Mostrando entradas con la etiqueta Aven. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aven. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de octubre de 2009

Charly en Velez: sobriedad, clasismo y clasisismo

(foto de Aven)

Intra uterina

Si hay comienzo existe la habitación.

Ahí estoy con mis circunstancias y un CD o cassette –un cassette o un CD, mejor– llamado “Filosofía barata y zapatos de goma” (por la misma época de “el acento de barrio te sale mal” y “sos un aristócrata de cotillón”, la doble mortal moral ricotera) del hombre –que sabré y estudiaré y poseeré y perderé– Carlos Alberto García Moreno (Lange).

Yo en la habitación y en las letras y en ese terceto inicial àlla Sargeant Pepper y luego yo comprandome todos y cada uno de los cd`s del oligarca mayor y comenzando a forjar la productiva y coral voz del fanático: una estructura de sistemáticos desengaños, un ir y volver de dos personas uno solo, la complicidad de ningún crimen y la enseñanza de aprender de lo que nadie enseña pero resignificarlo.

Y así Charly –embelezado por el poder, egocéntrico hasta la supervivencia, satélite de inercias del sistema de familia que intenta huir de un eje formando otro, liberal sexual, excesivo y generoso con sus consumos, tirano en la imposición de desvíos de pautas sociales– se convirtió en mi ídolo y formó no mi conducta o delito sino esa binaria estructura de confianza entre los que están en estado de abierto y los caretas que guardan en su dialéctica la confirmación de la máquina etiquetadora y que “aunque te inviten a su mesa no estarán de tu lado”: No.

Yo en el hotel de Montevideo y Catalina Dlugi con el flash de noticias y Charly que se tiró de una terraza. En ese segundo pensé –curiosamente– “no importa lo que pienses más tarde: es una idiotez” y era obvio que estaba muerto. Luego, las imágenes nos engalanan con un estado de gracia (¡¡¡con un estado de gracia!!!, ¿o qué festejamos en el Genio sino lo sobrenatural místico de sus actos que nos bañan de una esperanzadora metafísica que es lo contrario de la muerte?) del que ya es imposible salir.

Porque yo ví a Charly destrozar un piano de cola que colgaba en un Obras y en la última nota del último acorde del último hachazo de charly, cuando el piano estaba por la mitad y parecía que nuestro payaso se convertía en león del acto, al dar el último toque la guitarra, el teclado, la batería y el bajo, toda la estructura de madera y de cuerdas se destruyó ENTERA para caer en el piso en las ocho semicorcheas que duró el hi-hat.

Nacimiento

Borges señalaba la acción de no recordar un suceso sino las palabras que lo relatan y yo lo recuerdo cada vez que le cuento a diferentes e incrédulos interlocutores esos cuarenta minutos que estuve en la casa de Charly Garcìa, en el Dakota nacional de Scalabrini Ortiz y Coronel Díaz, una tarde de sol en la cual reconocí a uno –de un show de Charly en La Plata y una espera de cuatro horas– y resultó ser el organizador de una manifestación en la puerta del edificio y el portero sonando y la voz de la novia de Charly que me dice: “¿son cuatro? Suban”.

Y yo abriendo la puerta del edificio y cuarenta personas corriendo y yo buscando a los cinco que habíamos quedado y entrar y exultación y García en la cama con unos jeans y en cueros y tocando el bajo y mostrándonos un texto –que luego estaría en el disco “Sinfonía para adolescentes” de Sui Generis– y algunos temas –“aguante la amistad” y algún otro– y le dijo al organizador –Alexander Dublinoff me dijo que era– prendé la cámara y pasó de ser un respetuoso John Lennon a hacer las vacías morisquetas de farándula nacional.

Alrededor de nosotros yacían cassetes, cd`s, billetes de cien pesos, televisores muertos, la caja de CD`s de Lennon, muebles rotos, frazadas, sábanas y mucho futuro con forma de tiempo, con forma de inevitable degradación y desesperanza.

En un año habré visto a Charly, en vivo, sobre un escenario, ocho veces.
(foto de Aven)

Durante

Viernes 23 de octubre de 2009.

Todo comenzó a las 5 de la mañana, cuando fuí al cajero del Santander Río de Villa Adrenalina a buscar efectivo para que un huesped en coma tres pueda pedirse un remis (luego de negarse sus padres a pagarles en llamada telefónica). Con el sol de testigo olvido mi tarjeta de débito, dato que es advertido a las 12 hs, cuando despierto. Así, con un joggincito me dirijo al banco en donde me dan la tarjeta con todo su magro saldo. Perfecto.

A las 18 hs y monedas de este domingo tan viernes para el mundo me hablan por el MSN. "¿Vas a Charly?" "Si Aven cumple lo que me dijo por teléfono de pagarme la entrada, es posible; pero no creo”, le respondí. Ahí me dice que por $100 cada una me da entradas de platea de $250. “Pará que llamo al capitalista inversor”, le digo. Y Aven me dice que sí, que él paga esa fiesta. “Bueno, pasame la dirección”.

Y ahí viaje desde Villa Adelina a Palermo, yo salgo derecho con el celular tintineando la poca batería y me anoto en una página de la guía T los teléfonos de Aven y de mi novia. Llego 19.40 hs con una camisa de 30ª y un calor nauseabundo mientras se hace de noche. Me bajo a pocas cuadras de la casa de Charly y comienza un diluvio. Tengo que hacer 8 cuadras pero antes cajero. Pregunto y me dicen “dos cuadras para alllá”. Una niña pobre oficia de portera del cajero. Entro prendiendo el celular y recibo tres mensajes de Aven: “Es a las 9 HS.” (18.52 hs); “LLAMAME, NO ME PUEDO COMUNICAR, YA SALÌ” (19.32 hs); “Poco o nulo crédito. Llamad, viajando” (19.54 hs). Saco del cajero $240 y suena el celular. Es el Cabezón Rodriguez que tiene una emergencia y está a los gritos, necesita el telefóno de alguien. “Estoy inundado por la lluvia, no te puedo ayudar” le digo y mientras el celular titila rojo le digo el número de Jorge. Corto y chequeo la billetera: está la plata pero no la tarjeta de débito: “¡¡¡NO!!!”. La reconcha de su madre, hijo de puta, te la olvidaste. Bajo la lluvia recorro cada bolsillo y puteo al Cabezón por haberme llamado JUSTO ahí y yo que soy un pelotudo. Vuelvo dos cuadras siendo objetivo del torrente de agua al cajero, hay cuatro personas. “¿No hay una tarjeta acá?”, les grito. “No, no, fijate si está por ahí”, me dicen amables. “Cuando te la olvidás y queda 40 segundos la chupa el cajero y mañana te la da el banco”, me dicen. No puedo ser más boludo, ahora por ver a Charly voy a tener que ir al corazón del capitalismo el lunes. Me quiero matar. En eso llama el Cabezón: atiendo y le digo “no puedo”. Salgo puteando y mi camisa y el pantalón son agua. Son las 20 hs y tengo que llegar a Liniers en una hora. “Ahora sí, para hacer estas 8 cuadras me tomo un taxi”, burgueseo. Pero ninguno para. Sigo bajo la reiterativa lluvia por cuadras que se dividen en la calle Charcas y diez minutos más tarde estoy tocando el PB “d”. Consigo las entradas y le pido al amigo “dealer” si me llama un remis-taxi que si no no llego. Llama a dos y no le atienden. “¿Tenés una tarjeta de santander rio?”, le pregunto. Y cuando me la da llamo al número de banelco y les pido que cierren la tarjeta. Me recomienda tomar el taxi en la calle porque no le atienden y cuando lo hagan, por la lluvia, le dirán demora. Agarro mi malogrado paraguas que carece de forma y salgo. En la puerta un taxi despide a un pasajero. Corro y entro. “A la cancha de Velez”, le digo. Ese comentario es la puerta a la vida de una persona.

