consagrado a la desesperación de saberse mortales, más allá de intuiciones comunes. La melancolía de Lars von Trier fue antes la búsqueda de control en John Sacramoni cuando enfrenta al cáncer en Los Sopranos, y antes la sombra de Unamuno en personajes contemporáneos, y antes los sistemas de excepción de los demás de Kant, y el epílogo de la locura en Nietzche, y el planteo de la eutanasia en, por ejemplo, el último libro de Houllebecq, y seguirá siendo, la desesperación de la confirmación de la muerte, el aletazo al control que nos propone no saber nuestra muerte pero sí sabernos fatales).

Esa persona se tomó un ácido y fue a parar el tránsito en bolas en Belgrano. Luego se envolvió de varias místicas. Luego se negó la despedidas con nuevos giros de lenguaje. Finalmente murió en paz rodeado de amor.

Todos tenemos fases imprudentes de los demás en nosotros, y cierta fibra que intuye infiernos ajenos, y repartos inmerecidos de gloria o de respeto. Y establecemos en los demás un universo de caos sin tiempo en el cual si hay causa y efectos, éstas no se corresponden entre sí. Y nada vuelve. Y todo ya pasó. Personalmente, considero a Spinetta esa persona que deja las tensiones en pausa. Y creo que su obra fue abismal, si es que algo importa algo, mientras seguimos vivos, ese segundo que ya pasó.

martes, 3 de enero de 2012

el randomplay de la Parca






Zólo Teatro escribe infernalmente en su MURO: "ESTADISTICAMENTE HABLANDO la muerte de Rapoport hace menos probable una muerte cercana de Spinetta. NO ESTOY DICIENDO QUE ÉL LO MANDÓ A MATAR. Es lo que dicen pero JAMÁS lo reproduciría en un foro público."
Un comentarista sagaz pregunta "¿estás hablando del random-play de La Parca?" 


Muevo el teclado y se pierde el sonido, por la conexión deficiente del parlante. Subo audios que alguna vez sirvieron de separadores radiales del programa de Guille hace dos años ahora, un año el pasado 2011 de hace unos días.



Relaciones futuras (el elemento de persistencia según Sigur Violatti)

En el futuro hay viajes temporales y por ende espaciales, pero regulados. El ejemplo lo dan los átomos, el espacio físico. Entonces uno puede ir a un recital que no se llenó en el pasado, ser ahí donde había aire (obviamente se condiciona el espacio, pero no se presentaron grandes inconvenientes). Lo que determina esta práctica, con el conocimiento, es que una banda sabe si triunfará sólo presentándose a su primer recital. Si está absolutamente lleno, es porque esa banda (en Hamburgo, en Lugano) luego será muy grande, y gente utilizó su viaje para verla. Así que todo es un viaje ya iniciado.
 




 
El pluralismo según el espejo

Quiero ser injusta, dice ella cuando habla. Quiero que el gesto hable, afirma no obstante el mitómano, en un gesto que desea último. La búsqueda del trato especial es la del Ego. Una la busca, otro lo encuentra. 




 Memorias de Vronski


cuyo 576

año nuevo

Eso dice un archivo de hace dos años encontrado hoy. Resulta que esta noche también es la última del año y no recuerdo qué sucedía en esa dirección. Sí recuerdo a Rodrigo Sirio pasando el año nuevo solo en un tren rumbo a Tucuman. Siempre me gustó esa imagen, la fraternalidad que imponía con sus desconocidos compañeros de viaje, el hecho de terminar una convensión en un lugar y comenzar otra en otro diferente.
Ahora soy yo el que estoy solo en la noche de año nuevo. Podría estar en el festejo de mis padres, o en el de la familia de mi novia. Pero siempre, de niño, me intrigó la absolución del delirio del año calendario, que sirve para disfrutar nuestra leve existencia con acentos todo el tiempo. Me imaginé en la terraza, con un champagne, casi en bolas, iluminado por los fuegos artificiales






Postal preaborigen


Nos juntamos con Aven en Retiro a las 13.45 hs. El tenía los pasajes en micro ida y vuelta a Tandil, yo tenía las entradas para el recital que daría el Indio Solari al día siguiente.
–¿Trajiste el comprobante de pago al hotel? –le pregunté.
–No pude imprimirlo –me dijo. Así que pasamos por un cyber, imprimimos la imagen escaneada que me había enviado el día que lo pagó. El recibo lo había perdido. Nos quedaba media hora, así que nos sentamos en un bar de por ahí y tomamos una cerveza, luego en otro de ahí bebimos otra de tres cuartos y de repente entramos al micro Condor Estrella en una versión de suite cama o algo así, que es como sacarle a un micro la mitad de los ascientos y hacer que todos estén más cómodos. Eran filas de dos ascientos a la derecha una fila de ascientos individuales. Estábamos al fondo del piso de arriba, con lo cual la máquina del agua y café nos separaban de ese asciento vacío.
–El que se siente ahí va a tener una fiesta –me dice Aven.
–Si, pero, ¿quién viaja solo?
–¡Yo! –responde un hombre que transita los treinta años y que provocó carcajadas en nosotros. Aven ya había sacado el Jack Daniels que tomaríamos en un 95 % en el viaje a Tandil–. Pero allá me espera la banda.
–¿Maestro, usted quiere? –le decimos al desconocido que viajaba solo, mostrándole esa hermosa botella.
–Pensaba empezar cuando llegara, pero veo que empezamos más temprano.
Así que antes de que el micro arranque ya eramos tres personas al fondo tomando whiskey. Dedicamos parte del viaje a escuchar la música de mi celular en random perpetuo: Cartola, Yoko Ono, Flaming Lips, Loquero, Fumuj, Pop Levi, Gogol Bordello, Leaf Hound, Juana Molina, Motorhead, The Fireman, Riff, Sam Buttera, Thousand Codes, mucho George Harrison, Scott Weilland, Carlos Vives, Almafuerte, Atomic Rooster, Auroramas, Beastie Boys, Elliot Smith, Fantasmagoria. Dedicamos parte del tiempo al mp3 de Aven que tenía Violeta Parra (“mezcla de Syd Barrett y Juana Molina”).
Muy amablemente la tarde fue cayendo mientras se sucedían los mini vasos de Jack Daniels con Agua mineral, Coca Cola Light y agua de la máquina. Comíamos pan lactales con jamón, salame y queso que muy amablemente había llevado Aven. El amigo desconocido se nos rebeló como Mauro y nos contó que llevaba cocaína para su grupo de amigos (“el tercer huevo”, la llamó, por la zona en el cual guardaba la tiza) y que por tal motivo era muy esperado y lo llamaban por teléfono para garantizarle un auto que lo buscaría. Mauro era de Junín y se quejó al igual que nosotros por el recital que dio Solari en dicha ciudad hace pocos meses, en el cual este servidor tuvo que caminar la friolera de veinte kilómetros y hacer como once horas de micro para ver al Pelado este puto. Pero bueno, por eso ahora a Tandil salimos un día antes y volvemos un día después.
La nobleza de nuestro amigo bebible más la esperanza de llegar nos alegraron la tarde noche de viernes. Caminamos desde la terminal hasta el Hotel Francia, aproximadamente unas veinte cuadras, observando las casas extrañas, el clima entre quieto y festivo y la esperanza que reina en el mundo un día viernes. Reconocí desde media cuadra antes el Hotel, por las fotos en internet, y encontramos nuestra habitación muchísimo mejor que lo que esperábamos: tenía tv, tres camas para dos personas, un mini patio, aire acondicionado. Nada mal para un hotel que en las guías de Tandil figuraba como una estrella. 





el Pudor de lo no nombrado

Fuimos a comprar dos cervezas con cosas para la resaca del día siguiente: dos botellas de agua, una botella de Gatorade, y una bolsa de snacks Pep (la vendedora nos avisó que probablemente sea “poca comida para tanta bebida”). De ahí al hotel, a beber cervezas, que despertaron hambre, así que con Aven terminamos decidiendo comer los cuatro sanguches que quedaban, a razón de dos por personas, y comenzamos la noche, cerca de las 21 hs.

De ahí salimos a Tandil, con la idea de conocer los bares. Le preguntamos a los pueblerinos por el centro y nos dijeron “vayan hasta España, de ahí a la derecha, a las cuatro cuadras a la izquierda”. Dicho y hecho, cuando vimos población digna le preguntamos a unos tandilenses cuál sería su destino en caso de estar ahí un día. Dudaban.
–Es que los bares son caretas –me dijo uno de ellos.
Entramos a un barcito parisíno que empezó pasando música modelo y se volcó a la cumbia. Tomamos dos cervezas Stella Artois y salimos. Llegamos a la peatonal, entramos en otro bar y tomamos otra cerveza. De ahí salimos y fuimos a unas mesas que estaban en la calle, que correspondían a un bar que estaba muy adentro. El dueño nos percibió aristócratas y luego de contarnos la historia de la ciudad nos regaló cervezas. A dos cuadras tocaba un grupo de rock de lugareños, hacia el fin de la peatonal. Otra cerveza. Y cuatro cuadras después una ominosa discoteca oficiaba su espíritu de intransigente mediocridad de dedo tocando el extremo. Salimos con un grupo de personas que auguraban la presencia de taxi para pasado mañana. El mismo nos sorprendió comprando un pancho mientras Tandil se reía.

sábado, 1 de octubre de 2011

explicación sobre el Universo


1. Primero el movimiento, luego los hombres. 

Todo movimiento necesita de relatos que lo excedan como potencia, si su deseo es el de persistir en las generaciones y en los mismos jóvenes al volverse hombres. Hablando de cultura de masas, y más especialmente de rock, de esa danza traducida –en el mejor de los casos, por Anagrama–, Cromagnon significó la lucidez de sabernos pelotudos y por sobre todo, de cómo construir desde la pobreza. La pobreza, repitamoslo, que es el falso nueve utópico del determinismo nativo, pasó en el rock nacional de tercera persona en Patricio Rey  –las metáforas faloperas para construír verosimilitud en el relato; la narración compasiva de accionares ajenos– a primera del singular en la generación noventosa, conocida por extrapolar frases aprendidas en la secundaria. (Sin la sazón de la generalización, la raza humana son átomos y no se puede hablar de nada.)

