martes, 6 de mayo de 2008

Bob Dylan y el Ego como medio

...


Acerca de la película I´m not there

“Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa sobre Bob Dylan. Yo no pienso en mí mismo como Bob Dylan. Es como dijo Rimbaud: Yo soy el otro.”


Robert Allen Zimmerman

La transparente Verdad delante de las emociones llega a decirnos que Bob Dylan –uno de los tantos a.k.a. de Robert Zimmerman– hizo y hace música formidable, única y personal. Es posible. Sí. Ahora, que amparados en esta neblina sentimental le creamos las mentiras que nos dijo, es otra cosa.


Nietzsche, en Humano demasiado humano, habló de cómo el parecer se transforma en ser. Nietzsche dice que “de tanto desempeñar su papel, el hipócrita, acaba por serlo” (Friedrich Nietzsche, Humano demasiado humano, Ediciones Libertador, Bs. As, Argentina, 2004; pág. 62). Y no lo digo yo sino que lo dice el propio Dylan en sus Crónicas, lo dice Scorsese a través de testigos en No direction home… lo dicen sus ex novias y esposas invisibles, sus jefes discográficos… todos están esperando las migajas mediáticas para romper el vidrio distorsivo y decir, por una vez, que este farsante que la va de interesante es sólo un imitador de Woody Guthrie con increíbles canciones. (Lo cual es lo más importante y es a lo que vamos.)


Sigue Nietzsche: “Todos los que quieran porfiadamente parecer una cosa, acabará por serle muy difícil ser otra. La vocación de todos los hombres, incluidos los artistas, comienza por la hipocresía, por la necesidad de imitación de lo exterior, por copiar lo que causa efecto” (Ibid., pág 62.) En ese punto el Ego no es un fin (nada, al fin y al cabo, lo es) sino un medio. Yo me articulo en deseos y fe propia, yo constituyo una voluntad interna y externa y ese condicionamiento tiene su correlato en el mundo o genera frustraciones patológicas e infelicidad. De Schopenhauer a Osho y lo que hoy conocemos como “autoayuda”, todos más o menos coinciden o proponen este mundo como “voluntad y representación”


Dylan. Todos tienen su versión de Bobby. Dylan es Picasso, dice Leonard Cohen. Dylan es el cerebro, Elvis el cuerpo y Sinatra la voz, dice Bruce Springsteen. Dylan es lo más viejo que puede ser un joven, y lo más negro que puede ser un blanco, dice Clapton. Dylan es un pozo sin fondo, dice Lou Reed. Dylan es mi padre, dice Jack White. Y las máscaras (“masked and anonymous”) de las que tanto hablan nuestros Fresans, nuestros Calamaros, nuestros Contempomis.


Dylan. Una persona que, si la dibujan cinco personas en cinco continentes diferentes, lo retratan igual. Dylan, que si escuchás la discografía completa, del Freewheling a Desire, de Blonde on Blonde a Modern Times… siempre mantuvo una línea (el mid tiempo dylaniano, en el cual “Jokerman” y “Lay Lady Lay” pueden ir bien en el mismo disco). Entonces, ¿a qué se debe, sino al amor, esta resignificación de ver un Dylan multiforme y coral, lleno de matices, cambios musicales e ideológicos? Ese papel lo interpretaría mucho mejor David Bowie, Lou Reed, Sandro Guzman o algún beatle (que, hay que aceptar, y ése es su mayor mérito, el propio Bob indujo a las drogas, originando la diversidad). No Dylan, que puede ser visto como el cromosoma que une a Johnny Cash (50s) con John Lennon (60s).


El único y gran cambio de Dylan fue pasar del niño protesta folk al oscuro artista rock, ponerse unos anteojos negros y volverse eléctrico en el `65. Fue un tour en donde se agotaban los tickets para abuchearlo (las grabaciones de No Direction Home y el genial álbum doble Live 1966, The "Royal Albert Hall" Concert se nos presentan como testimonio fértil).