“Vos sabés, yo antes era barrabrava de River”, me dice el taxista, parecido fisicamente a William Burroughs y a Junior Soprano. Ahí me cuenta que con 12 años se fue en tren colado a Rosario y que cuando volvió el padre “que tenía una paciencia…”, esperó a que con su hermano se durmieran para sacarles las sábanas y ahí, desnudos y dormidos, aplicarle el fuerte látigo de un cinturón con hebilla (“vos buscas en ese momento algo para taparte, y no había; un vivo mi viejo”). Después me dijo que a todas las canchas se colaban, nunca pagaban (“y nunca arreglamos con ninguna dirigencia, eh”) pero que la cancha más jodida para entrar era la de Velez (“había que trepar una pared, era una cosa de locos”). “¿De qué año hablamos?”, le pregunto. Me dice 1955. Después consigue trabajo en Spinetto en el mostrador de una carnicería. Eran cuatro en cuatro mostradores y se afanaban la carne y se la vendían al del otro mostrador (“nadie se daba cuenta porque la carne no tiene nombre”) y que eso derivó en una riqueza inusitada a su edad (“íbamos a un puterío y dejabamos al portero propinas de $100 de ahora, nunca nos faltaba plata”). Yo lo llamo a Aven y le digo “anotá esto asi nos encontramos ahí:” y cuando pongo los dos puntos y le digo la zona se muere el celular, producto de la batería. Sigo en el taxi, pensando en llamarlo al llegar a Liniers. Ahí me sobreviene la resaca que la feróz fenomenología me había impedido. En la paciencia y placidez del taxi veo las desconocidas calles y comienzo a pensar que voy a estar toda la vida escuchando al taxista de verba imparable. Ël nombra jugadores que hoy son bisabuelos y peleas de hinchadas a mano limpia en donde un boxeador de gloria sale corriendo cuando lo corren con una gilette (“ahora te pegan tres tiros, en esa época era a las manos; yo me lo encuentro treinta años después y le pregunto si se acuerda de que lo corrían con una gilette y me responde `no me lo olvido más`”). “¿Seguís yendo a la cancha?” le pregunto. “No, hace mil años que no voy: la última vez que fui fue cuando salimos campeones con la tercera porque la primera estaba de huelga”. Yo le digo que frene en cualquier teléfono público que vea y me ofrece su celular, un nokia 1100. Llamo a Aven y le digo –por consejo del taxista– que nos encontremos en el Carrefour frente a la cancha (yo había atendido ahí un puesto en la feria artesanal unos fines de semanas años atrás, vendiendo piezas de vidrio). Sigue el taxista: lo llevó a Charly una vez y le pisaba la palanca de cambio, tenía los brazos y pies ínfimos y estaba hecho garompa. Luego la biopic continúa y me cuenta de cómo estafa al banco con duplicados, billetes falsos, cuentas duplicadas y demás cosas que no entendía. Luego me cuenta un episodio en donde un pasajero (“eran dos peruanos, hay que cuidarse de los peruanos”) hizo una movida con una mujer y en un viaje de 4 cuadras le quiso pagar con $100 falsos. Luego me cuenta que fue sindicalista y preso político y que lo mandaron a carcel común hasta que consiguieron el teléfono de un abogado sindical (“fue un quilombo, no existía celular ni el teléfono público en carcel”) y que luego fue movido a la carcel vip (“ahí no tenía ni que limpiar”).

–Maradona –me dice– no tiene códigos, pero no tiene ningún código, ¿entendés? Porque no conoce los códigos. El otro día lo mandó al frente a Bilardo, eso en la cárcel aprendés que no lo podés hacer: ahí ves cada cosa, a la noche, ves movimientos, uno tajeado, los maricones que son exclusivos de los capos, y no te metés, no ventilás. Y ese tipo lo hace porque no sabe un carajo. Eso Coppola no lo hace. Y no lo hace porque estuvo ahí.

En eso llegamos a la zona. Miro por las ventanas y todos están con buzos y camperitas; observo mi camisa mojada, mi pantalón frío; comienzo a desanimarme. En eso: embotellamiento.
–Bueno, pibe, me parece que te conviene bajarte acá porque son pocas cuadras y lo único que vas a ganar es que corra el reloj.

Frenamos y son $31,24. Saco $40 y después le digo “no, pará que me parece que tengo $2”. Saco del bolsillo billetes de $2 y de $5. Le doy el de $2 mientras le intento agradecer la llamada. Se me adelanta –al ver que no le voy a dar los $5:

–Y eso que no te cobro la llamada, eh… No, bajá tranquilo, pibe… alguien la va a pagar.
Bajo. Frío. Desde que subí al taxi hasta que bajé la temperatura descendió veinte grados. Enfrente hay una cola gigantesca. Buena señal: no llegué demasiado tarde. Corro por el frío y una compañera laboral grita mi nombre y me saluda mientras sigo corriendo. Busco en esas cuadras un lugar de ropa y encuentro a un tipo con un piloto hermoso. “¡Pilotos, pilotos!”, exclama. “¿Cuánto?”, le inquiero. $10, me dice. Sí, dame uno, le digo, observando su hermoso piloto. El tipo saca una bolsa de COTO y me dice “¿de qué color?”. No, disculpa, le digo, y sigo corriendo. Una cuadra más adelante me saluda Aven.

–¿Qué te pasa –me dice–, estás alterado?

–Tuve una odisea, entremos al Carrefour que tengo que comprar algo de ropa. No sabés el taxista que me tocó.

–Ah, sos un burgués… tomá esto que te cura –me dice mientras extiende una hermosa botella de pepsi con un whiscola interior. Hago extensos tragos que me devuelven a la forma humana.

–Pará que tengo que sacar plata –me dice Aven. Saca y me da $200. Nos demoramos hablando de las actuales probabilidades de drogadicción del artista y a los bastantes minutos se da cuenta de que se olvidó la tarjeta en el cajero. Por suerte sigue allí, no fue robada ni chupada.

–Es la tercera vez que me pasa el día de hoy –le digo, y entramos al Carrefour.

–¿Tenés alcohol? –me pregunta.

–Una petaca de whisky. Andá a comprar algo que yo busco ropa.

En la sección ropa hay cinco personas que rápidamente nos autocatalogamos como “los boludos de Charly” por nuestra necesidad de cobertura. Ahí hay sólo remeras de manga corta y camisas. Milagrosamente descubro una camperita obrera de OMBU a $49.90. Lo que cuesta ver a Charly gratis. La llevo y Aven viene con Coca-Cola.

–No venden alcohol –me dice–: por lo de Charly.

Nos tenemos que conformar con lo que llevo yo, parece. Hacemos la mezcla en el baño. Salimos y entra Mike Amigorena. Aven felizmente ignora quién eso. Caminamos una cuadra y se escucha un grito de gol gigante. Al parecer salió Charly.

–Ponete la botella en la mochila –le digo. Entramos casi corriendo y al llegar a una primera valla dos policías tantean mi morral y mochila de Aven. Le sacan la botella de whiscola y de mi morral extraen la petaca.

–Está vacía –le digo, mientras le demuestro que cae líquido.

–No importa –me dice el cerdo–. No podés entrar con eso, es un objeto contundente.

–Pero mirá, está vacía, ¿dónde la voy a dejar?, me salió $85…

–No, papá, no te puedo dejar entrar con eso.

–Tiralo en cualquier lado –me dice otro cerdo policía. En eso la gente grita, suena música. Aven ya está mirándome desde adentro. Nos sacaron el whisky, pagué un taxi, mi ropa está húmeda, tuve que comprar una camperita y encima ahora tengo que esconder esta petaca y la puta madre que los parió hijos de mil putas ustedes, los pelotudos de Callejeros y los forros de sus padres y madres.

Hago una cuadra en reversa y la dejo debajo de un auto. La cantidad de testigos que tiene el acto me hace pensar que es la última vez que veo esa hermosura de petaca. Vuelvo corriendo y el poli de la valla me manotea el morral.

–¿Qué tenés acá? –me dice.

–Qué sé yo, fijate– le digo, ya harto.

–¿Cómo fijate?

–Un paraguas, qué sé yo, dale, boludo, apurate.

–¿Cómo boludo? –me dice el policía–, ¿cómo boludo?

–Dale, es la segunda vez que hago esto, dejame pasar, por dios.

Ahí se corre y entro con el morral y sus objetos contundentes: un paraguas y un desodorante. Al resto de la gente le sacan encendedores y todo lo que sea objeto de diversión. Ahí entiendo, ahí en esa mierda de empresa de rock corporativo, que los redondos fueron un milagro, dejando que el público entre gratis siempre, nunca revisando, siempre confiando en la autodeterminación y en la libertad del pueblo. Pagaron caro, pero tenían códigos. La demagogia de Callejeros resultó asesina.

–Bueno –le digo a Aven–, vamos a tener que bancarnos caretas al careta.
Entramos y Charly saluda y ruge.



El Acto

Nos apoyamos en una valla a ver el show y viene uno del evento a decirnos que es la escalera de emergencias y que por favor tiene que estar liberada. Nos movemos de ahí, nos apoyamos en otro lado y vuelve el mismo señor.

–Yo sé que soy un jodido, pero acá tampoco pueden estar.

Bueno, la concha de tu madre, nos corremos. Nos sentamos y Charly comienza con su show. El campo es inmoral. Está partido en dos: la primera parte para los ricos, que ocupan el 20 %. Está todo vacío. Después, desde mitad de cancha empieza el verdadero campo, con gente que no ve una garompa porque a un espectáculo de entrada cara no le pusieron una puta pantalla y están a media cuadra del escenario. Es inmoral y violento ese espacio vacío para los ricos. Es inmoral y violenta esa valla cuando hay espacio libre. Encima un grupo de hijos de puta controla que no pase nadie y yo mismo ví como cagaron a palos a un pibe que pasó.



(foto de Aven)

(En cualquier teatro cuando falta público derivan a la gente al campo primero; en Obras si no llenaban pasaban las populares al campo. Pero acá no.)