De estas cosas uno se habla cuando un grupo de personas que  concurren a ver al grupo punk Sinverguenzas buscan un kiosko para comprar una cerveza despreciando cuatro o cinco bares en el camino. La identificación de contextos en el binomio caretacheto/nosotros convierte todas las medidas en una Suburbia wanna-be que nos da por fin la aristocracia de la que tanto nos hablaron. Me refiero a personas que están más cerca de los treinta años que de los veinte, y que tienen un romantico anclaje en algún momento inventado por alguien que quizás desprecian, y entonces caminan seis cuadras buscando un kiosko que les venda la cerveza un peso menos (cerveza que no venden los kioskos a esa hora; mientras hablan por celular; ver también el caso del boleto mínimo en el colectivo en personas que no pasan hambre). Es un caso minúsculo que ya no es norma pero que, habrán ustedes adividado, nos sirve para sinecdoquear con la liviandad más hermosa.



2. ¿Y Megan Fox?

Los diferentes desempeños del escenario yo según todos.

El empeño en atomizar nos demuestra inexistentes. No en el sentido filosófico-mortal sino en poner foco hasta encontrar el pixel. Y así uno sigue la línea de que nada existe. Descartes, Schopenhauer, el último Henry Miller y todos los Deepak Chopra de los Claudio María Jodorowskys Dominguez del Mundo, con la voz de Morgan Freeman y el cuerpo de los físicos del quantum. Nada existe. Todo depende de nosotros. Todo es una ilusión. Somos uno. Estamos en paz. Pero en la Nada. Porque el tiempo destruye todo. Sólo que el tiempo no existe, más allá de que estamos formados de tiempo. Somos ese tigre. Pero nuestros afectos nunca existieron. Son una red en el cerebro del sistema de nuestra Mente. Los sims del siglo XXIII. Pero nos morimos. Podemos comernos cuarenta pizzas, después ochenta kilos de cocaína y dos litros de whisky. El consumo es información. Pero no existimos. Y si nos salvamos del cancer fue porque pensamos positivamente. Y si no, porque nos originamos la enfermedad. Como en Haiti. Que es una convención. Unión de átomos. Los átomos reaccionan diferentes si los ves o si no. O sea que detrás tuyo no hay nada. Sos vos mirando una pantalla. 

Y nos vamos a Tailandia.


  3.Lo que queda mal

J.L.A.: ¿Cuál es para usted la diferencia entre melancolía y nostalgia?
Ciorán: El fondo metafísico de la nostalgia es comparable al eco interior de la caída, de la perdida del paraíso. Un español siempre da la impresión de que echa de menos algo. Por supuesto, lo significativo es la intensidad con que eso se siente. La melancolía es una especie de tedio refinado, el sentimiento de que no se pertenece a este mundo.


 4. La barrita amarilla de youtube que te señala el primer plot point

El viaje de vuelta comienza cuando festejás no haber hecho nada el día anterior. Eso y la muerte son diferentes variables del olvido. En la carcel todos los días son lunes.

Con Aven vemos el film de Mallick de los planos de diez segundos. El árbol de la vida. "Uh, ¿ya subieron esa?", me dice. Si, respondo. Hay partes del Universo, los dinosaurios, una familia. Es lo que todo artista quiere hacer, la obra del tipo: "ahora te voy a explicar el Cosmos". Y en otra pestaña de firefox una película con momentos extraordinarios, The other guys. Hay tres momentos de esa película, tres gags absolutos y demoledores ("aim for the bushes", "nos siguieron treinta kilómetros", "policía bueno y policía malo") que repetimos con Aven mientras llegaban los demás comensales, que con un viejo truco me cambiaron un Jameson que tenía por un Vat-69 (preferido, sin duda, por los marginales wanna-be del punto 1). Vemos un poco de cada película, pero The other guys es más propicia. Para el mundo (a no olvidar el impresentable final con baja de línea-RATM-alla Michael Moore, la ausencia de malos materiales y la trama).


Si no hay diferencia entre el adentro y el afuera, dijo un profesor en el aula 201 de Franklin, estás loco. Ahora pienso que el loco era él. Si existiera, claro.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El retorno



De recibir el sms de mi hermano instandome a votar una lista en Sociales. Yo a quince cuadras por razones de entrega de alma, las camino y Sociales es de repente un edificio verde municipal que dice CBC, en donde hay calma, inutilidad. Me refieren que la onda es Constitución, tierra de intercambios post-legales. Me espera otro destino, mientras camino hacia el baño con inscripciones anti-Hebe y pro Israelí (o el cruce Estado de Israel/Palestina a pocas cuadras, también atravesado).

Despertado a las cinco de la mañana, dos horas de cama sin sueño y los elementales para volver a dormir, de siete a nueve. A las nueve y cuarenta con rumbo a lo de Malcolm. A las diez y media comprando cervezas, vino, patys, pan lactal. A las once y media comiendo y comenzando a beber. A las trece horas llega el remis. A las quince sale el micro desde martinez.
Cuatro horas de sueño, entre ciento veinte y doscientas cuadras caminadas desde el puto Junín, el putísimo Junín de mierda al cual espero no volver, hasta el escenario del puto Solari, a quien vi por cuarta y última probable vez en mi vida (la segunda como solista, antes dos ricoteras).


Junín

Entrar sin hablar. Dejar el muerto y huir, entre cuerpos que lo miran. La sinécdoque del bondi todo nosotros. Escuchamos así, vivimos encerrados. Le tenemos miedo al deje.

Finalmente estaciona el micro. Uno de cientos. La ruta es una serpiente llena de gente y micros; hay que buscar referencias para ubicar ese Chevalier (a la salida, encontré un literal “Chev-Ariel”) y veo el cartel que acompaña al micro: “carnada vida El Chino”. Lo asocio con el Chino Mágico Ivan Michel y le comento a mis asociados que ahí hay que estar a la salida. Bien, salimos del micro, 20.30 hs, falta una hora para el recital, hay tiempo de caminar el par de cuadras hacia el estadio, tomar unas cervezas y entrar perfectos. Mucha gente caminando, los seguimos.
Micros al costado del camino, uno al lado del otro, hacia el horizonte. El pueblo ricotero caminando al unísono, todos contentos, por una ruta en la que descansan micros y micros y micros. Caminamos diez cuadras, siguen los micros, hay unas luces al final: Caminamos otras diez cuadras, raro. Y otras diez. Yo estoy bastante molesto, los micros siguen y ya caminamos treinta cuadras, ya hace casi media hora que caminamos. Y seguimos caminando, y todo es oscuridad iluminada por los micros a ambos costados. Nadie vende comida ni bebida. Seguimos caminando, diez cuadras más.
–Esto es joda –digo–, ¿cuánta mierda más falta?
Ya llegamos Karg, dice Malcolm, que tampoco lo cree mucho. Yo estoy sacado, quiero llegar. La pierna izquierda nota molestias producidas por el uso continuado de bicicleta fija. Cuatro mil kilómetros de bici fija en seis meses. El último mes que no bajo de los 103.5. Ahora en 102.6. Luego subir… Unas cuadras más de oscuridad y micros. Todos pensamos que deberemos hacer ese camino de vuelta. Hay silencio. Yo me enojo y puteo al Indio.
–¡Todo por este quimio del orto! ¡Quimio Solari, hijo de puta, organizás como el orto, forro!
Todo a los gritos. Es bastante molesto, irritante, horrible, pero como notó Dostoyevski en Memorias del subsuelo, el que agoniza grita el dolor para compartirlo, no para apaciguarlo. Las dos chicas me empiezan a putear por lo bajo. Malcolm también. Aparece un cartel que dice “escenario 3 km”. No lo puedo creer. Ya hicimos como setenta cuadras y faltan treinta más. Estoy exhausto, luego de diez horas de beber todo lo que me ofrecieron, flores y prensado, y hay que seguir, y luego volver ese caminito, por ese Indio del orto que organiza en lugares sin llegada, sin estacionamiento, sin movilidad, sin nada. Cien mil drogones caminando la oscura noche,  y empiezan a aparecer los puestos de comida y bebidas. Las chicas compran patys sin dejar de caminar, yo el choripan de temperatura glaciar. También compro una cerveza de medio litro que dura cinco segundos. 
 –El que no tiene merca –grita un genio marketinero de suburbia– tiene plata.

El final es un tecnópolis inverso, una hermosa regresión a formas de vida pre-industriales, asados, venta de bebidas. Y a lo lejos las luces. Y el Indio que arranca con Todos a los Botes.


Show

Un pelado durísimo, que fue solo, molestando, sin parar de hablar. Es el que toma forma de humano en el micro de vuelta. Pero está sentado en el lugar de al lado. La gente como fichas de tetris se reordenan y lo dejan a él, que no se quiso mover, al lado mío. Hijo de puta. Se mueve. El micro en silencio, en oscuridad. Yo no quiero hablar, me pongo auriculares, mi cuerpo transpirado y frío, después de haber caminado dos kilómetros. Pero habla, y se ríe casi con inocencia. Cierro los ojos, fingiendo sueño. El micro que no arranca porque un comensal no aparece. Así dos horas más. Todo fijo. El micro se duerme. El pelado duro ante cualquier mínimo movimiento mío entabla charla. Yo no hablo. El se está poniendo furioso.