Y hablando de I´m not there… es como el Sin Condena de Ledo, tiene como bibliografía a No Direction Home, tiene escenas horribles (niño defendiendo guitarra en tren, dylan `66 chocando en moto, el grito de Judas mitificado), los actores, en su mayoría, hacen quedar a Dylan como un idiota que se quiere hacer el interesante (quién sabe, quizás hayan logrado su cometido), y es una película que despierta cierta vergüenza (entienda usted ofendido lector el primerísimo primera persona del singular), sobre todo por su lectura de Dylan desde las Hojas de hierba de Walt Whitman, el caso de la coralidad como voz de una era. El caso Whitman puede darnos una referencia de la diferencia entre obra y persona, entre la complejidad, profundidad y sabiduría de una obra y la actuación, inverosimilitud y desconocimiento del artista (sirva de ejemplo el final de Lost in Translation en el cual Sofía Coppola no sabe lo que le dice el personaje de Bill Murray al de Scarlett Johanson). Dice Borges de Whitman: “Quienes pasan de la obra poética de Whitman a su biografía se sienten algo defraudados. Ello se debe a la circunstancia de que el nombre de Whitman corresponde realmente a dos personas: el modesto autor de la obra y su semidivino protagonista”. (Jorge Luis Borges, Introducción a la literatura norteamericana, Alianza Editorial, Madrid, España, 1998, pág. 43) Yo ahí, en la tensión artista-obra, y no creo ser el único, me juego por la obra. Allá la pretensión de Dylan, el fascismo de Borges, el ser de mierda que era Sarmiento. Hicieron de símbolos vida y eso no alcanza para hacer de su vida una obra simbólica.


Hipócrita, dijo Nietzsche e hipócrita dice Truman Capote: “Siempre he pensado que Dylan era un farsante. Desde luego no es un muchachito que canta canciones líricas. Es un oportunista que quiere hacer carrera y sabe muy bien dónde va. Además, es un hipócrita. Nunca he comprendido por qué le gusta a la gente..”


Pero, bueno, no le creemos, lo vimos haciendo esos chistes cuando era joven, lo vemos gordito en su primer LP, sabemos que es una mentira pero cuando menos te lo esperás Robert se te va a Almagro, te hace unos guantes y te la clava en el ángulo.

15 comentarios:

Cíclopa dijo...

Me declaro. Culpable.

Hoy quiero contarte dijo...

Gracias por pasarte por mi blog de cuentos. El título del tuyo me ha encantado, y he empezado a leer el contenido: muy bueno. Seguiré leyendo

Reno dijo...

la respuesta está soplando en el viento.

mArXelLa dijo...

Dylan el eterno mentiroso, pero que bien se siente su música! que momentos nos ha hecho pasar y cuantos por venir. Pero que sería de este mundo sin egolatras como él?...algo aburrido (según yo) saludos!

Iota dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
RoMa dijo...

deasiadas verdades.


slds

Alan Robinson dijo...

Cuando uno empieza a descender de la superficie hacia las profundidades, la luz va desapareciendo poco a poco.
En el fondo de las profundidades los humanos quedamos ciegos y solos.
Muy profundo el blogg. Le falta un poco de barrio y futbol

arqueck dijo...

Me gustan esos tipos que en los comentarios de su blog dejan respuestas cual capos in situ. Hacen más o menos esto:

Alan Robinson: Lo de la profundidad del blog, siendo el post anterior "completamente ebrios con Aven", lo tomo como una ironía sutil. Por otro lado, algunos post abajo usted encontrará un fuerte escrito en el cual propongo descartar al fútbol de todo discurso, en un claro arranque reaccionario. (Ver, sino, http://arqueck.blogspot.com/2008/03/winners-dont-use-sports.html .) Y en cuanto al barrio, yo por una doble cuestión geográfica no pertenezco a ninguno. Algunos mapas me llaman Villadelino, otros Caparachense, de Vicente López, y la esquina de mi casa divide ese partido de Gral. San Martín y ahí, en la esquina, estaríamos en Villa Ballester, donde hago los trámites del documento, hijo del Oeste.
El fútbol y el barrio: dos cosas que hicieron del rock nacional un antro de fascismo reaccionario. (Pero si veo gente de por acá saliendo con armas para Palermo, me sumo contento.)