Mientras, el artista rebelde estaba enfrascado en frases hechas. Mientras, nuestro Alex deLarge deambula los medicamentos sin siquiera sentir que esa vergüenza de espacio libre es el clasismo más evidente, torpe e idiota de la historia del rock nacional (en ningún puto lugar del mundo el vip llega hasta la mitad del campo y espero que Spinetta lo cambie para su show).

Bueno, no estoy muy contento. Estoy decaído. Siento unas gotas y miro arriba. Nuestra sección tiene techo. Nos miramos con Aven y concluímos en subir. Fue, por lejos, la mejor decisión que pudimos tomar.

Nos sentamos en el primer asiento cubierto de lluvia y se veía y escuchaba mejor que abajo. Charly no se veía (es increíble que alguien pague $250 y no vea al artista, porque está de espaldas y porque no hay pantallas) pero sí la banda. El Zorrito quería que lo vieran y tenía un promedio de dos acordes por tema. El negro García Lopez resaltaba con el look y ya comienza a notarse la increíble presencia de Hilda Lizarazu, por lejos lo mejor de todo el recital.
Comienza "El Amor Espera" y nos encuetra subiendo. Ya arriba comienza la superficial, frívola y menemista “Rap del Exilio” en donde el exiliado es un putito que por politizarse pierde su vida y entonces el consejo de Charly es “vamo`a bailar” (en esta ronda de comparaciones, Solari haría la versión contraria con el “Charro Chino” que quiere bailar hasta que sea evidente que ya no se puede hacer ningún cambio).

Después viene fanky y una deslucida “Cerca de la Revolución” (el tema insignia de la etapa Say No More). Pero Charly tiene con qué. Sacá de la manga un “No te animás a despegar” y la presencia de esa canción y de Hilda Lizarazu hacen que uno se tome las cosas más en serio. (Para otro día el estudio de cómo afecta al espectador la alegría de Lizarazu versus la agonía interna de Epumer.) Un rato después viene una joya con todas las letras, una canción cumbre que es “Canción de dos por tres” y llega con la solemnidad y con todas las notas. Hermoso tema que nos hace agradecer estar en esa mierda de estructura. Después Charly hace un comentario super menemista cuando dice “Vamos a Miami” antes de la menemista “no voy en tren, voy en avión”. Es notable que toda persona que deja las drogas y el alcohol, lejos de absorver la realidad más profunda y duramente se vuelve más cómoda, más intrascendente, menos jugada, más burguesa, más puta. (Nobleza obliga, la banda hizo que este tema fuera uno de los mejores del recital.)

Hay un cartel de Macro en la cabina, jodemos con Aven en que Macri organiza el show. Más tarde nos imaginamos un Dios positivo que con un rayo destruya esa valla inmunda divisoria y deje que la gente vea al artista, imaginamos un Zeus pecaminoso que destruya con su lluvia los celulares de los infelices que se pierden el recitar detrás de la lente de su cámara. Aven saca un porro y dice “vamos a hacernos mierda”, en clara referencia a los pocos recursos con los que contamos para hacerle frente a nuestra sobriedad a prueba de balas. Le pide fuego a una mujer a nuestro lado que yo pensé que era Florencia Peña pero luego resultó que no. Le costó unos diez minutos a nuestro pintor ganarle la pulseada al viento a favor pero lo logró.

Charly sigue. ¿Qué resaltamos? Bueno, el mejor momento. “Mi maestro y mi ídolo” dice Charly. Y ahí hay que creerle. El hombre que lo cagó a pedos porque prendió velas en su estudio, el tipo que era una leyenda cuando Charly era un exiliado de Recoleta: el gran Luis Alberto Spinetta. (Versos gratuitos.)

Eso sí fue hermoso. Hermosísimo. Legendario. Bello. “Rezo por vos” a dúo por dos tipos que bajan los brazos para poder observar mejor el panorama. Excelente.

“Llorando en el espejo.” Keith Richards decía que un tema –que no recuerdo– justificaba su adicción a la heroía. Heme aquí, responsabilidades afuera, festejante de este clasisismo del García más interior.

“Hablando a tu corazón”. Gran versión, grandes guitarras.
Y en el medio de toda esta catarata de canciones ni un segundo de ausencia de torrente marino. El Zorrito seca los teclados y dispara por error una batería bizarrísima en el medio de un tema, batería que con Aven festejamos intensamente. Luego, el Zorrito se convierte en el protagonista de una obra de Sartre o de Buñuel. Es intensamente atosigado por una lluvia y más aquejado por un ejército de plomos que cubren sus teclados hasta dejarlo debajo de una bolsa y apresado para siempre. Luego, cerca del final, mete dos notas curiosas por error haciendo una mini cumbia que nos hizo enamorarnos de él. La lluvia seguía.

Charly, a todo esto, se puso un poncho bizarro que nos hacía temer que se le encienda el dedo y salga volando en una bicicleta. El cielo presentaba su propio espectáculo, con rayos que iluminaban toda la cancha y el Mundo Conocido por el Hombre (?). Con Aven imaginábamos una tormenta nuclear que haya devastado gran parte de la ciudad sin nosotros saberlo.
Seguíamos viendo, cada tanto, el gran espectáculo: un hermoso jóven que bailaba solo en el campo para ricos (¿cuándo fue –seguro en los últimos 3 años– que el campo, ese punto de coincidencia rockera, en el cual la ubicación pertenece a una meritocracia física y que significa la libertad del salto programado en equipo, se convierta en este bochorno de riqueza para pocos?), con movimientos espasmódicos y una libertad que nos hacía pensar en la unívoca presunción del consumo de pepa. ¡Siga, maestro!, gritábamos nosotros. Siga por nosotros y por Charly, las víctimas de la estructura de acción social. ¡No me bajés los brazos, pendejo! ¡Vamos, todavía!
Soy el que prende y el que apaga la luz, momento de interludio de conciertos anteriores, ahora estuvo bien. Charly se terminaría yendo con el “stop”. Luego, confieso mis sorpresas con “Estoy verde, no me dejan salir”, tema bienvenido también a la resignificación post internación obligada. Sonó bien pero ahí ya los teclados del Zorrito estaban hechos un pastiche de agua y al no sonar dejaban en evidencia a un Charly que ya toca algo el piano pero no tanto como en sus épocas de cero calmantes y cien psicoactivos en los cuales –ahí sí– era un Genio en sentido exacto: agarraba –con las garras–un piano y desactivaba –lo escribió Calamaro– el ego de cualquier músico que se le cruce, cualquiera sea su moral.

Vuelve “filosofía barata y zapatos de goma”. Charly toca el tema 8, el cover. “I feel so much better”, “Me siento mucho mejor”. Excelencia y buen pogo. Lindo lindo. Cumbia cumbia.
Después, “un rock”. “Rockandroll yo” con su riff impresionante, glorioso. Ese temazo pentatónico de impresionantes pasos y Charly dejando los modismos y cantando “hija de puta” con la voz de la Caverna y las Sombras que entran y salen pensando que son el mundo gritan y gritan.

Después “No toquen”. Le digo a Aven que “No toquen” es para Charly lo que “Días distintos” es para Calamaro. El rock de principios y finales con tuquito y firma y facazo por gil. Muy bien. Pero sonoramente desvariante. Y ahí Charly se fue.

Aven venía diciendo que tenía que ir urgente al baño hace veinte minutos, así que cuando terminó el bis y se saludó a la gente le dije “vámonos” y nos paramos entre la gente a bajar. Aven pasa un para avalanchas por abajo y me gana unos metros. Las luces del estadio se prenden. De repente suena un grito de gol y en el escenario está Charly de nuevo, de traje, como un abuelo que viene a la Navidad con sonrisa y un chiste de tuquito dominguero. El final nos deparaba una belleza hermosa que es que los ortivas de la valla desaparecieron y el público de verdad ingresa a la sección de los aventajados del sistema. Con Aven nos miramos –nos separan como 25 metros– y sonreímos. Le hago un gesto revolucionario. Cientos de personas cruzan y pueden –¡ahora si! – ver al artista por el que pagaron. Esto es hermoso. ¡¡¡Tomaron la Bastilla, hijos de puta!!! ¡Ahora sí es un recital, la puta madre! Me mojo, es hermosa la revolución burguesa, con qué poco nos conformamos, pero ahora sí puedo disfrutar de la música, ahora que la gente toma el lugar que le pertenece, ahora sí me cae bien Charly, ahora se despertó el Genio, ahora todo es color de rosas y vino y ahora la música toma el aire y todos tenemos una sonrisa. Hijos de puta, ¡ahora sí! Buen final, me dejó más tranquilo.

Ahora sí.

(Si es necesario aclarar, aclaramos que todo recital pago es clasista y que en los renglones de revolución no se desconoce la comercialidad de cada acto –algo, por otro lado, mezquino– sino simplemente un respeto al consumidor –algo mucho más patético– de no tocarle el culo obligándolo -¡con entradas de 125, de 250 pesos! – a no ver al artista, a estar lejísimos, a no tener una puta pantalla cuando el recital lo organiza el Grupo Fenix y lo auspician un par de marcas.)