Antes memento. Entramos corriendo. Lo primero que veo con la multitud que somos es el consumo in extremis de cocaína a la derecha. Pienso “cómo va a volver este pibe esas ochenta cuadras”. Me mezclo en la gente, pero Solari está a medio pelo, o a mi se me fue el swing, pero viendo videos ahora de youtube del show se nota que los Fundamentalistas no están en un gran momento. Parece que el viento jugó una mala pasada, pero la banda sonó como el orto, la velocidad de la batería no creo que tenga que ver con eso, el clima del Indio, de malhumor, tampoco.
Malcolm y Jorge ya están rumbo al pogo que no es tal sino gente amuchada. Cien mil personas viendo al frente, una banda fría, un clima frío, me toco la poca plata que tengo y descubro los $100 en un bolsillo mínimo. Una cerveza que se compra ahí, a $22. Tirados en el campo. Todos los ritos muertos.


Solari Actualizado


Dice Malcolm:
> *****************    INDIO  - TANDIL   03/12/11  21 HS *************************
>
>
>
> MAÑANA SACO MI ENTRADA.
>
> VERANITO , SEGURO EN COCHE.
>
> SABADO SALIDA A LAS 6.30 AM ( CON SUERTE DESDE CASA )


Respondo yo:

Irìa con casita alquilada por allà, y evitando el recital solarístico pechito-frío, y saliendo un día antes y volviendo un día después. Poner una luquita y hacerla bien. Que sea una mini-pre-vacación con narco-turismo y caminata a las sierras, no un culto al aguante con boludos que te codean mientras querés dormir transpirado frío en un micro que demora dos horas la salida y la vuelta, ni caminando 20 kilómetros con 10 horas de viaje en un día... para ver a alguien que se merece un centenar de muertos (¿cuántos ya tiene? dos seguro) para dejar de organizar lo que no puede organizar, y ni hablemos del sonido o de la banda. 

Responde DdC:
 Perdon a todos. El aqui es doloroso y el ahora un fracaso. No hay futuro. Y hay que pensar en el..sin sueños y con los nervios del tiempo que se va y no esta. Ni estamos. Ni nada.

Cierra magistralmente Aven:
El INDIO SOLARI, que se dejó entrevistar por un ñomo negro, fétido y mongoloide, de la revista "garganta profunda", afirmó que él siendo el indio solari, no quería estar bajo el pulgar de un periodista boludo, por aquel que suele repudiarlo, en clarín, por sus costumbres virreynales. Sospechamos que le gusta tener bajo su pulgar al periodista, cuando conocemos a la enana contrahecha de la revista diferencial. Ir a ver al indio solari demanda una organización que él no propone, lo cual pone una cuota de genio, porque jamás organizará algo para los caretas que compran entradas para un estadio con campo sectorizado económicamente y no fagocitadamente, como hice yo para Roger Waters. El indio nos dice que Cristina es Kirchner, que él, podría haber callado, pero que le gusta lamer los platos del kirchnerismo, le gusta undir la nariz. Entonces, digo que en el último viaje tomamos 40 cervezas pequeñas, 2 fernet, 1 vino. Eso es una asquerosidad trashumante, una fiesta de orgía. Mear se hace imposible cuando la conciencia se arrepiente de ser quien es, fugando, y desalujando los instintos. Sin embargo, llegar tempranito, y hacerce mierda, ver gente quebrada a las 16hs, gente que no puede mover los brazos por la cocaína, gente que se derrumba y vomita, gente que pone la frutilla de la tarde diciendo que "hace una semana que no come", gente. Se puede hacer, se puede ir. Los pibes con los que fui, van a alquilar una combi, para gente como nosotros, nada de giles, o sea, podemos mear al chofer, tomar pepa, vomitar y reir y llorar y volver a tener resaca, sin pedir persimo al vecino quebrado. Tenemos que confirmar y ya no hay que pensar en resolverlo nosotros. 
CERDOS. 
La celulitis con generaclemix.

sábado, 16 de julio de 2011

La bondad de todos nosotros

1.
El tipo toca la ventana. El timbre anda y él lo escuchó, pero yo no. Así que volvió a la hora y tocó la ventana. Trajo una biblioteca en su hombro, para nosotros.
–¿Dónde la dejo? –me preguntó.
Ahí atrás, lo acompañé.
–Antes toqué el timbre, lo escuché.
–Si, pero en mi pieza no suena.
–Vos con la música.
–No, son estas paredes –le empiezo a pegar piñas al concreto, el tipo mira–, estas paredes, mirá lo que son –como un Tyson del fin del mundo, pegandole piñas a las paredes. El tipo se quiere ir. Cuando dejo de sangrar le abro la puerta.




2
La muerte es muerte sin cambio. Cuando aparece la opción cesa la angustia, porque el desarrollo futuro se muestra como ley. (Me olvidé qué iba a decir.)
3

Un extraño suceso hace carne en mis contactos: suponer que la noble gente ha sido engañada por los medios satánicos para votar políticas garcas. Ellos piden que se tenga pena y no asco, aducen que la población vota (a Macri, Menem, Hitler, Patti, Rico, Berlusconi) por manipulación mediática. Aducen, para dicha tesis, teorías de hace cuarenta mil años, donde antes había Adorno ahora Camilo Taufic y así todos contentos porque claro, YO no soy ningún hijo de puta, mis pulsiones me llevan a pensar que no, estoy atravesado por morales que hacen pie en supuestas otras mejillas (que aparecen como amistad hombre-mujer) y al cielo se llega por bondad y nadie nace malo y tu tía no es una hija de puta sino que pobrecita, lee Clarín. (La otra visión es que si abonás esta teoría no podés criticar a Sarlo cuando dice que el 70% de la gente “no habla de política”.)

Por suerte tenemos internet para saber quienes somos, en el cada vez menos microclima y más rating minuto a minuto. Hoy, ahora, hashtag #piroposvilleros (pero no, no te preocupes, a Macri lo votan por TN; antes no había esclavos ni guerras económicas: el hombre es naturalmente bueeeeeno), quien nos brinda los siguientes ejemplos recogidos (redundo) en cinco minutos:

“anda a mear que no te la saco hasta el lunes.”

"mami, usás pantalones para mudos? - Por?... - Porque se te leen los labios cachorra!"

“Me gustaría ser agua podrida para estar todo el dia en esa zanja.“

“Quién fuese león de circo, para atravesar esa argolla en llamas.”

Hablaba con Guille recién acerca del hermoso video de Fontevecchia con Jaime Durán Barba en el cual le pelea ser asesor de imagen de Macri. Duran Barba define a la "nueva izquierda" de La Cámpora (él siempre habla como político y quiere ubicar a la izquierda en la zona del placer, el consumo; le sirve "el fin de la historia"). DB dice que la nueva izquierda tiene "una inquietud por los pobres, una inquietud por la justicia, un respeto a la diversidad, preferencias sexuales, raza, religión, una tolerancia con la vida privada de la gente". A lo que Fontevecchia (autor del manual de ética periodística "Sofía Gala porro") le dice: "Por lo que acabás de definir Macri es de izquierda" (!!!!!!!) O sea que Macri tiene inquietud por los pobres (a quienes cagó a palos con la UCEP), inquietud por la justicia (procesado), respeto por la diversidad ("en los hospitales tenemos que hacernos cargo de los inmigrantes")... Sin verguenza.
4
Testimonio de Aven, en un automóvil con José.
“-No te pongas el cinturón (de seguridad), me dice josé. Sacatelo.
-¿Por qué? Vos no te lo ponés.
-No, dicen que morir es un placer.”
5
Zur dice:
puto de mierda
chino puto
garca
Chino mágicO dice:
jajajaja
Zur dice:
nos dejaste con el culo en ls manas
manga de puto
le chuparia el culo
le sacaria la caca y le tomaria el semen
chino puto
Chino mágicO dice:
a quien}?
jaja
Damas Gratis – La Pikadura
perdon
Zur dice:
chino basura -dice aven- si vamo apara lo de karg te suma?
Chino mágicO dice:
jajajjajaja

PUNTO FINAL.

lunes, 4 de abril de 2011

para Lainati, hielo e intrascendencias

1. 38 horas entre el 24 y el 26 de marzo del 2011



Tirado en el patio del chino, el jueves 24 de marzo del 2011. Casi me despierto y veo el cielo despejado. Sale el Chino. En las horas sucesivas me despertaré como cinco veces en lugares diferentes, lejos de casa.

Demasiados momentos para ninguna guerra siglo XX1. Corriendo para llegar al tren, caminando hacia la Plaza de Mayo, esquivando las columnas del PO y los inteligentísimos seguidores de Alicia Kirchner que tiraban chasquibùm núclear para llamar la atención (para otro momento el anàlisis de las personas que a la hora de los fuegos de artificio y demás estupideces prefieren el ruido por sobre lo visual) y casi nos quedamos sordos con el vendedor ambulante de cerveza. Sale $20 el litro en plaza de mayo, ahí en el pasto, pero se paga, porque es el precio del mejor bar del mundo, una plaza en donde coincidimos con el Chino y con Guille, el kirchnerismo hoy por hoy cuenta con porcentajes chinos de belleza femenina, son los Babasónicos, los Calamaro de la realpolitik, el agua bendita del hijo del empresario, el lava culpas soundsystem de una generación de bellezas. Ahí enarbolan un discurso monocromo que da cuenta del desfile de comparsas de las agrupaciones políticas, que se agitan para que los etiqueten en alguna foto, la locutora del acto y un soliloquio de nombres propios y los desaparecidos Presente. El Chino me dice “vamonos” y nos sentamos en un rincón. Está llorando, a causa del discurso de la plaza. “¿Querés una cerveza, un abrazo?”, le digo. Un abrazo, me responde, con el cuerpo.