Por otro lado, y ahora que escribí casi un post de comentario, y volviendo al eje Dylan, recién terminé de ver Mr. and Miss. Smith, la pesadilla de Aniston, y justo estaba en sillón con guitarra tocando una versión muy dylaniana de Lust for live de Iggy Pop (mid tiempo y acentos de farmer) cuando suena, en dicha película, una versión GENIAL de Lay Lady Lay del viejo Bob. Hay que buscar esa versión.

Uy, estoy escribiendo oraciones muy largas, llenas de comas, cuasi de pasión latinoamericana. Bajón.

Hay dos clases de escritores argentinos (en mi cerebro ahora): los que están formateados por Roa Bastos y Saramago y los que están traducidos por Anagrama.

Pero Bob es muy discreto y no dice nada.

Será mejor así.

Cientochenta dijo...

Los dos acertaron, en parte. El fútbol y el barrio (así, juntos) están en la profundidad.

Alan Robinson dijo...

Saltaste y no había charquito. Con una agresión impulsiva. Disparaste a la Iglesia y mataste al padre Mujica. Ahora, triste y ofendido ya no puedo seguir.

No fue una ironía sutil. Ir de lo superficial a lo profundo esta bueno.
En todo caso opino que a tu literatura le falta un poco de futbol y barrio.
No entiendo la mitad de lo que decís, pero no estoy de acuerdo en varias cosas.

"Hay dos clases de escritores argentinos (en mi cerebro ahora): los que están formateados por Roa Bastos y Saramago y los que están traducidos por Anagrama."

Dudo que hayas leido en profundidad a todos los escritores argentinos. A no ser que seas un especialista en literatura argentina y cuentes con 110 años de profesión.

En definitiva, lo de la profundidad era un elogio.
Pero bueno, Macho. Aprendé a recibir críticas y elogios.

¿O abriste un blogg para que te digan que lindo que sos y que bien que escribís?

arqueck dijo...

No, Alan, no sea tan susceptible. Lo de la ironía lo dije haciendo un chascarrillo por una entrada mía (la de Aven y la ebriedad) que casi es salida, por su estado bochornoso. No lo tiene que ver como una agresión, señor, y agradezco la sensación de profundidad y coincido asimismo en el deseo de su búsqueda.

En cuanto a la literatura argentina, el precio de las obras y mi innata pereza me han separado de estos autóctonos autores en su gran mayoria (calculo que hay miles, hoy mismo: demasiados). Menos mal que puse lo de "en mi cerebro ahora" porque si no tendría que lidiar con esa apreciación... con la cual, sin embargo, estoy de acuerdo ahora, este segundo... qué sé yo... son letras inútiles. No creo que esté ofendiendo a nadie en partícular o a todos en una generalidad tan grande... termino haciendo gestos frente a un espejo.

En el post de los cultos y el fútbol (cuya seriedad se ve expuesta en el último párrafo) sigo esta quasi discusión muy amena pero con un acento más marcado.

En cuanto al espíritu de estas páginas de exteriorización, yo DESEO en primerísimo lugar recibir críticas y, le confieso, armo un blog sólo para recibir propuestas y planes, los elogios no sirven de nada si no hay nada para hacer (y también esperar elogios con estas cosas que intento decir no es tarea noble o sensata). Así que yo me sentiré feliz si tiene agravios para mis idioteces y si ve a alguien con algún plan, mandemelo para acá que faltan pocos años para que la gente se asesine por un litro de agua potable.

Saludos.

Alan Robinson dijo...

Hasta ahora entiendo que usted aprecia a Borges.
¿Usted es ameno a escribir dramaturgia?
En ese caso, le propongo presenciar un ensayo y ver si puede hacerse algo

Novia de América dijo...

del post anterior: las chicas que aman tocándose solas.

besos ARQ.

Historia de los Días dijo...

Más que por la profundidad o no profundidad de este blog. Yo vengo por la música. Está buena la de Mayo, y en la anterior, escuchar que el DJ virtual ponía cosas de la primera época de Floyd, me hizo pensar que había que venir aquí seguido

Y claro, mientras escucho la música, leo el blog también, razón por la cual empiezo a buscar la película sobre Dylan en el Emule, salute

AMALUCADA VIDA dijo...

QUE LINDO QUE SOS Y QUE BIEN QUE ESCRIBIS

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