El Regreso

Bajamos de la platea Sur Clicls Modernos y al baño directo. Un extraño pelado me dirige un comentario cómodo y gracioso; sonrío para quedar bien. Salimos con Aven y me dice “tenemos que ir a la estación de Liniers que ahí te tomás el 21 y yo me tomo el que pasa enfrente”. Emprendemos camino y finalmente formo parte de una cola pequena –la del colectivo 28– detrás de la gigantesca cola del 21. Aven se toma un taxi y va a la casa de su novia por ahí cerca. Viene un 21 y se llena hasta las tetas. Detrás viene otro y se llena. Cuando está por salir voy corriendo y milagrosamente para y me deja entrar. El cartel del 21 dice “fábrica Ford”.

–¿Vas a Puente Saavedra? –le inquiero.

–El de adelante. Yo voy por Panamericana –me responde.
–¿No pasás cerca de Villa Adelina, el golf?

–En la bajada de San Lorenzo, de ahí te tomás el 71 –responde, haciendo gala de grandes conocimientos.

Subo último con un curioso y hermoso lugar, parado en la entrada con vista al frente, al camino. A las dos paradas sube un sonriente deportista, en musculosa y pantalones cortos. Saluda al chofer: son amigos. Yo quedo entre ellos y escucho cuando el chofer le dice “todos estos entraron gratis por lo de Charly; yo estoy llegando tarde, mirá la hora (00.45 hs); ahora en veinte minutos doy la vuelta”. El otro se ríe. Hablan de nimiedades y luego en una bajada de General Paz el chofer se baja y va hacia la cola del bondi. Lo sigue el deportista. Yo ya preveo que los garcas apelarán al recurso de que se rompió el motor. Dicho y hecho. El chofer vuelve y dice “lamentablemente tenemos que para acá porque se rompió el tanque y está perdiendo gasoil y no puedo seguir. Les pido disculpas pero tienen que bajar a esperar el próximo”. Yo no sabía si iniciar una sublevación que asesine al chofer y resignarme. Miro al público para ver su conciencia revolucionaria. Los veo pacíficos. Percibo también la presencia del pelado que hizo el comentario en la entrada del baño.

Bueno, ahí estamos, en una bajada de general Paz, super lejos de mi casa, hace frío y mi ser está frío. Somos cuarenta personas en una parada. Pienso que el próximo 21 que llegue vendrá lleno de gente de Charly y no entraremos. De repente el 21 parado arranca con el chofer y su amigo deportista, a toda velocidad y huyendo. Miro enfrente y veo el edificio circular que tantas veces ví, “¿dónde estoy?” Eso es constituyentes, esto es san martin. Ok, hay mil villas, estoy cerca de casa. Salgo del grupo y voy a Constituyentes. Sí, por acá pasa el 140, el 111. Bondis que pasan una vez por hora pero que me dejan en la esquina de casa. Por acá quedé varado una vez que ví a Charly gratis en el carrefour de San Martin.

Camino por Constituyentes para el lado de capital y me detengo en una parada. Pasan tres minutos y veo las luces más maravillosas, las del 140 que tantas veces nos decepcionó, que esperamos horas y horas y horas en las noches de nuestra eterna juventud pasada. Ahí viene. Subo y le digo “A Alcorta y Paraná” y pongo las monedas. Me doy vuelta y entra corriendo el enigmático pelado, del baño y del 21. ¡My own private Mark Chapman! Hermoso.

Viajo tranquilo y en 15 minutos, en el viaje más directo del mundo, estoy en casa. La jugarreta del chofer me ahorró dos horas de vida. He llegado a la parada. La misma parada en la que se baja mi vecino, el calvo y misterioso hombre del baño, del 21, del 140 y del recital de Charly García. Quién sabe qué esté escribiendo de mí en este momento. Mi vecino.

domingo, 18 de octubre de 2009

La supresión y el símbolo

Por Aven (escrito para blog privado de 5 personas)

Lucha contra el lunes.

Mercedes Sosa me dice: “hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera, muera muera, muera, muuera” Vieja Sosa, vieja y peluda. Tana, ojos de gorda y piel de oso, Musa de Tarantino por lo de oso judío. Película esa: Bastardos sin gloria.
Día después del nacimiento de guille hace 26 años. Despierto con un perro sobre mi cara. Ulisses, le digo. Arremete con furia. Fuera Ulisses, le digo. Linda resaca, que no tengo pero que se asoma tras los demonios de la ternura, y desafía con quitarme lucidez. Habiéndome tomado parte del rojo de Walker, entiendo que no debo tener resaca.Fragmento de la noche.
-Poesía bajo la lluvia, me dice Decris.
-Esto es hermoso, le digo.

Salimos del depto de Guille a comprar coca-cola. Quiere ir solo. No, dejame acompañarte, le digo. Pedímelo con cara de perrito mojado me dice, mientras se arrodilla para sentenciar si es correcta mi cara. No lo convenzo, seguimos bajo la lluvia probando, no se convence. Logro convencerlo y salimos caminando y fumando un porro que luego de unos metros nos damos cuenta que es un cigarrillo común.
-La poesía es esto mismo, me dice.
-Prefiero vivierte a leerte, le digo.
-Voy a hacer algo que hacen los animales y son sanos.
Se pone a tomer agua de la calle con mucho placer.
-Muy lindo, muy lindo, le digo.

A lo que Nietzsche diría: “Lo subjetivo se pierde en la “violencia de lo general-humano”, en “lo universal-natural” Ya no se trata de la creatividad individual copiando las bellas apariencias de la realidad, sino de la realidad misma, del ser humano encarnando la naturaleza misma y convertido en la obra de arte”.
Domingo. Sol en la terraza.

Y a última hora voy por Tarantino con Lupe. Entramos sobre la hora porque insistí en entrar con una pizza, y patitas de pollo, sumados a un balde de pochoclos de sólo 3 pesos mas dos gaseosas. Hoy quiero engordar 100 kilos, le digo a Lupe.

Bastardos sin gloria.
claves para romper las pelotas entre nosotros.

.Los nazis tienen esa magia siniestra del suspenso trágico.
.Hermosa revancha de la historia.
.Mejor cara de Marlon Brando, por Brad Pit.
.Mejor sínico: palabras claves: strudel, vaso de leche, ratas, zapato.

Vayan, es hermosa.



Recuerdos de otras noches que se anotaron y quizá jamás se vivieron.



-Qué haces Aven, estamos con el chino, el mejor conductor de aviones. ¿Te vas a dormir?
-Estaba intentando, pero parece imposible, ahora que te escucho.
-Vamos para allá. ¡¡¡Vamos que voy a conocer Barracas!!!Vamos en moto.
-Linda locura. Los espero emocionado.
A lo que Hegel diría: “Tal es el principio por el cual, no pudiendo encontrar en la esfera de la realidad y en sus límites el espectáculo inmediato y el goce de su libertad, el espíritu está forzado a satisfacerse en una región mas elevada. Esta región es la del arte; su realidad, el ideal, o undirse en Barracas”.

No sé si dormí una hora, o cinco. Cuando me desperté, hoy, fui a trabajar, sospechosamente tarde. Primero me bañe media hora de reloj, con agua tibia. Me vestí y salí a medio andar. Me mareo un poco, debe ser por la pendiente en subida. Quiero terminar con todo esto.
Llego y Lainati me mira, serio, lo miro serio, me río, y viene y me abraza.
-Gonzales querido, me dice. Me encanta molestarte cuando estás de mal humor.
Me da unos golpesitos en el pecho y se ríe. Está todo muy bien. La vida es una fiesta, jaja, se ríe Irónico.
Me dice, hay que hacer este mapa, ayudame que no tengo ni la mas puta idea de
lo que tengo que hacer. Y qué te hace pensar de que yo si, le digo.
De los errores no se aprende nada, Lainati, le digo. Sirven para seguir cometiéndolos.
Se ríe y me dice, yo estoy esperando morir, ¡ya!, cuanto antes. Tranquilo, gonzales, me dice, tenes que seguir haciendo todo lo que tenes que hacer. No seas hijo de puta, ayudame con esto.
Hay que suicidarse, dice, y se ríe. Si querés te tiro, le digo. Si, acá, dame en el
medio del pecho- y se levanta la remera para indicarme dónde tengo que disparar para darle muerte.
No podría hacerte ese daño, Lainati, le digo.
(Tengo ganas de llorar, pero no puedo.)

De pronto me acuerdo del llamado que le hice a lupe, fue el mejor de todos. No me acuerdo de nada. Hoy la llamo y cuando dice, hola, solamente pronuncio: uhuhahauhaha… Vio, vio… ¿y esa vocecita?, me dice. Ayer llamó y estaba muy ebrio. Si, le digo. Hablé como una hora con usted. No, fueron unos minutos. Pero me pareció una hora, le digo. Es que siempre repetías lo mismo, me dice. Me río. Me quedo un poco mas tranquilo. Vuelvo a casa, como una sopa de arroz con algunas lentejas para sumar color. Me tiro y suena el teléfono.
Vuelta al principio.