Enfrente otro vendedor me provee cerveza y antes, en medio de la comparsa política, la plaza llena, digo “qué hermoso” y me quedo viendo el stand de Eloisa Cartonera. Les pregunto por autores y me recomiendan libros que ya compré de esa editorial. Me llevo la poesía completa de Fabián Casas y tres libros sueltos, Cucurto, Fogwill, y uno que me recomendó la chica del stand. A su lado, la noble cartonera que ya me había dado Coca Cola un caluroso día de verano de hace dos años me dice “ahí a veinte metros está Cucurto, te lo puede firmar”. Pero nunca llegamos allí, aparece la patria socialista. Ahí vamos al random de veinticuatro horas después, en Boulogne, el primo de Yamila me dice que Cucurto y Casas son un desastre. Me dice “vos antes me dijiste que Bolaño era mejicano”.

–Es mexicano –respondo– aunque haya nacido en Chile, o me vas a decir que Cortazar era belga.

Yamila me dice que en sus viajes por el mundo no encuentra un nivel de debate parecido, la comodidad suiza y todo eso. El primo se va a Senegal, ella a España y al sur de Francia. El me dice que Godard murió, yo le digo que está haciendo una película que se llama Capitalismo.

–Ustedes son todos exitosos en el capitalismo –les digo–, ¿no tienen un blackberry o algùn android con internet para mostrarle que Godard no murió.

El Chino me dice “tenemos que buscar algo a Saavedra”, justo cuando Guille estaba llegando a la Plaza. Nos tomamos el tren, yo ya deambulaba con mis sombras, leía con interés los libros que había comprado minutos antes en la plaza, en el tren Mitre un hippie de buenas intenciones toca la guitarra, le dan dos pesos, un peso, veinte centavos. Yo pongo en la funda de su guitarra el libro “Poeta en New York” de Washington Cucurto. “Gracias, gracias”, me dice con una sonrisa. “Buen finde”.

Me despierto y estoy en Barracas, es viernes. A mi lado duerme Aven. ¿Guille dónde está? Aven baja a comprar fiambres, la heladera está llena de cervezas, son vacaciones en la ciudad. Llamamos a todo el mundo. Los que atienden son interpelados con nimiedades. Con Aven nos reimos de una cuasi pelea la noche anterior, en el bar La Resistencia de San Telmo, en donde un anti-comensal se enojó con Aven porque éste notó que gozaba de un parecido físico a Freddy Mercury.

–¿Qué Mercury? –preguntaba Bombita, con cara de enojado.

Como el episodio de Pappo enojado por comparación con Julio Bocca, concluímos con Aven que el enojo del anti-comensal era producto de la homofobia. Ahí me acordé de Osvaldo Mercury, el político con look de Lito Nebbia. Risas en el panel del diablo. Viene López y tira fuego al fuego. El insólito episodio “Mercury” genera una escalada verbal hermosa. Al final todos abrazados, era obvio. Yo les digo de Aven “nació en Gran Bourg, vivió en Boulogne y ahora vive en Barracas”. La triple B no miente, y puede ser violenta, pero se resignifica en el amor de la insensatez.


Me despierto y está Martyn Bustos, a quien llamamos cariñosamente colifa por un pasado que incluyó internaciones y demás. Se ríe.

–Yo también me desperté hace cinco minutos –me dice Aven– creo que dormimos veinte minutos. Salen Corona de la heladera, Martyn se inclina por Schneider. Loco.

Entre todo eso alter egos de insensatez y psicopateada provistos por internet. También momentos de grabación con Aven en violín y yo en guitarra. “¿Leíste el libro de Sartre que te dejé?”, me pregunta Martyn Bustos. Habla de El ser y la nada y le digo que sí, que partes, pero que hablemos de cosas más importantes, como Gran Hermano. Si leíste el Ulysses de Joyce te cagás en los putos y ves Gran Hermano, que está cada vez peor. Martýn me pone aurículares de su mp4 y escucho en el viaje en el tren Belgrano a Boulogne el genial disco de los Zombies Odessey And Oracle y Tango 4 de García-Aznar. Mientras tanto nos pasamos un cuaderno en donde la gente nos ve dibujar algo y reirnos a carcajadas. Todo el vagón nos mira reirnos y quiere ver el cuaderno. Tratan de ver de qué se ríen esos tres borrachos que van tomando cerveza Corona. Yo trato de que no se vean los dibujos, para que permanezcamos con gracia. La verdad desnuda es que en cada dibujo hay penes en la boca o en el orto, y que los destinatarios de esa cruel saña viril somos nosotros mismos. Es estúpido y genial.

El primo de Yamila se va a Senegal y le digo que se arme un blog, que es algo que ya no sirve para nada. Le cuento que yo estoy terminando un libro pero que no tengo talento. El gen es todo. La óptica del todo verde. Jorgelina me dice que a su cuñado le gustó mi libro y que está en Lanus. Godard no está muerto. Con Aven comemos una picada tradicional en el Bar Británico mientras la gente camina el viernes feriado. Aven sale de su departamento con un cigarrillo de droga y le digo “es una locura que prefieras prender eso en la calle y no acá que no pasa nada”. Es que no pasa nada.

Aven le deja $5 al mozo por pedido propio. Cuando horas más tarde estamos en mi casa salgo y le digo al motorista del delivery “tomá” y le doy dos pesos. Aven ya le había dado propina. Le digo al motorista “es que a él no le tenía fe”. En el bar Británico Aven me dice que el mozo se va a “hacer la América” con los cinco pesos que le dejó. Un tipo está sentado en la puerta del Torcuato Tasso. “¿Qué es esto?”, le pregunto. “Ni idea”, me dice el comensal.

El Chino se olvidó los lentes en casa y la comida queda mucho mejor si le agregás Doritos y Finlandia finas hierbas.


2. Làtigo

Murió el piloto brasileño Gustavo Sondermann, luego de sufrir fractura de cráneo en un accidente en Interlagos. Tenía 29 años.Y lo unico q saben gritar es daaale dale dale bo.. dio mio… Por 7 palos agarro la Kalashnikov y soy Baltimore y te ocupo mucho espacio. Espacio entre las ruinas del Ser y vos preguntando. ¿Cómo sentirás los radicales jóvenes ante la posibilidad de una alianza con LA MEJOR VESTIDA ANOCHE EN LA BODA DE LUISANA? 150 metros de cola en la puerta 14 de La Bombonera, ahora sí,Buenas y Santas camaradas. Bienvenidos a su ghetto. Tiempo de valientes, hace 18 minutos, me gusta que banquen a sus favoritos, así q dejen d arengarme; Chávez dijo que seguirá estatizando medios de producción y hará alianzas con empresas privadas y los Eels cantan a Daniel Johnston y al demonio que no puede dejar de inventarse Baltimore-GustavoSondermann-Kalashnikov-Luisana-Chávez-losEels-DanielJohnston. Gustavo Sondermann tenía 29 años, Indonesia's quake agency issues tsunami warning after 7.1 magnitude quake off central Java. Java para los sudokus del mundo, uníos, hoy cumple 13 años Paris Jackson, cante Daniel, cante, El comienzo de la gala se viene con mucho rock!!! La gente nos cuente de cortes de luz por distintas zonas: ya voy a estar devolviendo todos los shoutout q me dieron los ultimos dias... La noche boca arriba nuevamente y lo encuentro al señor amigo medio transpirado un poco rezagado que se anda comentando por ahí. En la plata no me conocen. Hay que poner sin Marina, lo que supe es que se iba a casar hoy al altar. Gran variedad en el sambódromo a las 19.15 hs, va a estar la noche litoraleña y se cierra el domingo en el fogón del sambódromo.

La elección es indirecta:

3. Un paso que ojo

Esculturas en agua, o el acabado flujo de un continuar detenido y observarlo, una fotito del agua quieta, el festejo del microsegundo, la cámara fija, quince mil megapíxeles para ojos humanos todavía no fabricado. Mientras tanto cientos de escombros en una casa destruída por un terremoto seguido de Tsunami en la ciudad de Seita en Japón. La detención. O como cuando alguien, un intrascendente con aspiraciones de Dios, como todos nosotros, quiere defenderse de algo y dice “tal cosa le pasó a X y, salvando las distancias, sin ánimo de comparar, sabiendo que no le llego a los tobillos” y suelta lo que hizo el mentado Zeus, Lennon, Dylan, Socrates o algún astro caído en diferentes geografías, o lo que dijo, agumentó, escribió o legó esta superestrella random que sale a colación. Un arrebato estúpido de corrección porque en esa cita estás comparando democráticamente a dos seres humanos y después, la discusión, y no perder lugares argumentativos, y escapar del ego. Qué estupidez.

Como si la conciencia arrojada tuviera algún prurito en subirse al tecnocapitalismo para hacer mierda todo.

4. Amor

Todo lo que uno puede pedir es un epílogo. La humanidad se reproduce para eso.