-¿Dónde están?
-Por libertador.
-Estamos más perdidos que nuestra conciencia- dice Damian.
-Decime el nombre de la calle, le digo.
-Es que no tiene nombre.
-Creo que chocaron y ninguno sobrevivió.
-Es lo mas probable.
-Sigan su instinto, le digo.
-Es lo que vamos a hacer, la gente nos confunde más.
-Sigo esperándolos.
A lo que Sartre diría: “Si verdad es que el deseo es una conciencia que se hace cuerpo para apropiarse del cuerpo ajeno captado como totalidad orgánica en situación con la conciencia en horizonte, será facil responder que en el deseo me hago carne. Allí… en Barracas”.

23:38. Salieron a las 21.30

Llegan a las 00:15. Cervezas y fotos, chino y moto. Nos prometemos cosas. Infinitas. Los días nos verán cumplirlas. Le muestro a Damian la camisa que me regaló, para que observe mi futura delgadez. Encuentro una remera de los Redondos y el chino me dice: la primera vez que te vi tenías puesta esa remera. Es tuya Decris.
Datos extraños: entramos la moto del chino al edificio, el portero avisa que mientras que la saquemos antes de las 06 AM, no hay problema. Bajamos a las 08 AM, la moto no está. El Portero la sacó curiosamente sin nuestro consentimiento a la vereda, expuesta al sol de octubre. Insolente.


Mas tarde, luego del Congreso, viernes que Martyr cuenta esa desafortunada confusión con unos ninjeras duros como gárgolas.

(Martyr había escrito -en mismísimo lugar:
"Cogreso: mujeres muy bellas, Confitería El Molino y mi borrachera se diluye tristemente ante la demora sin fin del puerco mayor. Llega feliz, acompañado por Marcelo, hombre de una delgadez admirable e imperturbable sobriedad que nadie sospecharía encontrar en medio de dos cerdos como Aven y Martin. El primero orina con descaro a centímetros de pordioseros que con amabilidad le indican que el olor de su orín es muy desagradable y que agradecerían fuera a hacerlo a uno de los miles de baños químicos en fila ubicados justo en frente del Congreso. Sigue un bar, un taxi político y nostalgia en 3ro c. Suena “Fico Assim Sem VocÔ y la felicidad me inunda." )

Despachados mis invitados
con nombres martir y marcelo
me proveo de buenas calenturas,
siempre inclinándome por la femeneidad.
y cuando, una vez abandonaron mi casa,
me dirigí al placer mas oculto,
a la dignidad mas eterna y mejor
para el hombre, la sinceridad sexual.
entonces me pajee con un tipo que se
cojia a 2 chinas menores de edad
a lo Roman Polansky.