5. Silvio Zen, Monólogo con Dios, Ed. CU, 2011

"Lo que le deseo a la humanidad es entonces una amnesia, un apagado de esta ridiculez moral de la realidad 2.0 porque todo queda, cada paso registrado, y como estamos al comienzo de todo esto –alguien tiene que estarlo– juzgamos lo nuevo, el consumo de la satisfacción de todo deseo de manera urgente, desde la moral que no tenía las fotos de toda tu manzana en bikini en las vacaciones, con un cartel de “yo sí, yo no, yo por acá”. Y entonces, hoy, juzgamos. Está bien, este juicio cambiará en dos generaciones, y quien hoy tiene cinco o diez años ya no va a señalar con el dedo a la petera preadolescente filmada o al contradictorio obsesivo que se la pasa gritando. No, todo será más imbécil y, en las capas medias y altas, feliz. No me vendas que después volverá la familia, porque la familia de los próximos cien, doscientos años, es la que ves hoy: dos padres, o más, dos casas, o más. Y a lo que voy, lo que me jode, es que nosotros tengamos que bancarnos el juicio, los juicios, esta estupida transición en que te echan del trabajo si te ven de joda en internet, y seguimos con la monogamia como si no tuvieramos quince propuestas sexuales por mes. Entonces yo deseo una amnesia ya, un fin de juicio ya. ¿Y cómo se hace eso? ¿Yendo para adelante? No, eso requiere educar demasiados giles, o zarparse demasiado para que el juicio se eleve desde el laberinto y no te rompás las bolas mucho a titulo personal. Lo que hay que hacer es cortar la luz, la electricidad, tomar las centrales hidroeléctricas, saquear y destruir el país si es necesario, pero liberarnos de este redil moral, de esta succión digital que sobrepasa nuestras posibilidades. Vivir sin heladeras y al aire libre, sí, pero que nadie se entere dónde mierda estoy, y que tan taggeable es el aire que respiro."

6. Unión Cívica Radical

Me visto no sé por qué, la esperanza de la humanidad y todo eso. Salir en la radio-los diarios-los satélites, el pan nuestro de cada dìa, y los bits por segundo y la seguridad, y el aerosol que no sale, la tinta eterna de las cpus muertas. Además el joggin está semihúmedo por su convalescencia debajo de la ropa mojada hace días; ropa transpirada por decimoquinta vez y empapada y tirada, expuesta a que se seque sola sin ruido, y el agua que continúa saliendo, no sabemos en qué estado de potabilidad, pero que sigue, separada en botellas y frascos, y limpiandonos a nosotros, y el joggin aquí presente, ex-esquina derecha, al lado del pote gigante para poner ropa sucia, ahora transformado en otro lugar estrella del polvo.

Queda suelto en el cuerpo, mojado, este hermoso pantalón cómodo de algodón húmedo gris, sin marcas ni señales culturales. Afuera dejó de llover y es ponerse a tono. Y el proceso mental que significa la esperanza de pensar que hay alguien que te puede encontrar, alguien que te puede ver, ser arrojado a otra conciencia, sentir la vida. Sentir el peligro incluso, ahí en el algodón de un joggin, esa estupidez de salir, de salir hoy con el paraguas y los diez cuchillos que quedan; cerrar la casa con llave –otro estigma– y esperar que otro conjunto de celulas con pathos actual doble en la esquina de Ader a cuatro cuadras, o que haya una vieja de mierda viva en Avenida de Mayo y Juramento, a cuatro cuadras de la estación, o si voy para el otro lado, para Ballester, que nos crucemos –nosotros– a una niña de cuatro años llorando en la remisería que queda a una cuadra de la estación de Chilavert. Si alguien nos va a ver, nos conviene el jean claro, pero el joggin mojado es Dios impregnado, es nuestro despojo de la esperanza-cábala, y la experiencia de la humedad corporal para salir a caminar porque, claro, vestirse, es un acto de fe; podría salir perfectamente en pelotas, asumirme sin testigo;, ya emprendimos viajes de meses por eso que era Capital Federal, en bicicleta por Panamericana hasta el Centro, la sordidez de los supermercados y su olor a podrido, Corrientes en silencio, el olor de los cadáveres, dormir encerrado en el decimoquinto piso del Pellegrini, en un salón de capacitación del piso de RRHH, en donde hace dos años comimos medialunas mientras nos contaban cómo una bala curva con un espacio puede moler literalmente a una persona y a quien se encuentre a su lado a una distancia de un kilómetro, o sea de acá –ahora que estoy de vuelta quién sabe por qué– a la estación de Villa Adelina o a Korea y sus semipisos de cocaína humedecida.

Primero fue la genética y perder internet. Se guardaban las baterías de las netbooks y los androids y toda esa bola se prendía cada dos días, para aprovechar al máximo. Thunderball de Tom Jones como fin de una era. O Cromañón de Las Manos de Filippi, para hacer un anclaje temporal y geográfico. Y pensar que sí, es acá, y fue acá lo que pasó, mientras pedíamos pizza a $35 y tomábamos cerveza Corona a $21 el precio litro. Después ver paredes de plasma muertas en Barrio Obrero, caminar con las armas que sacamos de la ESMA y del edificio de la Fuerza Naval que queda enfrente del monoambiente de Guille en Libertador al 600 y entrar en las villas, para sacar lo más importante, porque en las supermansiones de San Isidro tenés que ir matando perros a lo bestia y en alguna zafamos del gas ése que se volvió moda a último momento. Y la libertad de una villa vacía, revisarla, encontrar laboratorios sui generis y joggins como el que tengo puesto, más cartas tiradas, electrodomésticos muertos, mucho cadaver en la calle detentando historias de cierre, armas, pocas pero hermosas, armas al pedo, que aprendés a cargar cuando ves alguna manada de las que sobrevivieron porque asaltaron todo lo que quedaron. Cientos de miles de años de domesticación no resisten dos años de guerra.

viernes, 8 de octubre de 2010

nuestro Embajador en la realidad

El sacrificio estético es un lugar distinto tomado en otro sentido. Llegar para no abandonar la instancia del deseo, incluso en casos extremos, ah, Yo sin ir más lejos.

“Creo que lo conocés”, le dice la madre, a quien veo por primera vez. “¡No!”, grita Rodrigo Sirio, hijo, corriendo hacia un gordo y abrazandolo. “No se ven desde Estados Unidos”, me aclara la madre cuando la saludo, entrando en la habitaciòn. El abrazo continúa desaforado.

–Pasen a la pieza, estos dos no se ven hace años –me dice la madre, super amable. Con las dos chicas y el colombiano entramos en la cálida pieza del anfitrión. Hay fotos de sonrisas y amabilidad de ser humano desurbanizado humanístico sensible. El que llegó de USA perdió el meñique y el anular del pie derecho, congelados y entumecidos en el frío de Washington, en semanas de vagar homeless, caído en la puerta de los hospitales menos escritos. Una de las chicas, sospechada de alternatividad, se saca el buzo rojo y tiene la mitad del cuerpo tatuado y una remera de Callejeros. La otra es una hippie urbana con todas las letras. El colombiano empieza muy amable, tratando de usted a todos y moviendo sus manitas con sígilo; veinte minutos más tarde, después de tres copas, contará que puede tomarse una lineas de merca alegremente y pide a los gritos presencia femenina; tiene el pecho marcado por una cicatriz gigantesca que es la huella de una operación cardíaca.

Una hora más tarde llega Guille con una guitarra. Ya estamos tocando con cajón peruano y percusiones varias cuando llegan Nacho Random, Carlos Cunnado y una mujer muy bonita a la cual nadie prestará demasiada atención debido al hecho de que estamos mezclando tres noches y esta mujer de ¿treintayalgos? está en un compartimiento mientras los demás vivimos solos en el otro.

–Estuve visitando tu blog –me dice Nacho Random–; está bastaaante descuidado.

Es que no me pasó nada, le digo. Hace un mes y medio que los renglones de twitter de la memoria se llenan de explicaciones para holters que se visten de moño mientras estamos clean clean clean. Clean caja. Estamos en un micro yendo hacia Palermo; un policía discute con otro si subir o no la velocidad cuando uno de nuestros comensales mea contra una pared, aprovechando el viento de cola de la arquitectura a favor del encendido neuronal cannábico.

–Mirá que me tomé el trabajo de ir, puse la dirección… –el que habla es Cunnado. Se ríe. En el otro compartimiento no está, y estoy yo entrando a la habitación. Estoy recargado, medio red label adentro, dos horas hablando con un cantautor de pasado jujeño, cantando tangos los dos, el uso de la acumulación del tiempo; veo un grupo de sombras con inercia de capitalismo. No lo son, pero yo veo esto (o la visión cercana de A: “nadie la amaba como yo”; B: “seguro: el dueño del recuerdo es usted”). Yo soy inflexible; estuve 40 minutos hablando bien de la búsqueda de la verdad por los extremos. De un programa de radio que saque a un judío y a un palestino y les haga la misma pregunta y los coloque en un parlante distinto. Y entro con luces de modem rojo y negro, prendida la señal ethernet, prendido el power, el ADSL. Cómo se ven los mensajes. Vos que sabés de esto. (Dejamos toda la realidad quieta en la noche fractal como segunda manera de mantener el pasado y NO abreviamos la palabra melancólico.)

Música para oídos japoneses, como embajadores en la realidad. “Oo much cum for my busty amateur wife!”, dice la externalización aquí presente. Los drogadictos me caen bien porque privilegian la pulsión de muerte y siempre es más placentero dilear con alguien que quiere que lo recuerden que con alguien que vive en un estado precambrico y se la pasa ostentando valores sexuales diminutos y habla de copulación como evidente ¡evidente! ¡¡evidente!! recontra obvia forma patética de sublimarse sobre otros machos/hembras de la especie, extenderse y encima ¡se cogen a las peores minas!, unidimensionales y amantes de la misoginia. “Generalizar”, le digo a Sirio, “hay que ir por ahí”. El se enoja porque sabe que mi impostura es correrlo por derecha, en guerra con la corrección política. Planteo que mi muy anterior (presocrático, jurásico) e improbable (como el pasado) éxito con chicas de la colectividad judía constituye otro plano de eso que llamamos (en elecciones neoliberales y capitalistas) “síndrome de Estocolmo” que hace que no haya más misoginia que entre el rubro femenino y que (disfrazado de competencia de género por cuestiones genéticas de supervivencia) por eso los judíos se ofenden en demasía (hay quienes, lo jodo a Sirio, desprecian las generalizaciones aun cuando éstas sean del tipo “todos los argentinos son sudamericanos”). Ahí me río por dentro, me atrapa la fractalidad, me río de incorrección, con los cables del holters, con el ecodoppler apretando la esquina izquierda de mi pecho argento, subiendo pesas en una bicicleta fija mientras una milf me toma la presión y me va piboteando el corazón. “¿Las piernas bien?”, me pregunta. Las piernas perfecto, si, si. Eso no lo hace ningún lugar de copas.

El colombiano hace un comentario que tomo como que le están corriendo por izquierda (por la realidad) a un borracho (que encima soy yo). Me ofende por múltiples razones, la principal es que el bufón soy yo. Ahí arranco. Detengan el cuadro fractal de este escenario. Miren bien los ojos de todos. Una pianista no sé si se ríe por dentro, no la miro, sé que siempre se está riendo por dentro, por Estocolmo o por nervios. La hippie urbana, muy inteligente, hace gestos de “uh” por el frío que nos corroe. El colombiano se enoja porque (se queja) “él (Yo) puede hablar mal de todos y nadie puede hablar mal de él (yo)”. Serio es un ejercicio de idemnidad. Cunnado y Random no están en esta noche, los voy a buscar. Cunnado se ríe mefistofélicamente. Ramos se ríe mirando el poniente, mientras viajamos hacia Palermo. La multiplicidad de castas son raras. Yendome a hacer un analisis de sangre me descubro en el lugar al cual caímos con el cantante former-jujeño luego de irnos de lo de Sirio, yo con mi medio litro de red label en feliz sangre. Es ahí: había sol y era ahí. Dos horas de reloj estuvimos en esos lugares en los cuales ahora giramos y giramos y giramos y giramos y giramos. Esperando el colectivo estuvimos, una hora hablando y llega el 71 y resulta que tenía que tomar el que iba en sentido contrario. Así que otra hora para el 71. Salimos hablando, como exiliados de un programa de Zlotowiazsda, yo le decía “estos estuvieron mil horas dejando pasar bondis para pagar sesenta centavos menos”. Manipulo un whisky de ochenta pesos con suerte, sobre la base de mi gravitacional hombría de mal.

El uruguayo sueña a gritos en la pieza de Sirio. Este mantiene una conversación política con luces y cuerpos. Paso el dedo por un estante del baño de Salón Pueyrredón y se llena de una sustancia blanca incaíca. Se la doy a un anticomensal a mi lado. Un hombre pasa tocando una gaita como si fuera un scotch Hendrix. Yo lo prefiero bourbon. Y viene Random; de otra noche, con una campera de cuero y una capucha negra trellewense. Antes estuvo viendo “una de Julia Roberts” en la externalización solid(t)aria del momento de noviar. Sirio no sé. Yo intento un paso de baile descomunal que nos incita al Tao desvariado. El colombiano se despierta a las 18 hs; habla con otra voz y canta eso de que “no hay nada más dificil que vivir sin ti”. Ecodoppler bien, está todo correcto. ¿Ergometría detenida a los 18 minutos? Holters con paro de bondis y twitter analógico. Resonancia correcta. Presion de 14/9, 15/8, 12/8. Variantes de la poesía corporal. El ingreso del tecnocapitalismo en el organismo y los trillones de euros de quien invente un activador del organismo que no pase por el corazón directamente ni se vaya por el hígado. La droga del futuro, con tres generaciones de sodios-killer. Inventarse otro cerebro y otro cuerpo o menos gravedad para tener la piel levantada y las luces prendidas.

martes, 24 de agosto de 2010

Silencio de vuvuzela


tenía ganas de escribir hasta que se arregló el teclado: sinécdoque

(En esta pieza, "el vómito con sangre no es tan grave porque viene de la garganta, pero tenés la presión muy alta")


uno se da cuenta quién es cuando envidia 11:09 PM Aug 21st vía web

es muy dificil aburrirte cuando sos hipocondríaco 2:10 PM Aug 21st vía web

en algún momento todos vamos a dejar nuestro cuerpo tirado por el piso. 2:05 PM Aug 21st vía web

Los primeros diez segundos son lo más http://www.youtube.com/watch?v=MpUtU4YpHIM&feature=related NO HABRÁ VELORIO Y LO SEPULTARAN MAÑANA. 1:41 PM Aug 21st vía web (en ese momento pensé "lo único que falta es que se muera Fogwill")

si no fuese ateo dirìa que soy autoconvocado por Dios. 12:08 AM Aug 20th vía web



"Se acabó lo que sedaba": el Poder Itinerante


Las dos rayas de merca del logo de Canal Encuentro #progresismopuroyduro

Que dos preguntas diferentes tengan la misma respuesta no las hace iguales. Elefante para el origen del no-hombre corporativo.
7:00 PM Aug 7th vía web

jueves, 12 de agosto de 2010

Jugando con la materia

Una de la mañana después de Inception. Dicen en alguna red social que “Lo hermoso y trágico, dos veces hermoso” y encima alguien pone “me gusta”. Es al revés. La tragedia inunda en retroactividad y genera las categorías, entre ellas la de lo hermoso. Por la mitad de Inception, se desata la posibilidad de que uno de los protagonistas, en la inmortalidad del sueño, muera. Pero no despierta cuando muere, sino que habita un limbo sin tiempo que puede durar la eternidad. En ese momento el espectador sufre de manera descomunal por ese buen hombre. “Es lo que nos va a pasar a nosotros”, le digo a mi novia, en la inmensidad quinesiológica del Imax. El terror que Christopher Nolan instaló en el espectador es la tragedia de la que estamos hechos y por la cual podemos, entre otras cosas, amar. Nada menos.

Ahí se arboriza la discusión interna. Llega la cpu esta noche y con ella toda la información de prepo. Llega Malena Pichot, esa mujer construída desde el hombre. Ese tipo de femineidad que es rascarse de abstinencia después de doscientos mil años de sometimiento. Me pone absolutamente triste, como Sex and the city y la totalidad del capitalismo. Porque antes el ser humano pensaba desde la tragedia y desde el confort. Ahora sólo de tragedia vive el arte y en la carcel de los finales felices queda cada vez menos gente. Inception no terminó en aplauso por esos últimos dos segundos de mierda (que enuncian en manera genial acá). Nolan debe pensar que lo trágico es dos veces hermoso. Malena Pichot pone la voz de Francella y el espíritu del Peña de la tercera presidencia. Todo es de una agonía color pastel.

Inception es un helado clavado en los guionistas de Lost con un cartel que dice "era así, pelotudos". Es la mamushka de varias almas y también la superación super acción de Shutter`s Island de Scorsese. Suena "Parte del aire" cantada por Mercedes Sosa. No sé por qué mierda tengo que opinar sobre estas cosas que son la sinécdoque de todo. Buscando la utilidad del sufrimiento en el ir y venir de átomos. dolor en tiempo, más allá de escribir con guantes.

Gershwin es el himno de la abnegación peronista por el trabajo. Rhapsody in blue, todos unidos triunfaremos. La construcao del obrero. El abismo que está a la izquierda de la izquierda es la Nada de la que estamos rodeados. Nos acecha. Pero yo soy ese abismo.

jueves, 24 de junio de 2010

Las milf y una noches


1-. Contingencia

Si la ley de la atracciòn fuera un hecho kantiano del mundo como voluntad y representaciòn y la energía que desde Palermotodo se emite ¡chàs!, parpadea Cerati, terremoto en Chile por falta de huevos y un pibe se pega el corchaso para que muera Sandro. All you need is love love love is easy.

Deconstrucción del ente. Parte de metàfora San Telmo cayendo por Avenida Arjona: buscando el punto G en una copa de malbec mientras ¡chás!, Cerati mueve un dedo, un niño se eleva por sobre los puestos de la Costanera y con su pensamiento limpia el riachuelo. El espíritu aristocrático y noble del Diez, Nietzsche hubiera amado vivir en Argentina reconvertido en un zoquete de Superhéroe Fernando “Asís” Peña it`s only love love love ¡el desperdicio culeao! It`s easy. (Acà debería una aliteración para evitar los párrafos cortos como homenaje post mortem a Saramago, ninja tortugo de la Paz, all you need is God, disfrutá de la Nada, yo la toco con el dedo índice, nos rodea un sub-ente de Nada, la copa de Malbec –no comprar Malbec no comprar Malbec no comprar Malbec.)

Jorge Fallabrino ocupa dos sub-oficinas del piso 16 del Pellegrini de Libertador, alquila otra cruzando la calle al mantenimiento de una bodega en donde un coleccionista de brújulas se acuesta con prostitutas sin alas que van perdiendo el rumbo de su verdadero nombre. Dos falanges de dedos de uñas recién cortadas hacen “el minero”, una acaricia el labio izquierdo y la otra se anima, es la técnica del beso apolineo pero a cuarenta centímetros: mucho labio, roce de dientes caprichoso en el superior y la lengua apenas rozando la comisura izquierda y la parte interna de la comisura derecha. Eso pasado a los dedos, el pulgar apretando mientras la piel de la ingle para adentro, para que se quede un poco de sangre ahí y distraer el clítoris mientras se roza el pezón levemente con los dientes y la lengua comienza alrededor de éste círculos crecientes y decrecientes, ya tenemos dos puntos de contactos, la mano izquierda debajo del seno, el pulgar apretando la costilla para mejorar la recepción y los dedos horizontales masajeando el alrededor del pecho, también acercandose, intercalando los movimientos. Cada tanto pispea las condiciones atmosféricas del lugar y el nivel de humedad y cuando la mano izquierda no sirve de apoyo se humedece en la saliba del seno y va masajeando el cuello lentamente, primero los músculos que empiezan la espalda, lento muy lento, se toma el tiempo en cada uno y sube, pequeñas e imprescindibles dosis de ahorcamiento ayudan la circulación cerebral (ese clítoris madre) y luego el dedo se da por campeón mundial introduciéndose en la boca, no sin antes un movimiento de círculos virtuosos decrecientes y amagues, ya son dos los dedos que pasan al ataque, abajo son más atrevidos y se conserva la humedad (¡gloria!; hay que mantener el triunfo), ningún movimiento repentino, el coleccionista de brújulas sabe que un cambio abrupto es una contra pero claro, alguna desconfianza siempre hay, entonces agrega condimentos, nunca mantener un sexo sin penetración tanto tiempo en monotonía, acerca el miembro a la mano derecha, se guarda el instinto de reemplazarlo por la mano izquierda que da vuelta sobre los labios sintiendo la lengua de ella y hace un poco de defensa y reconocimiento de campo.