jueves, 17 de julio de 2008

Amaneceres ahora y después es un problema de después

.
0. Porólogo:
--
A veces uno está medio medio, en estado de mediocridad desde afuera, viéndose no hacer nada y ni siquiera hay planes y uno, el minúsculísimo ser doble acento y en cursiva, se pregunta, allá en el fondo, y como aquel ruso comunista, qué hacer. La respuesta, en esta tarde de verano hija del cambio climático, fue el under $10 Rodas Cabernet Sauvignon cosecha 2007.
--
Esto ya es moneda común en este blog sin continuidad ni sucesión sino, blog como persona, en simultaneidad. Aquí conviven en un mismo espacio de megapíxeles el agónico suicida blood on the tracks que escribe debajo, con este mismísimo segundo de hombre normal que (salvo en este ahora de Rodas y Finlandia y Pan de Hamburguesas y Manteca La Serenísima y tostadas y galletas de agua) espera las bondades del tiempo y de la chica amada. Pues bien…
--
Circularé circulando y tomando, escribiendo todo seguido y votando, volando.
-
1. Circulando por un purgatorio lleno de rojo y cuernos parte 1
--
“Salimos del infierno, pero ahora hay que resolver cómo salimos del purgatorio, que está lleno de pecados” dice Nestor Kirchner, frente a los intelectuales. Aven me dice que su profesor de guitarra lo insta a la lucha cívica (o sea: a la nada) y estamos, ahora mismo –presente del indicativo–, a unas doce horas y cuatro cuadras de donde el ex presidente dará la charla frente a los letrados. Estamos en una especie de bar bebiendo litros de cerveza por diez pesos y mirando en la pantalla videos de glorias del aquí y del allá del heavy metal.
--
–Yo le envié cosas de Foucault, de Kant, y ahora me viene con todas estas propuestas políticas –me dice Aven, hablando de su Obi Wan Kenobi de las seis cuerdas–: me quiero matar.
-
Tomamos cuatro cervezas (pretérito indefinido y presente en simultáneo) y compramos una Coca Cola de 600 ml para bajar el whisky.
--
–En Congreso hay un lugar lleno de hippies, genial. Hay empanadas a buen precio y fantasticidades –le digo. Salimos bebiendo el whiscola y yo espero al Congreso a unas doce cuadras que se convierten en tres.
--
–Ya estamos –le digo.
--
Circulamos por las carpas del Congreso, espectáculo cívico fantástico, literalmente. Un pabellón del campo y todos los demás K (había dos carpillas merecedoras de mención: una que ostentaba un pedido de “80% móvil” y otra que estaba exhibiendo un film sobre la Revolución Libertadora, ese oxímoron). (Le repito a los que puedan llegar a tener la ocurrencia de llamarme peronista que soy un socialista con ganas de un comunismo “como la gente”, pero eso es una historia infinitamente más extensa.) Carpas con entidades diferentes y uno sabía cuál era posta y cuales un billete. Seguimos de largo y llegamos al bar hippie, el cual estaba absolutamente lleno, rebosante de hippies de Clase Media Escalante que esperaban en una vereda y con Aven hacemos una cuadra en retroceso y ganamos la calle en una pizzería genial con la resaca hippie.
--
2. Otros yo golpeando la puerta
--
El otro yo de Descartes, él solo mirando la hoja y descubriendo el Universo, él mismísimo poniéndose en el foco anti Galileo del “yo ciencia yo praxis yo todo”, era, lo habrán adivinado, otro. El Descartes que elige ser uno siendo otro, ser, sólo pensando en ser y sabiendo que sólo es. De todos modos: desdoblarse. (Borges, en “el otro”, ve al alter ego como sucesión y simultaneidad, para terminar negando todo.)
--
Se puede pensar que construir ramificaciones de la propia sensibilidad, extenderse constituyendo un otro, supone fundar desde la destrucción del espacio propio, destruir desde la construcción de un cúmulo simbólico y físico; crear, no quitando el marfil del David para encontrar al David, sino juntando los restos del marfil que no son el David, para armar un alter ego de Miguel Angel, un artista multplicado y separado, clonado desde la inercia pero alejado (y no físicamente), y autónomo.
--
También, la constante construcción de la persona, el Ego como medio, complica lo todo. Porque ser consiste en pluralizarse a la vez que ese plural se conoce como un individual con nombre propio, fronteras y embajadas del resto del mundo. Entonces, el alter ego termina siendo la obviedad del cambio así como la sincera manifestación y catalogación. Se estructura para liberarse; se manifiesta como un ser distinto para, luego, manifestarse ante un tercero (que bien puede ser la primerísima persona del singular que inició la trama). Separar factores para preparar un otro del yo es crearse, también y más que nunca, desde un deseo y, por ende, expresar más sobre el anterior yo, sugerir informaciones sobre sus anhelos de formación, sus límites, su germen de construcción y destrucción y su falsedad como entidad con personalidad concreta. Ziggy Stardust dice menos sobre la entidad de Ziggy Stardust que sobre las fronteras y debilidades de David Bowie. (Se me dirá que un minúsculo grupo de seres viven desde la liberación llena de reglas elegidas y entonces Shakespeare es más íntegro que las personas que lo formaron y Zarathustra desnuda a Nietzsche y le absorbe la sangre y demás… les diré que la materialidad gana en simultaneidad y que la cataloguización mental del pasado simbólico no tiene que alterarnos.)
--
En simultáneo, asistimos también al intento: a quien se desdobla para ser el mismo, a quien sólo cambia en cuanto a la denominación simbólica que posee y que lo posee, pero poseído de una concresión (a.k.a. terquedad) que le impide el cambio, aún lúdico. La novia que interpreta Uma Thurman en Kill Bill (Tarantino, 2003) es acusada de fracasar en la búsqueda de un alter ego de mujer común (“trying to disguise yourself as a worker bee”, le dice Bill) por consistencia propia (cuando es “a renegade killer bee” y “no matter how much beer you drank or barbecue you ate or how fat your ass got, nothing in the woorld would ever change that”). Bill, el variopinto dead man walking (digo: como mortal, como personaje con destino y como receptor de golpe fatal) ensaya antes una crítica del ser desde el alter ego, tomando como referencia a Superman (ego) y a Clark Kent (alter), y viendo en las indefiniciones del segundo, una reivindicación del primero.
--
3. Le envié a Aven un mail con los dos textos anteriores y me respondió con esto:
--
-- "EL CORRECTOR V. BLANCO
--
No debería perder el tiempo dice libremente V. Blanco; es como el reverso de la negación interna, un sí, me dice. V. Blanco escribe bajo la sentencia de mis palabras y solo yo voy a “circular por un purgatorio lleno de rojo y cuernos”.El primer párrafo proyecta una novela y enaltece los valores de la cerveza, los más altos videos del heavy metal y la ausencia de los panchos, en plena embadurnación de mayonesa y mostaza, me llena de hambre, acaso por la extrema miseria de espíritu. Luego, quien conoce a Foucaul, Kant, no merece ser dicho, merece ser ocultado y torturado, si no (sino) –sospecho el error, V. Blanco titubea frente al teclado- fusilado con virtuosismo dialéctico. La medición cuantitativa y cualitativa de las sustancias, creo, que anticipan una conclusión baladí y de profundo nihilismo. Sin embargo, cambia de tono «el otro yo que golpea la puerta»; huelo la sinrazón de la justicia. Me encolerizo. Poner la exterioridad como marco teórico, es ante todo, un desvío, un engaño, una significación operativa y general de las cosas. Nada quiere más que referirse a sí mismo y a su infame compañero. La calle ofrece una pizzería, pero para-sí, no entiende de otros, no hay tangentes, no hay vagabundos-brasileros- femeninos-fugaces-taciturnos. Aquí parece que la razón dicta leyes a la naturaleza, que sólo hay objetos para un sujeto, bien, no lo discuto. Pero «Descartes que elige ser uno siendo otro», ahí se pasa, porque «ser, sólo pensando ser y sabiendo que sólo es», bueno, ahí si, se pasa de listo. «Desdoblarse», me parece poco serio, y poner entre paréntesis, sentenciarlo a Borges a la utilidad de unos paréntesis, es insultarlo, es oprimir, montarlo a las temporalidades del texto. En ciertos momentos da miedo. No le basta, no le alcanza, no logra saciar su perversidad con los grandes nombres de la literatura; tiene que extenderse; tiene que tocar la piedra fundamental, acosarla y vivir en estado de interpretado, tiene que centralizar su fábrica de opiniones. Parece que la obra de Freud, el psicoanálisis, y todo lo demás, está por debajo de este sujeto, se caga literalmente en todo. «El Ego como medio», se complica con todo. Para terminar, la contradicción se cultiva por todo el texto, el rigor lo demostrará. Entiendo que es conservador, su materia de arrojo textual es el copy paste de algunos libros; conoce, sí, eso sí, la ciencia del engaño. Es sin duda un autor volátil, inflamable, ideal, y con buenas aptitudes para ser arrojado a las más altas llamas de la hoguera infernal."
--
4. Life on Martes
--
Hablayole yo, mi muda persona Cabernet, acerca del martes y un día martes, precisamente, un tercer semanal día aludiente al planeta rojo, un martes rojo y yo diciendo a laboral compañero que el martes (¡si!) era el día con menos ebriedad, luego de un lunes con retazos de fin de semana y un miércoles para volver a empezar. Yo, imperativo, confiaba en mi triste tesis cuando me dice, el antedicho laboral partner, que ese mismísimo día tocaban los Cadillacs faboulous gratis, en el Planetario terrenal. El martes siguiente, supermartes, hubo Plaza de Mayo de bla bla redistribuidor; el otro martes, feriado nacional inamovible de resaca y sol; el otro, supermartes de campo defendiendo privilegios de usura y gobierno de peronismo para principiantes. Un mes de Martes feroces y ausentes de cualquier sobriedad.
--
5. Contratos contra el arte
--
Y hablando de los CAdillacs, yo estuve ahí para decir que: 1) es quasi imposible encontrar un pogo decente (en recitales gratuitos, digo; en los pagos es imposible porque quien paga $50 no transpira la camiseta), y éste fue nefasto. Nada de salto y mucho de ir y venir, mucho pequeño burgués exigiendo que no lo toquen…; 2) los Cadillacs son una banda con gran pasado (gracias Mano Negra), y con un futuro que promete imitar al pasado hasta el último peso. El tema nuevo, presentado en el planetary, nos demuestra que acometerán el hit predeterminado a todo lo que dé. Que vuelva Minimal y el riesgo artístico sin contratos.
--
6. Circulando por un purgatorio lleno de rojo y cuernos parte 2
--
En la pizzería había varios personajes extraños y estábamos nosotros, a los gritos. Hablo de Rivadavia al 2011, algo así (geográficamente, claro). Y hablo de cuatro cervezas y seis empanadas de jamón y queso.
--
Una mujer canosa y gorda resultó ser un bigotudo que se hacía el David Viñas en una de las mesas de adentro. Tomaba, solo, un vaso de cerveza y salía, mirando a todos; se nos hacía evidente que buscaba charla por todos lados. Nosotros lo evitamos hasta que habíamos bebido lo suficiente y entonces Aven le dijo algo y la mujer Viñas habló en portugués diciendo que era brasilero. Con cara de orto. Y fin de la conversación.
--
Aven comenzó a llamar a contactos que tenía en el celular que encontró su novia. A contactos femeninos que dejó ahí “para que llame Arqueck” (así le dijo a su chica). Entonces son las doce de la noche de un viernes y te llama un borracho con excusas poco nobles y desconfiás… Sobretodo porque Aven es la fidelidad en persona y sólo te llama por psicopateadas… Luego, Aven, de él hablamos, mostróme una credencial un conocido multimedio y, antes, nos habían pasado el dato de una fiesta que quedaba (¡oh genial capital federal!) a una cuadra, la fiesta Jamming.
..
Yo le dije que ahora que éramos monogámicos y aburridos era mejor cualquier otra cosa: algo interesante. Coincidimos y, en la puerta de la fiesta, dijimos que éramos de la producción de conocido conductor de rock local, abundante en mandibuleos. Nos dieron una entrada gratis al recinto, gigante, pero no al lugar donde repartían cerveza libre.
--
-Después avísame cómo les fue –me dijo el de prensa dándome los tickets.
Entramos y la fiesta comenzaba. Proyectaron Yellow Submarine, el film animado de los Beatles, acaso su único film más o menos potable, y luego Aven decidió ir a la puerta a quejarse de que a dos periodistas de ley no nos dieron el pase para beber. Ellos, viendo, me imagino yo, su estirpe poco periodística, le dijeron que el pase valía $15 por persona. Como Aven es un millonario excéntrico se permitió pagar $10 por persona, con los viáticos que nos dio el multimedio.
Y seguimos.
--
7. Llllllliuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
--
--
ELLA SOLA Y OTRA ROPA Y EN EL SILENCIO DEL CUARTO OTRO COLOR EN LA SILLA... dice:
me estas asustando
Escape dice:
(emoticón carita sonriendo)
Escape dice:
(emoticon arco iris)
ELLA SOLA Y OTRA ROPA Y EN EL SILENCIO DEL CUARTO OTRO COLOR EN LA SILLA... dice:
estas loco pendejo
ELLA SOLA Y OTRA ROPA Y EN EL SILENCIO DEL CUARTO OTRO COLOR EN LA SILLA... dice:
no me uses como blanco para esas cosas
ELLA SOLA Y OTRA ROPA Y EN EL SILENCIO DEL CUARTO OTRO COLOR EN LA SILLA... dice:
que no entiendo nada y me pongo nerviosa!
Escape dice:
ajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa quedate tranquila
ELLA SOLA Y OTRA ROPA Y EN EL SILENCIO DEL CUARTO OTRO COLOR EN LA SILLA... dice:
andate a cagar
Escape dice:
voy a mandarle cartas a los poderes
--
8. TVR, finalizado el informe de la pelea Vives/ Lusich vs. Santillán / Ventura
--
Wainraich.- Diego, te vamos a poner en una situación incómoda porque te vamos a pedir que te la juegues: o la Tota o Lusich
Capusotto.- Bueno, ahscjjj… si bien la función de un cenicero tiene muchísima más importancia que lo que está pasando en este informe, esto demostraría claramente que el sexo tiene una importancia mayor que el amor, teniendo en cuenta que los dos tienen un basamento mentiroso pero por lo menos uno después de tener sexo se va a dormir tranquilo… Ahora: yo estoy por el socialismo nacional que encarna Vives, cuyo apellido es Verdad, Indígena, Verdad, Equidad y Salud, V.I.V.E.S.
Schultz.- Repite verdad, mucha verdad.
Capusotto.- Anque tengo una cierta simpatía por la Tota, ¿no es cierto?, así que prácticamente es una opinión al estilo Grondona.
--
9. Jijiji
--
–La persona, digamos, que se encarga de, digamos, los que están en ese… sector… eh…no se encuentra en ese momento.
–Ahí le comenté acerca de lo de Mahler… Hay que enviarle los mails de otra forma para que los reciba porque si no…
–¿Cómo se maneja? ¿Efectivo? Ok… –corta–. Yo ya les escucho la voz y sé que no tienen un mango…
--
“Por su infame ustedes dejan en manos de gente en la que tengo ninguna confianza, castrados en medicina, farmacéuticos de mierda, jueces fraudulentos, parteras, doctores, inspectores doctorales, el derecho a disponer de mi angustia, de una angustia que en mí es tan mortal como las agujas de todas las brújulas del infierno.” (Antonin Artaud El ombligo de los limbos, pág. 15/16)
--
“Jamás he lamentado mi experiencia con las drogas. Creo que tengo mejor salud en la actualidad como resultado de utilizar droga intermitentemente, de lo que no tendría si nunca hubiera sido adicto. Cuando uno deja de crecer empieza a morir. Un adicto nunca deja de crecer.” (William Burroughs, Yonqui, pág.8)
--
10. El kidA de la cuestión
--
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
che barbas
Escape dice:
diem
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
te gusta Borroughs?
Escape dice:
en concepto sí, me cae bien su historia y el prólogo de El Almuerzo desnudo es genial... pero no leí más y el libro en sí, naked lunch... está bien como concepto pero es inaprehensible...
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
ah, pero no sos fan
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
es una pena
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
yo necesito un fan
Ellas dicen 12 de Julio en Baccaro Bar! dice:
chau-fan
Escape dice:
los fans de Burroughs son indefectiblemente "unos pelotudos sin personalidad propia"... yo formo parte de ese grupo pero sin el fanatismo por ese viejo guillermo tell
.
11. Elogio del prejuicio
--
Una generalización no puede convivir dignamente con la razón o la lógica, pero supone una síntesis que tranquiliza y ayuda a pensar –bien o mal–. Hay gente tan sensible de los términos (mas no de los crímenes) que denigran toda generalización, aún las de “todos los judíos son monoteístas”, “todos los alemanes son europeos” o “todos los libros son libros”.
--
(Por otro lado, me acordé de Guille saliendo de un baño en una fiesta brasilera llena de negros lindos y potentes y me mira, Guillote, ambos salidos del baño, y me pregunta: “che, ¿fuiste al mingitorio o al individual?”. “Al individual”, le digo yo. “Y claro”, concluye: “con estos no se puede competir”… Más generalización echale agua.)
--
12. Todo concluye al fin
--
Creo que escribí y recapitulé todo lo anterior sólo para hacer este epílogo lujurioso a las 19.24 hs del mediodía de Beijing, sede de los juegos dionisíacos. Siempre dudé de cómo nombrar a mí casa, casa multitudinaria y general, en donde se han dado cita intelectuales, poetas, músicos, carcelarios, cacerolarios, fachos, dealers, caretas, falsos hippies…
--
En algún momento mi lugar se llamó “Antología poética”, pero ese es un nombre nefasto de todas las formas. Ahora suena Devendra Banhart… ¿podría llamarse “devendra”?… o no. Más bien no. Espero, queridos que han llegado hasta aquí viendo sólo las fotos, que me tiren un nombre para mi casa/bunker/sala. Como referencia les digo que hay doscientos libros, quinientos cds, una tv que no anda (en la pantalla hay una ecografía mía “todo bien”), una guitarra strato “Lazer”, un bajo “Aplausse” cosecha 2001, un teclado Yamaha 4/8 cosecha 1998, una cpu por la cual tuve que vivir en la pobreza unos meses y paredes llenas de cosas y un poster del Che Guevara prostituido como nunca antes (mucho más que en esta foto de hace dos años, en donde no decÍA "real love" en su frente, ni 1959 en su hombro, ni "War is Over" en su corazón).
..
Y levanto la vista: pinturas de Aven y un vino vacío. Y Devendra Banhart y ya pasó una hora.