-Si yo tuviera plata –me dice Guillermo Parietti– comería todos los días en estos restaurantes de mierda escuchando cómo habla la gente de verdad.

La pija está erecta y roza la vagina que tiene no dos sino tres dedos dentro, el del medio hace el repetido juego de los círculos y toca ese timbre divino y los otros dos prueban las paredes en una suerte de fuerza vaginal anticlitoridiana, con la pija recorre el borde izquierdo, el glande pasea por los milimétricos pelos que asoman, es un día de sol, la mano derecha sigue con el juego de entrar, borde, labio; adentro tres dedos, la mano izquierda sigue alrededor de sus labios, ella saca la lengua y busca los dedos, él quiere tocarle las piernas y abraza una de ellas, la izquierda, con sus piernas, saca la mano izquierda que vuelve al pecho, ahí ya es un movimiento firme, egocéntrico, ahí ya envuelve la teta en su posesiva mano, apreta la hermosa grasa, la piel hermosa, es una teta divina con su peso específico, no es dura ni una bolsa de arena, la piel no cede, tiene volumen, acaricia el costado para disfrutar más el punto neurálgico del placer mientras abajo se inicia un combate entre la mano que tiene que irse sin sobresaltos y de a poco para no perder el estado y la pija que ya coloniza la frontera concha/culo, un poco se pasa de límites para abrir el campo de juego, no demasiado porque ella puede perder la concentración. “Mirá lo que son estas tetas”, le dice y se dice, abre un nuevo campo perceptivo, el ego, la vagina acusa recibo y se lubrica el ingreso peneano, “¿de dónde sacaste esto?; ¿vos no tenías esto?”, pregunta, a sabiendas de que no hubo operación y de que por tanto no se pierde concentración. “Es que yo era anoréxica”, te dice. Impresionante. Rápido ingreso del pene, violento y con estocadas fuertes para que deje de pensar en sus días de anorexia y vuelva a pensar en el hombre en el que está pensando que no es, lo habrán adivinado, el curioso coleccionista de brújulas. Baja la intensidad del movimiento, se hacen más dilatadas las entradas, una de cada siete bordea los labios vaginales con el glande, se dedica a la teta derecha, no humedecida previamente, le da besos en el cuello, ahí ya comienza el placer propiamente dicho y cede la estrategia que por otro lado no sabemos si funciona. Los ojos de ella están diltados o él se incentiva para tener también su dosis, están él a la izquierda de la cama, ella a su derecha, mirándose, ya van veinte ingresos con sus respectivos portazos, ¡tiempo de cambio!, hay condición de dureza suficiente para sacar la mano del muslo izquierdo y elevar la pierna derecha por arriba del hombro, esto permite una oscilación y cambio de posición, la mano izquierda vuelve a la boca de ella, saca la lengua, busca el dedo, el dedo le pone la uña la lengua, el tacto es todo el cuerpo, es una mano de cinco extremidades, seis con esa pija demasiado decente, no le hace bien pensar en la pija. Piensa en esas tetas, corre una pierna y la pone de espaldas. Ahí sí: ya es un dúo de cuatro personas.

2.
La palabra héroe procede del griego antiguo. Wikipedia nos dice que hazañas extraordinarias y beneficiosas son la obra del héroe mitológico de la antigua Grecia; Grecia, de Dioses pecadores que no representaban modelos de conducta sino actos de ética más al fondo. Los héroes germánicos, helénicos y romanos, junto con sus atributos y formas de adoración, fueron ampliamente absorbidos por las confesiones ortodoxa y católica del Cristianismo, constituyendo la base de la actual culto a los santos. De ahí que cuando vemos a un héroe le pegamos la sombra de culpa. La base moral, los contratos cívicos. Y pedimos mesura a lo que nació desmesurado.
Pero, ustedes y yo lo sabemos, la historia se escribe de manera diferente y el río pasa siempre por el mismo lugar cuando el lugar no importa: es el tiempo lo que hace que el mismo lugar no contenga los mismos átomos ayer, hoy y mañana y sea –oh hermoso juego hecho de tiempo- otro rio. ¿Y los héroes trascienden esa lógica?

Volvamos a nuestros Dioses pecadores, a la vuelta helénica luego de la moral judeocristiana que bien puede ir a mamarla. Volvamos al guión de los caídos en combate que renacen, a los pasajeros del último tren de la noche, que bajan vivos, a ese estado de gracia que supone un orden tan buscado por los ateos y agnóstico, la sensación de que algo más rodea esta Nada y de que algo sucede y de que hay orden y que lo que hacemos importa y, más importante, si Palermo tiene un destino de gloria y Maradona tiene un destino de héroe, nosotros que somos estelas de tiempo en este tiempo también tenemos –oh hermosa fe satelital- un presente que corre y se mantiene inmortal y si no creemos en Occidente bien podemos volver a Grecia, con su mediocampo profundo, su marca en zona y su marca escalonada a Messi. A la Grecia de las orgías y los excesos, a esa Grecia Maradoniana y pecadora, que hubiera salido a quemar las naves y no protegerse el culo –catenaccio- porque la ley es física y hoy Sócrates. Aristóteles y –mirá lo que te digo- Alejandro Magno se suben al destino budista del argentino contemporáneo e hincharían por el equipo del Gordo dionisíaco y su apolíneo Messi judeocristiano. Hermoso choque. Cuestiones de moral e irnos a dormir a la cama de la gloria y el olvido, esas dos fuerzas demasiado humanas.

domingo, 13 de junio de 2010

Cuatro años




Así es la vida, cuando decidìs dar un paso al costado te llena de propuestas como buen operador de retenciones. Encuentros fortuitos, llamadas extrañas, mensajes de texto de “paso por una pizzerìa y voy para allá”. Me parece que no, decís, y tu madre aparece con dos entradas para Calamaro en el Gran Rex absolutamente gratis.


Hace ocho años íbamos caminando con Boris y Andrés Rico por Avenida de Mayo en Villa Adelina. Boris decía que había que hacer todo. Andrés estaba sorprendido del pedazo de genio que yo le había presentado. Boris decía: "¿si te morís en una semana qué hacés?"Ricco contestó todo. Y Boris le explicó que cuarenta años en esta nada que nos rodea es lo mismo que esos siete días. Eso recordé cuando veo a Spinetta tocando con Cerati en su concierto de Bandas Eternas: hay que pensar la vida desde la muerte. Desde la muerte está justificado eso. Desde la muerte. Ahí nomás.

Hace cuatro años mi perra Nunca no miraba el televisor, como no lo mira ahora. En su conciencia de canino hambriento no hay mundial que valga, un televisor es un pedazo de nada colgado. Cuatro años han pasado y el canino me sigue pidiendo comida con ojitos de ilusión. Acaricio a Nunca y pienso “otra vez Mundial”. Pienso en Maradona y en los dioses pecadores. Ronnie Arias diciendo que Fernando Peña era un Dios pecador, que cometía pecados por todos los demás. Maradona desnudo en el obelisco, Bilardo sodomizado por Martín Palermo; si los budistas tuvieran esa Nada que se llama Razón (que es la búsqueda de la fe), ya sé por qué elegí este país y esta gente.

La última vez que ví a Calamaro fue ese Regreso en el Luna Park, cuando caminó sobre el agua uno pensando que había muerto. Abril del 2005. Quizás el mejor recital de mi vida (en la lista Charly cumpliendo 49, como cinco horas de temas a pedidos y todos los muertos de hoy ahí arriba; y Spinetta la primera hora). Era como una resurrección y una muerte. Hermoso. En este momento tengo puesta la remera de Rusia que usé esa noche y que perdió la forma en el pogo, en la valla. Se une a Nunca, que está igual y bajo los mismos impulsos. Yo, el Mundial pasado, Calamaro. Cambiaron las cosas, pienso. Maradona usa traje y es un capocómico cuando erran los goles. Jugar con Messi es jugar con Neo.



Además, estoy en frecuencia Calamaro por la excelente nota que le hizo Pettinato en La Mano. Andrés tiene una lucidez a prueba de balas, escribe bien, es un enfermo de internet, deja mensajes como anónimo en blogs, tiene twitter, blog, es amigo de todos. Digamos que del Solista Granja Tour que estamos haciendo con Aven, después de Zombie García y Eterno Spinetto, el Salmón es el único que nos caería bien de amigo, con el que podríamos intercambiar toques dialécticos en el culo de la intrascendencia.

Calamaro, decíamos. Entonces, bueno, que haya una previa; Aven justo está cerca, a quince cuadras, se viene y empezamos una escalada poco notable. Le puse el video de Calamaro aprobando masacres a toros, el video de Calamaro haciendose el español y respondiendo con evasivas tema mundial, Aven me dice “no nos conviene verlo así”, bajan las ganas de ir. Sigue el random con videos de Alvarez y Borges, Minguito y Maradona (“pegamos una buena década”, le digo sobre los videos) y para cuando llegamos a la infaltable parte de Ricardo Iorio ya el espíritu mundialista está en alto y salimos con rumbo al tren que sale 20.03 hs.(Aven me dice que el próximo que tenemos que ir a ver es a Iorio.)

El viaje en tren, un auricular cada uno y yo pasando temas, el único que se repite es I need you de The Kinks, mi nueva obsesión; Aven lo desprecia. Luego llegamos a Retiro, siento un insólito y muy estúpido deseo de burguesear esas apenas diez cuadras que nos separan del Luna Park (afuera en este momento un extraño hombre pasa cantando con voz de cantor “con ganas de amar”). Subimos al taxi y comenzamos con nuestra rutina de preguntas (en otra época recuerdo al hippie decirme, entrando a un taxi, “hacele la pregunta de Arjona”); le pregunto cuándo comenzó el turno. “Hace tres años”, me dice, con voz de cansado. “Lo que hace la cocaína…”, le respondo. Se ríe y bromea un “estoy nervioso”. Después se revela como un antiPRO de principio a fin, comentamos el episodio del casco y nos recomienda el film Saco y Vanzetti. Nos reímos un poco y llegamos al Luna Park, el taxista frena y sigue hablando, un policía le hace señas de que se vaya, el taxista lo manda a tomar por culo y sigue hablando. Pagamos y quiere seguir, como última frase nos tira un “paren, che, ¿escucharon Gogol Bordello?”. Con Aven nos reímos porque habíamos vuelto a ese video de fiesta pocas horas antes. “Start wearing purple”, le digo. Y se pone a cantar “staaart weeaariiin paaaarpel weeaariiin paaaarpel laralaralá”. Cantamos todos y nos vamos con el dolor dulce de la despedida (“sos el único taxista que no es de ultraderecha”, es mi cálida frase de despedida; quedamos en encontrarnos en el Pepsi Music cuando vuelva Gogol Bordello). Aven termina la botella de whiscola improvisada y yo un speed caliente y nos preparamos para entrar, nuestra puerta está al lado de otra, frena una combi y baja Julieta Cardinali, átomos puestos al servicio de la armonía. A mí esas cosas me duelen, soy bastante sensible a la belleza (horas más tarde tuve que rogarle a Aven que saque a Scarlett de Matchpoint del televisor), ella se va raudamente y baja Andrés Calamaro con un tapado de piel bastante ridículo. Tengo necesidad de anécdota, bastante estúpido impulso, me parece que ese momento es el summun de twitter, le grito “hoy SI te vamos a alentar”, aludiendo a algún momento de polémica, no lo escucha porque en dos microsegundos ya está adentro, momento medio patético; “entremos”, le digo a Aven mientras nos reímos de la extraña frase pronunciada por el imbécil. Ya dentro prevengo a gente en la escalera “miren que está con un tapado de zorrino, eh, esperemos lo peor para esta noche”. La gente se ríe por diversos motivos. Nos sentamos, estamos en la cabecera D (en ese mismo lugar nos quisieron robar en un recital de Divididos hace diez años). Público femenino en el estadio, siempre el público drogota cool de Calamaro pero en esta ocasión muchísimo muchísimo menos. Es un show caro de un artista mainstream pop, pongamos.Como detalle.


Hablamos con Aven, a mi lado está sentado una suerte de Marcelo Panozzo más flaco y a nuestro alrededor todas mujeres. Vienen hombres de seguridad corriendo y se llevan a una chica en estado de total palidez, después vemos que su piso está vomitado. La gente de nuestro sector evalúa secretamente (menos una gorda que lo propone en voz alta y con carcajada) ocupar su lugar por la mejoría visual. Pero no. Estarán vacíos, esos dos asientos, el resto de la velada.
Se llena el estadio, yo considero útil ir al baño antes del recital. Me levanto y tengo que caminar por la fila llena de gente, con la mala suerte de que un cordón se enredó con el otro y tengo que hacer pasitos de Charlie Chaplin, y tardo mucho, la gente se fastidia por mi impericia al caminar haciendo dos pasos con cada pierna y con el riesgo de que esa persona enorme pierda el equilibrio. Logro salir airoso (por Aira) de la situación y llego al baño de hombres: Un roquero me dice “hay chicas adentro”, previniendome que no entre. Pienso que son segundos, alguna estará mal, también pienso que es el baño de hombres, que se jodan, a tomar por culo, yo entro igual. Pienso los gritos de estas chetas si yo entro en el baño de mujeres, la policía… Pero bueno, esperemos. Se forma una fila de hombres, crece el espíritu cavernario. Una chica llega. Este roquero pelotudo le dice que entre. “Allá está el baño de mujeres” le indico. “Está lleno”, me dice esta cheta… ¿Por eso están acá?, le pregunto al rockero cuarentón de mierda. Suficiente, los hombres de la cola ya son más de diez, hay molestia en el aire. “Ël ya me dijo que entre”, dice la cheta y entra al baño. Pasa el tiempo, se llena de gente. Sale dos chicas. ¿Cuántas quedan adentro?, le pregunto. Dos, me dice. “Bueno, entramos en cinco segundos”, grito. No, no, dicen las pelotudas que deben estar tomando merca. “Cinco segundos”, grito, “basta de pollerudos: entramos”. La gente apoya. “Cuatro”. No, no, gritan. “Tres”. “Dos”. Una sale, la otra está en un baño. “UNO: A tomar por culo”, grito. Entro al baño. Una está encerrada en un baño individual, yo entro al otro individual y los caballeros esperan a que se vaya para ir a los mingitorios. La revolución ha tenido lugar y volvimos a tener nuestro noble baño; afuera una decena de hombres festeja poder ingresar. Imagino la situación inversa, osar pedirle a una mina entrar en su baño cuando hay cola: todos nosotros sabemos lo que sucedería.



Salgo y ya está. Falta poco para el show. Hacemos llamadas para organizar el post Salmón; se apagan las luces y sale Andrés. “Los divinos” es el magro primer tema… mediocre comienzo, hit de manual y suena muy muy mal. Dura poco. Después arranca “Jumping Jack Flash”. Apoteósico, majestático, perfecto, sublime. Gran versión, gran banda, excelente canción. Alegría y festival. “El Salmón” después, perfecto. “Mi rock perdido”, hallazgo, luego. Yo le digo a Aven que Sepe ponía este tema todo el tiempo, dos mundiales atrás. Sigue Salmón.

Con Aven fantaseamos que ingresen toros por las puertas al campo y las populares del Luna Park, y que sea, como le gusta a Calamaro “una fiesta de la muerte”. Dos toros entrando al campo, una masacre sin igual, es algo hermoso para nuestro cantante. Nos reímos. Yo imagino el toro entrando en nuestra popular. Llega corriendo desde arriba e inevitablemente resbala y baja rodando aplastando gente. Un toro también en el escenario, carneando a Calamaro y a Candy Caramelo, ellos dos “mirando a los ojos a la eternidad”, qué hermoso. Los temas siguen y no puedo dejar de imaginarme en esas entradas un noble toro ingresando presto a la masacre, pedido por nuestro cantante tan parecido ahora a John Travolta. “Toros si”, que sea el grito de guerra.



Siguen los temas, muy bien tocados y cortos, terminan muy rápido, le digo a Aven que hacen dos estrofas, dos estribillos y lo unen a otro y punto. Aven me dice que Calamaro tiene un rating minuto a minuto del deseo del público y por eso algunos temas los termina antes. Nos manda mensajes Malcolm, lo llamo para que escuche los mejores temas. “El mejor músico de mi generación”, dice Andrés de Cerati. Aven propone el featuring ceratiano. Imaginamos que Andrés llama al Zombie García y a Cerati en camilla para festejarse como el solista actual más pulenta. Es más o menos lo que hizo el mismo Calamaro cuando pronosticó la muerte de Say No More en Pop Life y después borró el comentario.




Una mujer adelante nuestro se da vuelta para mirarnos mal. Aven me dirá que estuvo petardista. Cuando hay canción me pongo lindo y cuando hay hit espero que termine. El público ama “Mi enfermedad”; yo casi lloro cuando cerró el recital con “Bridge over trouble waters”. Calamaro, al contrario de lo que dijo con Buenafuente, habla en argentino y manifiesta final Argentina – México. Pienso en España, cuyos ídolos son Messi y Calamaro. Pienso en España, en sus aeropuertos de torturas a los inmigrantes, en su inquisición, en su colonización, en que le robaron todo el oro a Bolivia. No son ellos pero son ellos, como yo soy Videla y de palo no pego el dìa del Hijo de Puta, nuestro olvido es la sangre del mundo, nuestros genes viven haciendose los boludos.

Quiero que gane Argentina porque quiero que pierda España, quiero que gane Maradona para que pierda Passman, quiero que un toro le dé por culo a un sádico hijo de puta que lo droga y se hace el valiente armado hasta los dientes. Me interesa el error, el despropósito, el efecto insólito y no el la norma que encierra todo eso y que nos engaña. Calamaro saluda y brinda con Tèquila con Candy Caramelo. Canta “volver” de una manera nefasta. Después te mete un hit. Dos hits. Tres.

¿Tendremos otros cinco trabajos entremundiales? ¿Alguno será decente? Quizás esta fiesta ya pasó, firma de hielo. La costilla que toma otras formas puede ser un puede ser. Que sirve de abismo ahora que ya terminó la frase.

El fin de la noche, la gota de hielo, la pose la nada la guerra la perra la entrada la noche la gota la nada la pose la farsa, el inmenso patetismo de uno mismo libre, el inmenso patetismo de uno mismo libre, el inmenso y efímero patetismo de uno mismo libre. Y la constancia de nuestros ídolos que no se santifican y la caída de los recuperados.

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