¿De qué?




...




...




...




Quizás amaneció en el polo.

viernes, 2 de mayo de 2008

Completamente ebrios con Aven

Dibujos y textos by doble arqueck la casa, 48 minutos antes de que se acabe un feriado y diez horas después del momento, en medio del clamor, permítanme señores, ser erróneo, ser efímero y ser humano.


Luis Majul se sienta y sufre
–¡EXTREmISTA? –le pregunta a fernando peña.
–No proyectés –le retruca éste–. Ponete en la mesa que yo te doy y medimos bien– sigue.
La doña mirando y el don mirando. YO te cojo y a ver quién cambia.
–Primero que no va a suceder –dice Mahulk.
–Depende cuánto te pague –dice Peña.
No no no dice Aven. La radio no tiene la suposición polisémica de un texto literario. NO hay nadie que te llame cada dos textos y que te diga “soy Claudio de Lanús y lo felicito por el último párrafo”. El arte es un juicio acerca de la condición humana; el fútbol no tiene nada que ver con eso.

En una raza de inmortales no hay poesía.


Yo leo acerca del imperio paraguayo. Quince mil indios en la frontera de Gaza queriendo ser felices a través de símbolos materiales. Usted tiene demasiada fe al carácter nacional de la fe. Algún que otro rasgo y que lo reconozca como ecuatoriano a golpe de vista.
Crea una mitología, la cumple.
Y no es verdad, no es verdad, no es verdad.
Y si fuera verdad sería una virtud: a mayor sabiduría más consciencia del devenir.
Nuestra despedida todos los días, formatizados á la Beck.
El tiempo de seguir observando lo plausible de vista, entre los espacios de los dedos de la mano en la cara, observando lo terror.
Aven seguirá escribiendo y leyendo. Parece que yo me llevo prestado el libro de De Quincey, el mejor drogadicto según Borges; nunca lo leí. Y además hoy vimos un documental de Herzog sobre la filmación de Fitzcarraldo con la loca histérica de Kinsky, loca de mierda.
Aven me dice “escuchá esto” y pone audios viejos de Dolina y tomo un vino viejísimo y mañana que es ¡¡¡viernes!!!; increíble. Tener resaca un viernes, no me pasaba desde las épocas en que cultivábamos con M y teníamos las flores que se ven hoy en la tapa de THC. (Lugar al cual me invitó Symns el día de hoy el domingo.)
Entonces deme el boleto.
Y no me tutee.
Aven se ríe y Dolina sigue convirtiéndose en los Artic Monkies y es luego de ver a Peña ofender a Su a fines de los noventa, luego de ver a Peña ofender a Pettinato y a Pérez en el aplauso para el asador, Peña duro y champagniado enfrente de Coca Sarli y Aven leyendo a Umberto Eco y luego Henry Miller y luego yo desde el doble aquí, escribiendo el ombligo de los limbos de Artaud, y es pleno Boulogne, sonando todo a lo que da Artaud el enemigo de la sociedad y qué bien que quedás en la pista de baile, la puta que parió, esn 1994.
Y luego un riff indescifrable.

Y el Cabernet Saubignon que traje es mucho mejor que este Malbec tonel que trajo Aven pero antes vino con cuatro Brahma y eso hay que respetarlo.
Es suficiente metafísica no pensar en nada.

¿Qué medida sobre Dios y el Alma?
Dos cosas que surgieron con el idioma.
AAAAAQhhhh, decían los primeros
Vale más la luz del sol que los pensamientos de la humanidad en celo.

Da la vuelta. Viste un jogging horrible. Yo golpeo el teclado piano y golpeo, al unísono, el teclado de letras simbólicas que originan, quién sabe, este texto. Antes era Beck y era mejor.
Pongo "Tango" del disco Rock and roll yo de Mr. Charly García y señores, no es porque esté absolutamente ebrio pero este puto país cultural y libre es el mejor en que podemos vivir. Busquen en los nórdicos y en los Balcanes, no hay este grado de genialidad de una orbe que hace cruzar a Fernando Peña (en la puta cumbre de sus talentos, seis mil metros de altura) con Charly García, Lionel Messi, Diego Maradona, Spinetta, THC, Capusotto, Barcelona y las luces putas del barrio me fui, del barrio me voy… Urdapilleta… caminás diez cuadras y estás en una villa y la radio Colifata y "Ayer" de Melingo cantándolo con Aven como lo cantaba en el auto de mi padre cuando tenía diez, once, doce, trece, catorce, quince, diez y seis (así) años y sonaba “del barrio me voy, del barrio me fui, triste melodía, que oígo al partir”. Aven me dice "esto es genial pero hay otro que también" y le digo o me dice, no sé quién, y ponemos “Narigón”. Narigón compadre, aprendé de una vez a darle.
Y yo me acuerdo del año 1997 yo con 14 años y Bobby Flores diciendo por la radio que el rock había muerto y que Melingo estaba vivo.



Aven intenta abrir mi Cabernet Sauvignon y yo le digo: “Si hay alguien que puede hacer eso sos vos” y acto seguido lo abre y me sirve, a ver…
–Está muy pendenciero –dice Aven.
–NOoooooo –le digo yo–: es agua mineral.
Aven limpia la mesa con diarios y sobre la mesa la Metafísica de Artistóteles.
Narigón compadre, qué hiciste de tu sangre.
Narigón compadre. Aprendé de una vez a darle.

Aven lee revistas Barcelona y de pronto me dice:
–Mirá este título: “Emmanuel Kant o la hermenéutica idealista del ente”.
Yo le digo: “NOoooooooo”, porque Kant es mi ídolo filosófico y leo dos renglones y casi me caigo al piso con las genialidades de Barcelona, la Sur Zur de estos días.
Cubitos y vino oscuro de Cabernet Sauvignon y uno que piensa “mañana me voy a querer matar”, pero mañana es una construcción simbólica utópica y esperemos que antes nos atropelle la gran ola y encuentre al mundo sin sexo.



Pensar a dúo. Aven y yo y Kant y Frida. Sólo que nosotros tenemos a Melingo de fondo. Y a Barcelona.
–Ay –dijo ella–, no me digas que sos de aries.
–Sí –fue la respuesta–: como Hitler.

Melingo, Tangos Bajos, el disco que puso Bersuit en su primer (segundo) Obras, cuando el menemismo era ley y el rock no estaba tan prostituído. Y vos ibas al baño de Obras, luego de cincuenta mil chabones, a tomar agua y vos ni siquiera estabas bebido o nada. Simplemente sed.
(Todo esto pasó antes de que el rock chaboludon matara doscientas personas y se llevara el Ander a la mierda.)


Aven está en silencio y yo cambio la música para generar otro clima de lluvia. Son las 22.25 hs y-… a ver… a ver…
Decido poner “corazón de hormigón” del disco Kill Gil de Charly García, tema que al 200 % de la sociedad le parece horrible pero que con Aven entablamos en la cumbre.
–Con estos temas podemos quedar bien con cualquier nazi –me dice Aven. Es un temazo, y si estás ligeramente ebrio (o como nosotros) es lo mejor del mundo.
–Pasame un poco más de vino –le digo. Y no sé cómo escribo.


Lennon. Mind games. Badía y Sábato se cogen a cualquiera.
Bioy Casares se cogía a cualquiera. Tinayre se cogía a cualquiera.
Fantino se coge a cualquiera.
Fernando Peña se coge a cualquiera.
Y mucha gente que está sacando el celular de su bolsillo derecho
y alguna chica que está sentada frente a una pareja en un bar
y un pibe sólo tocándose
y la chica que ama tocándose sola
y todo el puto Cósmos tocándose
Mientras Bioy
y Tinayre
y Fantino
y Peña
y vos
y yo
Revivimos.
Ante este deseo múltiple.

(Qué placer es escribir sin pensar en nada sino en el acto.)
(Fenomenología, que le dicen.)

Este puto mundo es un placer cuando estás inconsciente
y ocioso
y eso dice mucho;
y si no
Preguntenlé a Tomás Moro.

domingo, 27 de abril de 2008

Cómo hacerse millonario en un baño de mujeres


0. Crónicas del postboom, César Aira, La nueva escritura, 1998.

“En este sentido, entendidas como creadoras de procedimientos, las vanguardias siguen vigentes, y han poblado el siglo de mapas del tesoro que esperan ser explotados. Constructivismo, escritura automática, ready-made, dodecafonismo, cut-up, azar, indeterminación. Los grandes artistas del siglo XX no son los que hicieron obra, sino los que inventaron procedimientos para que las obras se hicieran solas, o no se hicieran. ¿Para qué necesitamos obras? ¿Quién quiere otra novela, otro cuadro, otra sinfonía? ¡Como si no hubiera bastantes ya!”

1. Están rompiendo códigos, dice Benjamin Linus

Todos sabemos para qué se hace la feria del libro: para tomar fernet Branca y robar impunemente ejemplares variopintos. Ahora, debo advertirles, lo segundo ya no es tan sencillo. Pusieron más gente, policías everywhere, mirones, handys, te dan menos revistitas en las cuales esconder los libros a robar… en fin. Un paso atrás en la cultura, ustedes saben.
Y además, con el fernet, la planificación del pequeño ladrón se complica. Los lugares del fernet como referencia, fernet Branca menta dos hielos y sprite, las chicas con pelucas verdes y queriéndose matar porque los bebedores, indefectiblemente, hablan, animadamente. Sólo hablan y beben. Y pagan. No pueden decir a los cuatro vientos que la propiedad privada es un delito porque eso se tomaría como una amenaza, no sólo a los vendedores de libros sino también a las chicas de pelucas verdes que, amenazadas en su integridad, llamarían a los dos policías de enfrente que me miran y se ríen mientras consumen sus vasos de branca menta, sprite y dos hielos.
Parece que, después de tantas muertes, la literatura se trataría de un negocio.


2. Gramáticas

Si hay que decirlo lo decimos. Se hace necesaria la fabricación industrial de sahumerios sabor nafta y de cerveza bajas calorías. Se hace necesario penalizar la ausencia de balanza en las farmacias y la falta de cambio en los colectivos. Decir diciéndose.
Desordenado de tanta estructura.
Decir. Absolutamente relativo.
Como decir vestirse con pieles, un traje de piel por ejemplo, que es estar desnudo; o que se levante el paro, levantar algo ya parado; o que pare el campo, que está, por definición, detenido. Llanuras que se elevan.
En el ámbito laboral también los dichos.
–Che, está cerrada la puerta del baño.
–Ah, ¿vos estás acreditado para ir?
–…
–Mirá, tenés que traer la habilitación municipal, la inscripción impositiva, un extracto bancario en donde figure los números de cuenta y CBU, una fotocopia de 1era y 2da hoja del DNI, el contrato o estatuto social y el Poder.
–…
–El contrato firmado también al dorso, eh.



3. Dame un bienestar y te diré qué maldición contiene

A veces pienso que si no tuviera un plan telefónico tan bueno y no pudiera llamar a todo el mundo a todas horas, por poca plata, mi vida sería un poco mejor y más digna... Y más viendo a Guille, anoche, usurpando y llamando. O decirle a cualquiera que me diga una letra y llamar al primero de esa letra.
Pido perdón.
Por otro lado, Renu tenía razón y ahora el hecho de que haya tantas instancias previas al llamado (sms, msn, mail) hace que la gente cuando recibe una llamada y ve el otro número por el caller id se sienta como invadida y no atienda. O que se sienta importante. Porque el caller ID incentiva el divismo. Y el divismo en el conurbano es tan inmoral como el neoliberalismo.
Y además, es posible que mis horarios no sea bien vistos (pero igual la gente no atiende; comunicación para no comunicarse). En el entierro de Hunther S. Thompson, un editor de Rolling Stone subió al discurso y dijo: “de ahora en más si me llaman a las tres de la mañana sólo serán malas noticias”.
Alguien podría decir eso en mi Nada absoluta y tirarme un balde de agua bendita. Aunque no sirva de nada.

4. Mis planes para el 2008
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
tengo una angustia!
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
me tiran fardos inesperados
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
que ver a mi viejo, que cuidar a mi vieja por el accidente, que reservar la sala, que preparar la clase, que estudiar, que conseguir observación de didactica, que buscar el documento que perdí, que cuidarlo a S, etc,
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
leiste a pasolini?
No creo en el Escepticismo dice:
esa lista depende de que sigas el orden, si no hacés UNA cosa, terminás no haciendo nada y te das cuenta de que todo sigue igual... ví el film SALÖ de pier paolo pasolini, si a él te referís... morboso y horrible... y creo no haber visto/leído nada más
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
poemas, era gay, murio
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
si no sos gay y no te moris no vas a llegar a nada barbas
Mi hermana es una Blanca Soledad dice:
asi es este mundo
No creo en el Escepticismo dice:
son dos cosas que se pueden lograr fácilmente... incluso en la misma acción


5. Hoy

Guille y Aven hablan con el mozo que es proveniente de algún país de Latinoamérica. El mozo pidió documentos y como yo los perdí le mostré el carnet de la facultad de Aven y él ni vió mi cara (la cara de Aven) ni nada. Resultó ser un poeta que utilizaba palabras antiquísimas y tenía la remera de Wally y era exacto a Cirilo, aquel niño actor devenido chorro. Yo llamaba a todo el mundo y después le di el celular a Guille y creo que le dejó un mensaje a varias personas.
El dueño del bar nos miraba y decía, “ya sé”. Y nos enviaba una bandeja con 9 chizitos gigantes y el mozo hablaba y dos chicas en la mesa de al lado me decían que mirá los mensajes que me manda este boludo, es un tarado, es re lento y Aven y Guille leían lo del mozo y yo miraba desde lejos y era obvio que se estaban cagando de risa de sus poemas, pero el Cirilo Wally poeta no lo advirtió y seguía trayendo cervezas y recuerdo nuestra charla cuando me fui que le dije “la semana que viene te traigo el libro que escribí y vos traeme el tuyo”
Dale, dale, me dijo.
Y acá estoy, son las 01.24, otra vez dormí 5 horas y llamó M que me dice “estoy fumándome uno, voy a casa y como algo y armamos algo”.
Quién sabe, quizás sea un domingo de poesía.
Si alguien hace algo, me manda un mensaje que lo llamo.
Yo o guille.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails